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Imágenes de la violencia armada
El CICR organizó un taller de expertos en Rolle, Suiza, durante el que se
examinaron la psicología y la antropología de la violencia armada. En el
transcurso del mismo se plantearon numerosas preguntas relacionadas con el
Movimiento como por ejemplo si la distancia entre el agresor armado y su
víctima es un factor de violación del derecho internacional humanitario
(DIH). Los participantes decidieron que podría serlo habida cuenta de que
toda resistencia natural a la idea de matar a un congénere disminuye con la
distancia, lo que resulta evidente en las imágenes de las guerras modernas
transmitidas por los noticieros.
Un participante demostró que había una fuerte asociación entre la
violencia de las películas y los vídeojuegos y la delincuencia violenta.
En el entrenamiento de tiro de soldados y policías se utilizan simuladores
electrónicos. Estos mismos simuladores se comercializan como vídeojuegos.
Niños y adolescentes pueden llegar a ser adictos de esta forma de violencia
en la pantalla y pueden condicionarse para tirar a matar, incluso si nunca
han manipulado un arma.¿Qué influencia puede tender la violencia de la
pantalla en los combatientes y, por consiguiente, en su potencial de violar
el DIH? Es evidente que esta pregunta requiere un análisis más profundo. |
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Nuevo secretario general
Didier J. Cherpitel es el nuevo secretario general de la Federación desde
principios de este año. El Sr. Cherpitel trabajó en el banco financiero
mundial, J.P. Morgan, gran parte de su carrera. Tiene mucha experiencia en el
desarrollo de sistemas de gestión precisos y transparentes, cualidades
esenciales para granjearse la confianza de gobiernos y donantes. Hombre de gran
energía y entusiasmo, confía firmemente en el desarrollo y el desempeño de la
gente. "El poder de humanidad orienta al Movimiento de la Cruz Roja y de la
Media Luna Roja. Lo lograremos gracias al poder de la gente que lo
integra", afirma el Sr. Cherpitel.
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Presencia en todas localidades
Le Thi Mich estaba poco preparada para hacer frente a un
desastre de tales proporciones y a las operaciones de socorro
que siguieron tras las terribles inundaciones en Vietnam
central de noviembre pasado. Esta catástrofe, que cobró más
de 600 vidas y afectó a otro millón de personas, fue la más
grave registrada en cincuenta años. Un mes después, otra
inundación asoló la misma región causando otras 120
víctimas.
"Fue un desastre por partida doble...apenas habíamos
terminado la fase de emergencia de la operación de socorro
cuando vino la otra inundación", comenta la Sra. Mich,
Vicepresidenta de la sección provincial de Thua Thien Hue de
la Cruz Roja Vietnamita.
De la noche a la mañana la Sra. Mich tuvo que supervisar las
operaciones de socorro en Thua Thien Hue, la provincia más
golpeada de Vietnam central. "Las condiciones eran muy
duras y los daños extensos. Incluso la oficina de la Cruz
Roja estaba inundada y todo el equipo estropeado",
comenta.
En la oficina provisional instalada en un hotel y desde la
mañana temprano, la Sra. Mich dirigió las operaciones de
socorro, tomando decisiones cruciales y abriéndose camino por
el laberinto burocrático. Su energía y su dinamismo eran
contagiosos.
Hoy es una persona más ecuánime porque aprendió mucho en
medio de la adversidad. "Flexibilidad y decisiones
oportunas son vitales para garantizar que el socorro de
emergencia llegue de inmediato a los más vulnerables. La
rapidez es primordial en el socorro en caso de emergencia y
todo retraso imperdonable", asevera y añade que a pesar
de importantes problemas logísticos, la Cruz Roja logró
prestar asistencia donde más se necesitaba.
Habida cuenta de la mayor frecuencia y gravedad de los
desastres, la vicepresidenta considera imprescindible mejorar
y ampliar la presencia de la Cruz Roja Vietnamita en las
comunidades de base. También es urgente que la Sociedad
Nacional desarrolle la capacidad de las comunidades locales,
ya que según ella: "La Cruz Roja no solamente debe
existir sino vivir en cada pueblo de Vietnam".
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Agricultoras
La guerra entre grupos étnicos de Burundi ha cobrado miles de
vidas y ha comprometido la producción agrícola del país
porque muchos hombres participan en los combates o tuvieron
que huir. Las mujeres, que ahora constituyen el 70 por ciento
de la fuerza de trabajo agrícola, son quienes más han
sufrido por el conflicto, soportando con un estoicismo
asombroso, la pérdida de familiares y de sustento. Ejemplo de
ello es la cooperativa agrícola de las inmediaciones de
Bujumbura, la capital, creada hace dos años por Constance
Ndayizigiye, de 37 años.
Constance huyó del norte con su esposo inválido y sus ocho
hijos para encontrar refugio y ayuda en el sur. "Evitar a
los combatientes, comer apenas y esconderse durante todo el
trayecto fue muy duro", recuerda. Constance se dirigió a
la Cruz Roja de Burundi para que le ayudase a encontrar un
terreno de cultivo para ella y otras mujeres con la idea de
poder alimentar a su familia y percibir algún ingreso. La
asociación cultiva varias hectáreas de cacahuetes, arroz,
frijoles, zanahorias, mandioca, repollos y cebollas. Dos
tercios de la producción se vende en el mercado para pagar el
alquiler del terreno a las autoridades locales, y el tercio
restante se distribuye entre las 100 mujeres que la componen.
Dos de las mujeres ancianas Véronique, de 86 años, y
Elizabeth, de 65, recorren regularmente 15 km. desde el
asentamiento donde están ubicadas, que forma parte de los 325
donde el gobierno ha instalado a la población rural, lejos de
las zonas de combate.
"Todavía podemos trabajar y aquí encontramos
amigos", dice Véronique.
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