Volver a la página
principal de la revista

Albania despierta

por Artur Katuçi

Celebradas las elecciones anticipadas, Albania ha recuperado una calma relativa mientras va emergiendo de medio siglo de dictadura y varios años de crisis económica y social. Como siempre ocurre en tales circunstancias, los más afectados por la violencia de los últimos meses han sido los pobres y los marginados. Tras un largo período de inacción, la Cruz Roja de Albania (CRA) se ha reorganizado para estar en condiciones de atender a quienes requieren su asistencia.

Aunque los conductores se esforzaron por llegar a Vlora antes del anochecer, ya había oscurecido cuando el convoy de socorro de la Cruz Roja entró en las concurridas calles de la capital de la rebelión albanesa. Una llamada angustiosa del director del hospital de la ciudad, recibida esa misma tarde, disipó las reticencias de la Sociedad Nacional: había que movilizarse de inmediato.

Atravesar el sur de Albania, donde reinaba la anarquía, seguía siendo muy peligroso. Todas las informaciones confirmaban que ese día, 1 de marzo, había sido particularmente violento. Los cruentos enfrentamientos entre la policía nacional y los manifestantes que protestaban por el colapso del sistema de ahorros “piramidal” habían dejado un saldo de cuatro muertos y decenas de heridos.

El equipo de la Cruz Roja Albanesa comprendió rápidamente la gravedad de la situación. En la ciudad, abandonada por los fuerzas de seguridad, imperaba un clima siniestro, acentuado por los incendios de casas y vehículos y los disparos de las armas de fuego para celebrar la inesperada victoria.

 


La transición

Un año antes, Vlora, segundo puerto más grande de Albania, estaba a la vanguardia de los cambios que se operaban en todo el país, empeñado en construir su futuro y reparar los daños dejados por 50 años de dictadura.

Aislada de la comunidad internacional como ningún otro país, Albania mantuvo su autarquía hasta los años 1990. Hastiado de la prolongada agonía engendrada por un régimen que había rechazado todo compromiso con los dos grandes bloques constituidos durante la guerra fría, Shqipéria (país de las águilas, en albanés) se embarcó sin vacilar en un proceso de democratización y economía de mercado. En los años siguientes, los cambios se sucedieron en un clima de impaciencia y
aprehensión: Caída del comunismo, elecciones, libertad de expresión, éxodo, cierre de empresas estatales, proliferación de las pequeñas empresas, aumento de precios y fiebre de consumo de productos occidentales.

Huelga decir que este proceso tuvo un elevado “costo social”; el aumento del número de desempleados fue abismal, al igual que el de los campesinos que emigraron a las ciudades; los inválidos, los discapacitados y los jubilados perdieron gran parte del valor adquisitivo de sus pensiones y los recursos a disposición de los servicios públicos, prácticamente desaparecieron. Fue entonces cuando la Cruz Roja de Albania, que había experimentado dificultades análogas a las del resto del país, se vio en la necesidad de redefinir su cometido.

Al final de un largo túnel

Fundada en 1921, reconocida por el CICR en 1923 y luego miembro de la Federación Internacional, la Cruz Roja de Albania desplegó una intensa actividad en el campo de los problemas sociales entre las dos guerras mundiales, principalmente gracias al apoyo brindado por destacadas personalidades del país. Durante la segunda guerra mundial, desempeñó un papel esencial en la búsqueda de personas desaparecidas y mantuvo un hospital en el frente. Tras la toma del poder por los comunistas, la Sociedad Nacional sobrevivió como pudo hasta 1969, año en que sus actividades fueron asumidas por el Estado. Durante los 20 años siguientes, la imagen de la CRA se deterioró enormemente, y sus ideales y principios cayeron en el olvido.

En 1990, la Cruz Roja de Albania salió por fin del túnel y emprendió una difícil recuperación. Al cabo de dos años se inició un proceso de reorganización que culminó con una primera asamblea general, que eligió a los miembros de los órganos rectores y aprobó un programa de actividades. Entretanto, el CICR y la Federación establecieron delegaciones en Tirana. La Federación, que por ese entonces llevaba a cabo una operación de socorros en Albania, participó en la recuperación de la Sociedad Nacional. Con el tiempo, se pusieron en marcha diversas actividades para promover el cometido y los principios de la Cruz Roja, así como programas juveniles, de primeros auxilios, preparación en previsión de catástrofes, atención sanitaria, servicios sociales y donación de sangre.

En febrero de 1997 se desencadenó la tan temida crisis que desde hacía algún tiempo amenazaba el país, al revelarse el escándalo de las organizaciones de ahorro piramidal. Los albaneses habían depositado hasta el último céntimo en empresas que ofrecían duplicar la inversión inicial en un plazo de tres meses. Cuando se derrumbó esta ilusoria estructura financiera, el despertar fue brutal y la reacción violenta, sobre todo en el sur del país y su principal ciudad, Vlora, donde el sistema piramidal se había sido difundido de manera espectacular.

Las primeras protestas fueron moderadas pero pronto escaparon al control de las autoridades, que no estaban preparadas y fueron incapaces de contener los disturbios. La crisis se agudizó al dislocarse la propia estructura del aparato estatal. En el sur la situación se volvió francamente caótica: la fuerza pública fue rápidamente neutralizada y la población saqueó los cuarteles, armándose para resistir a un probable ataque, que felizmente no se concretó. La anarquía fue ganando terreno en el país, salvo en Tirana y los distritos vecinos.

 

 

Movilización de la Cruz Roja

Según Pandora Ketri, Secretaria General de la Sociedad Nacional, “la Cruz Roja de Albania se adaptó con toda naturalidad a la nueva situación, reorientando su labor para ayudar a los más desfavorecidas que se quedaron sin recursos tras la reorganización del aparato estatal”.

El 4 de marzo de 1997, el CICR reactivó su delegación en Albania y por primera vez trabajó en estrecha colaboración con la Sociedad Nacional. El 17 de marzo, la CRA, el CICR y la Federación emitieron un llamamiento conjunto, solicitando 15.000.000 de francos suizos para brindar apoyo a los servicios sociales y sanitarios del país y prestar asistencia durante tres meses, a unas 70.000 familias vulnerables.

La labor de la Sociedad Nacional está en plena expansión y tras los comicios de junio, la situación parece estabilizarse. Sin embargo, la crisis no ha terminado, como lo sabe muy bien el director de un hospital del sur del país. Mientras conversaba con un joven delegado del Movimiento acerca de las necesidades del hospital, se oye una ráfaga disparada no lejos del patio del establecimiento. El delegado se percata de que las preguntas sobran, es obvio que el hospital necesita cuantos suministros se puedan enviar.

Artur Katuçi
Periodista independiente residente en Tirana.

 


Arriba | Contáctenos | Créditos | Revista anteriore | Webmaster


© 2003 | Copyright