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Cuando las redactoras
iniciaron la tarea de recabar ideas y solicitar artículos
para este número, muchos les preguntaron: “¿Y
para cuándo un número dedicado a los hombres?
¿Por qué se da un trato particular a las mujeres?”.
En efecto ¿por qué?
Uno de los motivos de dedicarles este número es resaltar
la noción “Dignidad para todos: respeto por la
mujer”, que este año será el tema del
Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja
que se celebra el 8 de mayo. Pero también existen otros
motivos más concretos, ya que a pesar de lo mucho que
se ha hablado en los últimos decenios, persisten considerables
diferencias de opor-tunidades y posibilidades de decisión
entre hombres y mujeres, no tan sólo en la esfera económica
y las estructuras políticas sino también en
el acceso a los medios básicos de supervivencia.
Las mujeres representan un 37% de la población activa
mundial pero tan sólo un 12% de gerentes y administradores
de empresas. Asimismo, constituyen los dos tercios de la población
analfabeta mundial y hasta un 80% del número de refugiados
y desplazados. Más de medio millón muere cada
año de compli-caciones de parto que pueden prevenirse.
Las mujeres siempre han estado estrechamente vinculadas a
la labor del Movimiento; Henry Dunant, el fundador, se inspiró
en la obra de sus contem-poráneas, como por ejemplo,
Florence Nightingale. Los Convenios de Ginebra contienen disposiciones
relativas a las mujeres en tiempos de guerra y tanto la Asamblea
General como el Consejo de Delegados de la Federación
han aprobado resoluciones sobre la condición de la
mujer.
Muchos países disponen de legislación en materia
de igualdad de derechos y oportunidades, pero las políticas
de carácter general y la retórica no bastan
para ayudar a las mujeres atrapadas en ese círculo
vicioso de pobreza, discriminación, salud precaria,
carencia de servicios de planificación familiar, analfabetismo
y desplazamiento.
Las mujeres han demostrado gran capacidad de supervivencia
y gran presencia de espíritu para superar la adversidad,
por lo que habría que considerarlas un recurso capital
a la hora de buscar soluciones a las crisis.
Para colmar la brecha existente entre la igualdad de
jure y la realidad de facto que viven millones
de mujeres, es imprescindible una acción concertada
y compartida por hombres y mujeres. En el presente número
de Cruz Roja, Media Luna Roja destacamos diversos
aspectos de la condición femenina, el aporte de las
mujeres a la labor humanitaria y el temple y la energía
de los que dan pruebas. De esta manera, esperamos contribuir
a promover un mayor esfuerzo y un compromiso más firme
de todos los integrantes del Movimiento, en aras de un mundo
mejor y más justo para todos.
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