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Se anuncian tiempos mejores
por Jean-François Berger, Jean Milligan y Andrew Doupe |
| Migración
significa movimiento, y es precisamente gracias a los movimientos
migratorios que el ser humano ha ido poblando todo el planeta.
Hoy en día, estos desplazamientos son masivos. Según
recientes estimaciones, hay más de 100 millones de
migrantes en el mundo. ¿Quiénes son estas personas
y cuál es la naturaleza de sus necesidades humanitarias? |
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Doscientos albaneses desembarcan ilegalmente en Sicilia,
anuncia un periódico italiano. En México, un
grupo de apoyo a los emigrantes informa: «En 1998, 133
mexicanos murieron mientras trataban de cruzar la frontera
con los Estados Unidos». Muy a menudo, estas noticias
se transmiten con la frialdad de un dato y se describe a esta
gente como un mero problema socioeconómico, una cuestión
de orden público, o una fuente de enfermedad. Sin embargo,
detrás de cada cifra y de cada titular se esconden
vivencias, el drama personal de quienes lo han arriesgado
todo con la esperanza de encontrar una vida mejor.
¿Por qué emigra la gente? Los motivos son múltiples,
pero es importante distinguir entre quienes deciden cambiar
de horizontes y quienes se ven obligados a hacerlo. Por lo
general, las principales causas son de índole económica
o demográfica, nos referimos a la famosa «brecha»
entre países industrializados y países en desarrollo.
En el inmigrante, el refugiado y el solicitante de asilo se
suele ver a forasteros a quienes se achacará el desempleo
y el agotamiento de los servicios sociales y sanitarios, o
se acusará de representar una amenaza cultural para
el país que les acoge. Tales actitudes se fundan en
la opinión de que ya hay demasiados inmigrantes y también
en el racismo y los prejuicios de siempre. Con frecuencia,
se pasa por alto que la mayoría de los inmigrantes
son llevados a un país para hacer trabajos que los
nacionales consideran demasiado agotadores, precarios o mal
pagados. |
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Nuestro quehacer
Al tiempo que las migraciones alcanzan proporciones inauditas,
las autoridades y los responsables políticos comienzan
a cobrar conciencia de que estamos ante un fenómeno
de alcance mundial que hasta ahora ha resistido a todos los
intentos por controlarlo.
Consecuente con su tradición humanitaria, el Movimiento
se ha movilizado para subvenir a las necesidades de refugiados
y solicitantes de asilo. En particular, hay que reconocer
los formidables esfuerzos que con el apoyo de la Federación
Internacional y el CICR han desplegado muchas Sociedades Nacionales,
para facilitar el establecimiento de estas personas y proporcionarles
asistencia médica y social. Aun así, ha llegado
la hora de que el Movimiento se empeñe resueltamente
en la promoción de políticas más humanitarias
que reglamenten la situación de estas personas y conciba
una intervención global para mejorar la situación
de inmigrantes, refugiados y asilados. Un ajuste como este
exige actuar con creatividad, resolución y una mejor
coordinación entre los componentes del Movimiento.
Cruz Roja, Media Luna Roja ha querido ilustrar la
realidad cotidiana de algunas categorías de inmigrantes
y solicitantes de asilo, y dar cuenta de las iniciativas tomadas
por el Movimiento, centrándose en una experiencia de
Asia y otra de Europa occidental. |
Jean-François Berger,
Jean Milligan
Redactores de Cruz Roja Media Luna Roja
y Andrew Doupe, experto en migración,
residente en Ginebra, Suiza. |
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