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Semblanzas

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La Dra. Elham Naji, 27 años, llama a la puerta. Su cargo de Presidenta
de la rama regional de la Media Luna Iraquí no exige una tarea
similiar pero aquí, en la zona más pobre del país, esta mujer
supervisa toda personalmente.

La guerra del Golfo, dejó serias secuelas en el Irak embargado:
carestía, malnutrición generali-zada, escasez de mediamentos y
propagación de enfermedas, hyperinflación e indigencia.

La Dra. Naji abre la puerta de esta casa abarrotada de gente de una
callejuela de Nasiriyah, cuando entra, alguien la reconoce y la
saluda a gritos desde el patio.

Una mujer tendida en la cama la acoge con alegría; se trata de Fatma
de 32 años, que tiene cinco hijos y está postrada desde hace cuatro
años debido a una obstrucción espinal. No tiene ingreso alguno, su
marido la abandonó y de alguna manera debe procurarse 5.000 dinares
mensuales (unos 9 dólares) para comprar algodón, gaza y ungüento para
aliviar las heridas de la espalda. En un país donde una enfermera
gana 1.000 dinares mensuales, no es nada fácil.

En los buenos tiempos, cuando los cofres de Irak estaban llenos,
gracias los ingresos generados por la segunda reserva de petróleo más
grande del mundo, una operación tal vez la hubiera ayudado.
Hoy, la cirugía se limita a las emergencias, debido en parte a la
insuficiencia de anestesia.

La Dra. Naji ha sido testigo de muchas pesadillas similares a ésta.
Ninguna otra parte del país ha sido tan duramente golpeada como
Te'kar su provincia natal. Además del hambre, cunde la sed por la
escasez de agua potable. En pleno sur, un litro de agua cuesta cinco
veces más que un litro de petróleo iraquí.

En este entorno de desolación, la doctora es una figura carismática.
La rama de Nasiriyah de la Media Luna Iraquí recién se abrió en 1991,
ella fue la presidenta fundadora y hoy sigue siendo la primera y
única mujer que ocupa un cargo tan alto a escala regio-nal. Le gusta
hablar de las mujeres iraquíes, de la vulnerabilidad de todas ellas
ante la crisis actual, de la viudas, de las madres solteras, de la
preocupación de todas y cada una por su familia y de la
fortaleza que demuestran. También habla de los esquemas de generación
de ingresos para las árabes mash desplazadas y del programa de salud
maternoinfantil.

En la región de Te'kar hay casi 1.250.000 habitantes y 1.000.000
viven en la indigencia, nos dice la doctora que todos los meses
distribuye 18 kilos de arroz, seis kilos de lentejas y tres litros de
aceite a 1.000 familias.

"Es muy simple, no podemos ayudar a todo el mundo. La gente no logra
entender nuestras limitaciones y aunque se nos desgarra el corazón,
vemos como van cayendo en la desolación más absoluta. Se preocupan
principalmente por sus hijos. La resistencia a las enfermedades
disminuye cuando no se come lo suficiente" asevera la Dra. Naji.

La gastroenteritis prolifera por la falta de agua potable al igual
que la fiebre tifoidea, y se registra un alto porcentaje de
enfermedades respiratorias.

La guerra destruyó el alcantarillado y las plantas de purificación
del agua y la sequía ulterior dejo sin agua potable a algunas zonas
de Te'kar porque se utilizó para regar.
La que reciben debe transportarse en camiones cisterna; un tercio de
los mismos no funciona por falta de repuestos, de ahí que la Sociedad
Nacional pusiera a disposicón una flotilla de 37.

La doctora esta cerca de una acequía dañada al borde del camino pero
no piensa en el entorno que le rodea sino en la manera de subvenir a
las necesidades. Víveres y agua potable, reflexiona, son escenciales
para prevenir enfermedades. "Con 25 camiones cisterna más, podríamos
suministrar agua a otros 50.000 vecinos."

John Sparrow
Periodista independiente, residente en Amsterdam.

 


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