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Contra viento y marea

por Christina Grisewood

En 1995, 18 meses después de la firma de la Declaración de Principios por Israel y la OLP, Cruz Roja, Media Luna Roja publicó en la sección Primera plana un artículo sobre la transformación que experimentaría la Media Luna Roja Palestina en virtud de dicho acuerdo. Entonces, la situación parecía prometedora pero luego el proceso de paz ha sufrido varios reveses. Al cabo de dos años, quisimos saber como les había ido.

En las nuevas y amplias oficinas de la sede de la Media Luna Roja Palestina (MLRP) en El Bireh, ciudad de los territorios autónomos cerca de Jerusalén, reina una serena determinación. De hecho, este edificio se alza como poderoso símbolo de un logro. Tras la división y la atomización que caracterizaron las décadas de ocupación israelí y la diáspora palestina, la MLRP puede afirmar que ha sentado las bases para convertirse en una Sociedad Nacional unida que funciona bien.

Este logro es tanto más significativo si se consideran los obstáculos que se han erigido a lo largo del proceso de paz en la región. La lentitud de la aplicación del acuerdo de paz, los compromisos incumplidos, los ataques suicidas con bomba y los brotes de violencia han llevado al proceso al borde del fracaso y han coartado enormemente los esfuerzos de quienes, como la MLRP, han puesto todo su empeño en hacerlo avanzar.

La economía de la franja de Gaza y de la Orilla Occidental del Jordán han quedado prácticamente paralizadas por los repetidos cierres de los territorios autónomos y las restricciones a los desplazamientos entre las dos zonas, que han redundado en una pérdida masiva de puestos de trabajo, una inflación galopante y la ruina de las empresas locales.

Además, la MLRP había tenido sus propias dificultades internas: la dispersión de sus dirigentes, la autonomía con que solían trabajar las secciones, aisladas unas de otras, y la necesidad de establecer nuevas actividades más acordes con su función de Sociedad Nacional. Las buenas intenciones abundaban pero nadie negaba que haría falta paciencia y perseverancia para superar los problemas.

 


Se consolidan los cimientos

Esa paciencia y esa perseverancia han sido muy productivas. En noviembre de 1996, la MLRP celebró su primera asamblea general en Khan Yunis, localidad de la franja de Gaza. En el curso de la reunión, representantes de las 19 secciones de la franja de Gaza y de la Orilla Occidental (que eran sólo ocho en 1995), así como de las secciones de la MLRP en Líbano, Egipto y Siria eligieron la directiva de la MLRP, revisaron sus estatutos y planificaron servicios y actividades.

Ahora que la unificación está al alcance de la mano, la MLRP, con la ayuda de la Federación y el CICR, ha avanzado bastante en la preparación de las estructuras necesarias para cumplir su cometido en el seno de la nación palestina.

“Hoy podemos concentrarnos en brindar la asistencia necesaria para que la Sociedad Nacional desarrolle su capacidad de prestación de servicios a los más vulnerables, especialmente en las esferas de atención primaria de salud, servicios de salud pública, asistencia social y primeros auxilios basados en la comunidad”, dice Ole Guldahl, delegado de la Federación encargado del desarrollo institucional de la MLRP. “Esperamos que en 1997 la MLRP alcance su plena capacidad operativa en todos esos campos”.

La MLRP tiene 35 centros de atención primaria de salud en la Orilla Occidental y Gaza, donde se prestan servicios de: Educación para la salud, salud mental, trabajos sociales, saneamiento, salud ambiental y medicina preventiva. También cuenta con algunas maternidades, un hospital pediátrico y centros de rehabilitación para discapacitados físicos y mentales. Su servicio de ambulancias atiende casi el 90 por ciento de las urgencias que se registran en los territorios autónomos.

También se ha avanzado mucho en la consolidación de la identidad de la MLRP en cuanto Sociedad Nacional y en la difusión de las facetas internacionales del Movimiento, organizando reuniones de trabajo y seminarios para los miembros del personal y los voluntarios de las distintas secciones. Estas actividades han contado con el respaldo del CICR.

