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Abjasia
entre la guerra y la paz
Manana Gourgoulia
Abkhazpress, Soukhoumi
Elena Imedashvili
Black Sea Press, Tbilissi
Las guerras dividen a los pueblos y erigen barreras infranqueables entre ellos. En este artículo una periodista de Georgia y otra de Abjasia intentan tender un puente entre ambas comunidades. Se trata del primer intento de esta clase desde que estallara el conflicto armado hace más de siete años.
"Ni paz, ni guerra", así describe mucha gente la situación en Abjasia. El conflicto armado que estallara hace más de siete años en el territorio de Georgia se ha transformado en una guerra de palabras desde hace unos cuantos años. Ahora los enfrentamientos tienen lugar en la mesa de negociaciones y en los periódicos. El símbolo de la división de ambos pueblos es la línea de alto el fuego que corre a lo largo del río Inguri, creada a la llegada a la zona de conflicto de las fuerzas de paz rusas bajo la égida de la Comunidad de Estados Independientes (CEI).

La chispa que desató el feroz conflicto entre georgianos y abjasios fue la decisión de las autoridades de Tbilisi el 4 de agosto de 1992 de enviar tropas a Abjasia comandadas por el Consejo de Estado de Georgia. Esta decisión se legitimó alegando que había que proteger las comunicaciones ferroviarias. Esta decisión fatídica desencadenó una guerra entre Georgia y Abjasia, que duró casi 14 meses (del 14 de agosto de 1992 al 30 de septiembre de 1993) causando mucho sufrimiento y la muerte de miles de personas. El 27 de septiembre de 1993, las fuerzas de Abjasia tomaron el control de Sukhumi. Así comenzó el éxodo en masa de georgianos residentes en Abjasia.

Según fuentes oficiales de Georgia, en esta guerra perdieron la vida unos 3.000 miembros de las fuerzas armadas georgianas y 7.000 civiles de diversos orígenes (georgiano, ruso, armenio, abjasio, etc.). Según estadísticas de Abjasia, el conflicto cobró 2.700 vidas y unas 5.000 personas resultaron lesionadas. A raíz de la guerra en Abjasia, más de 200.00 habitantes de la república autónoma tuvieron que abandonar su hogar y refugiarse en otras regiones de Georgia u otros lugares.

Punto muerto

Desde entonces, las partes en el conflicto han iniciado conversaciones más o menos dinámicas y fructuosas con la ayuda de intermediarios (Rusia y las Naciones Unidas) para encontrar solución al conflicto. Mientras los líderes políticos se insultan y se hacen reproches mutuamente y aunque el conflicto está "estancado", sigue habiendo muertes en Abjasia. Las minas terrestres, legado mortal de la guerra, siguen cobrando víctimas civiles. Las autoridades de Sukhumi siguen acusando a "grupos terroristas y elementos subversivos georgianos", y las autoridades de Tbilisi hablan de "guerrilleros" y grupos armados que escapan al control de las autoridades georgianas. Según una fuente abjasia, en 1998 se perpetraron 52 actos terroristas o subversivos y otros 58 en 1999.

Actualmente, Georgia trata de proporcionar medios de subsistencia a más de 200.000 personas desplazadas de Abjasia. El país, que intenta salir de la terrible crisis económica provocada por la desintegración de la Unión Soviética, tiene un presupuesto que solamente le permite dar un subsidio de 7 dólares mensuales a las personas desplazadas.
A los habitantes de Abjasia no les va mejor. Durante los combates, miles de hogares, instalaciones industriales y agrícolas y monumentos culturales fueron saqueados, quemados o destruidos. Según estadísticas recogidas por una comisión gubernamental especial, las pérdidas económicas de la república ascienden a 11.400 millones de dólares.

La Cumbre de Jefes de Estado de la CEI, celebrada en enero de 1996, impuso sanciones económicas a Abjasia, que han obstaculizado el de-
sarrollo de las relaciones económicas con el mundo exterior. Por consiguiente, la república depende esencialmente de sus propios recursos. El presupuesto nacional de Abjasia se cifró en 101 millones de rublos en 1998. El salario medio mensual de los funcionarios públicos es de 230 rublos (unos 10 dólares). La seguridad social y las pensiones de jubilación no ascienden a más de cuatro dólares mensuales. Para muchos la principal fuente de ingresos es la propia actividad económica de la familia. Durante la cosecha de cítricos, miles de mujeres se encaminan hacia la frontera rusa con carretas cargadas de cajones y sacos de mandarinas, con la esperanza de poder cambiarlas en Rusia por algún medio de subsistencia.

Las negociaciones de paz, entabladas hace seis años, hasta la fecha no han dado resultado pues no se han encontrado soluciones aceptables para ambas partes en el conflicto sobre las cuestiones fundamentales.

La responsabilidad de los medios de comunicación
en tiempos de conflicto

Los conflictos, en particular los atizados por el nacionalismo, tienen la particularidad de eternizarse. Aunque esto signifique que los mecanismos de este proceso deben analizarse en el contexto de cada conflicto, hay una multitud de factores externos que contribuyen a mantenerlos vivos. Cuando los medios de comunicación difunden información que refuerza la lógica de la guerra pueden ser el caldo de cultivo de este fenómeno. Ahora bien, la prensa también puede desempeñar un papel muy diferente si opone la lógica de la guerra a la lógica de la paz.