Vivir y aprender

En septiembre de 1996, durante uno de los peores brotes de violencia en la Orilla Occidental desde que este territorio fuera transferido a la Autoridad Palestina, las ambulancias de la MLRP llegaron rápidamente al lugar de los enfrentamientos. En la lucha callejera entre tropas israelíes y la policía y manifestantes palestinos se habían utilizado armas de fuego. Murieron 15 soldados israelíes y 60 palestinos, y más de 1.000 personas resultaron heridas. Los miembros de la MLRP, a menudo blanco de los disparos, recogieron a los heridos y los evacuaron al hospital más cercano, a donde confluían también donantes de sangre y familiares de las víctimas.

Aunque no cabe duda de que la pronta intervención de las ambulancias permitió salvar muchas vidas, para el Servicio de Medicina de Urgencia (SMU) de la MLRP el incidente fue una experiencia que dejó valiosas enseñanzas y puso de manifiesto la necesidad de aplicar métodos más claros y coordinados.

Ya antes, la MLRP había comprendido que era urgente mejorar la eficiencia del SMU. Se había centralizado el control del envío de ambulancias, establecido un servicio telefónico de atención las 24 horas y equipado de radios a la flota de 25 vehículos. Con la ayuda del CICR, se había creado en la sede de El Bireh un centro de instrucción para formar al personal de ambulancias conforme a las normas vigentes. Los equipos de urgencia habían recibido nuevos uniformes de color verdeazul donados por la Cruz Roja Alemana, a fin de que pudieran distinguirse de las víctimas y demás personas presentes en los accidentes y tumultos.

Después de los enfrentamientos de septiembre, se hicieron nuevos ajustes en materia de equipos y procedimientos. La MLRP y el CICR concibieron los denominados “botiquines para grandes emergencias”, que los SMU utilizarían para establecer puestos sanitarios móviles allí donde surgieran emergencias. El gobierno de los Países Bajos donó 16 de estos grandes botiquines que contienen un surtido de suministros sanitarios y equipo logístico, cuya utilidad quedó demostrada en los enfrentamientos de comienzos de 1997. Entonces, cada uno de estos puestos atendió entre 70 y 100 pacientes por día, en su mayoría afectados por los gases lacrimógenos o heridos por balas de acero cubiertas de caucho.

“En los días de la intifada había que intervenir rápido: tan pronto llegaba la ambulancia se colocaba al paciente en la parte trasera del vehículo, que partía a toda velocidad al hospital más cercano”, explica Martin Hahn, delegado del CICR, enviado en misión de servicios por la Cruz Roja Alemana y experto en gestión de los servicios médicos de urgencia que ha trabajado en este proyecto en estrecha colaboración con la MLRP. “En tales circunstancias, muchos heridos quedaban discapacitados a raíz de las lesiones. Ahora, al personal de ambulancias se le enseña a actuar con más calma y tomar algunos minutos suplementarios para colocar, por ejemplo, un refuerzo ortopédico en el cuello del paciente o prestarle los primeros auxilios apropiados, a fin de estabilizar su estado e instalarlo lo más cómodamente posible antes de transportarlo”.

Aspiraciones para el futuro

Para llegar hasta donde ha llegado, la MLRP contó con el apoyo de amigos tanto dentro como fuera del Movimiento. En el futuro, la Sociedad Nacional se propone desarrollar sus propios proyectos de recaudación de fondos para ser autosuficiente.

“La población palestina es muy pobre, sobre todo en Gaza, y por lo tanto necesita desesperadamente nuestros servicios”, dice Fayeq Husein, director general adjunto de la MLRP. “También tenemos que seguir paliando la miseria de los refugiados palestinos en el Líbano, olvidados y abandonados por el resto del mundo. Llegará el día en que podamos extender nuestra ayuda a Sociedades Nacionales y personas desfavorecidas de otras partes del mundo”.

 

Omar Valdimarsson
Periodista independiente residente en Reikiavik, Islandia.

 


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