La prensa georgiana ha publicado muchos artículos sobre Abjasia, que por ser subjetivos, no han hecho más que escaldar los ánimos de los lectores abjasios. Se deforman los hechos, aunque esto a veces puede explicarse por la falta de intercambio normal de información entre Sukhumi y Tbilisi. Lo mismo puede decirse de la información sobre Georgia publicada en la prensa abjasia pero la situación de Abjasia no puede compararse realmente con la de Georgia que se precia de tener centenares de periódicos. Por lo general, la información sobre Georgia publicada en la prensa abjasia es negativa al igual que los análisis de los acontecimientos.

Actualmente, los periodistas georgianos y abjasios intentan cooperar tanto como lo permiten las circunstancias ya que sus contactos se ve obstaculizados por las restricciones de viajar en la zona del conflicto. El único medio de comunicación del que disponen es el télefono que funciona esporádicamente.
A pesar de estos obstáculos, se ha comenzado a tomar iniciativas en Sukhumi y Tbilisi para paliar la falta de información objetiva entre ambas comunidades y fomentar los contactos profesionales. Uno de los proyectos previstos consiste en crear una organización no gubernamental que reúna a periodistas del Cáucaso, auspiciada por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). El primer cometido de esta entidad será permitir a los medios abjasios el acceso al correso electrónico e Internet.
M.G. y E.I.


Discrepancias

En el transcurso de las conversaciones entre Georgia y Abjasia ha habido un sinfín de discusiones sobre la firma de dos documentos que harían avanzar notablemente el proceso de paz: un "Acuerdo de paz y de cese de las hostilidades armadas" y un "Protocolo sobre el regreso de las personas desplazadas y la reactivación de la economía abjasia". Sin embargo, hasta la fecha, Georgia se niega a firmarlos, alegando que deben pulirse y armonizarse.

Los puntos de vista de los líderes de ambas partes con respecto al futuro de Abjasia siguen siendo diametralmente opuestos, como demuestran las diferentes declaraciones. Según Eduard Shervardnadze, Presidente de Georgia, "tarde o temprano llegará el momento en que se restablecerán relaciones fraternas entre georgianos y abjasios… Abjasia, como parte de un Estado de Georgia unificado, gozará de amplios derechos, de conformidad con las normas internacionales relativas a las autonomías. Abjasia tendrá su propio parlamento, su propia Constitución, su Tribunal Supremo y sus órganos encargados de hacer cumplir la ley... Será esencial definir las competencias respectivas de la autoridad central (Tbilisi) y de las autoridades de Sukhumi. Cualquier contencioso se resolverá de conformidad con la Constitución de Georgia."1

Por su parte, Vladislav Ardzinba, Presidente de Abjasia2, sostiene que "Abjasia exige que sus relaciones con Georgia se establezcan en pie de igualdad y que esta es una condición sine qua non para participar en las negociaciones... Las autoridades abjasias no tienen la intención de iniciar un debate con Georgia sobre la condición política de Abjasia. Además, el pueblo ya se ha pronunciado al respecto en el referéndum del 3 de octubre de 1999 y, en ningún caso discutirá la repartición del poder constitucional entre Abjasia y Georgia. Se trata más bien de establecer relaciones de vecinos y de cooperación económica entre ambas repúblicas".3

En este conflicto, cada una de las partes tiene su propia versión de los hechos. Tbilisi afirma que está defendiendo la integridad territorial de Georgia; Sukhumi insiste en la independencia de Abjasia; cada quien acusa al otro de genocidio y de purificación étnica y apela a las organizaciones internacionales para recibir apoyo. Ambas cuentan con el restablecimiento, tarde o temprano, de "la justicia basada en hechos históricos". Sin embargo, las trifulcas de los políticos no contribuirán a aliviar el sufrimiento de la gente del pueblo, víctima de este conflicto.

Intervención humanitaria en Georgia

El CICR ofrece protección, socorro y asistencia médica a los grupos más vulnerables de Abjasia, a los desplazados de Georgia occidental y a otras víctimas, en particular, los lesionados y los prisioneros de guerra. El CICR colabora con la Sociedad de la Cruz Roja Georgiana desde 1995, principalmente en las esferas de: búsqueda; promoción del derecho internacional humanitario y los principios de la Cruz Roja, y preparación en previsión de emergencias. Los programas de seguridad alimentaria en Abjasia han sido delegados a las Sociedades Nacionales participantes, es decir, la Cruz Roja Finlandesa (programa de sopas populares para los menesterosos), y la Cruz Roja Sueca (programa de asistencia a domicilio). El presupuesto anual de estas actividades asciende a unos 10 millones de dólares y participan en ellas 38 delegados internacionales y 250 colaboradores locales.

La Federación Internacional lleva a cabo uno de los programas más ambiciosos de atención básica de salud para los desplazados internos de Georgia occidental. Sus otras actividades abarcan: programas de socorro para personas desplazadas; asistencia a domicilio para pensionistas vulnerables; preparación en previsión de desastres, y desarrollo de la Sociedad de la Cruz Roja Georgiana.

Manana Gourgoulia
Periodista de Abkhazpress, Sukhumi
 
Elena Imedashvili
Periodista de Black Sea Press, Tbilisi.




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