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No estar preparados para lo peor
Intervención tras
los terremotos en Turquía

Macarena Aguilar

En Turquía murieron el año pasado más de 18.000 personas, 48.000 resultaron lesionadas y más de 600.000 se quedaron sin hogar debido a los dos terremotos que arrasaron el noroeste del país. Esta vez, la naturaleza no se cebó con las zonas rurales más o menos despobladas sino con el corazón industrial del país donde vive 40% de la población. Las escenas fantasmales de caos y frustración pusieron una vez más en evidencia que la falta de preparación en previsión de desastres cobra la importancia que se merece casi siempre después de la tragedia aunque las dimensiones y la magnitud de una sola de ellas hubieran llevado al extremo la capacidad de cualquier país.

El primer terremoto sucedió el 17 de agosto y la magnitud del temblor osciló entre 7.4 y 7.8 en la escala de Richter sintiéndose en Estambul y hasta en Ankara a unos 500 kilómetros de distancia.

"En mi casa nos despertamos todos con el temblor. Completamente des-concertados, salimos corriendo a la calle en donde ya se encontraba casi toda la vecindad. Estábamos convencidos de que el epicentro había sido en Estambul. Sin embargo, pasadas casi veinticuatro horas, cuando se restauró la electricidad, empezamos a escuchar las noticias y supimos lo que realmente había sucedido," recuerda Ufuk Köse, un joven empresario de Estambul que trabajó como voluntario con los equipos de rescate que fueron llegando al país.

Después de haber vivido unos dos meses con la constante amenaza de las réplicas, volvió a suceder: el terremoto del 12 de noviembre fue de una magnitud de 7.2 en la escala de Richter y el epicentro se ubicó en la región de Bolu. "Teníamos tanto miedo de las réplicas que desde agosto dormíamos en una tienda de campaña a pesar de que nuestra casa seguía en pie", cuenta Havva Orhan, una joven que ahora pasa sus días en una ciudad campamento que organizó la Media Luna Roja Turca en Bolu con el apoyo de la Cruz Roja Española. "El segundo terremoto fue aquí mismo y pudo con la casa."

A pesar de la respuesta inmediata

Le Croissant-Rouge turc a réagi sans le moindre délai, distribuant quelque 40000 tentes et des dizaines de milliers de couvertures et de sacs de couchage, ouvrant 35 cuisines mobiles et 2 cliniques de campagne, affrétant des avions pour envoyer des vivres dans les régions les plus éprouvées. En moins d’une semaine, la Société nationale avait mis sur pied des camps pouvant accueillir environ 20000 sinistrés et dotés de tous les services essentiels: eau, sanitaires, électricité.

Simultanément, des équipes médicales mobilisées par les Sociétés de la Croix-Rouge allemande, espagnole et norvégienne mettaient en place des services médicaux d’urgence, cependant que la Croix-Rouge autrichienne installait une unité de purification de l’eau. Aujourd’hui encore, près de 50 Sociétés sœurs continuent de fournir une assistance.

Bastaron pocas horas después del primer terremoto para que la Media Luna Roja Turca entrara en acción distribuyendo 40.000 tiendas de campaña, docenas de miles de mantas y sacos de dormir, instalando 35 cocinas móviles y dos clínicas con carpas y fletando aviones para llevar comida a los lugares más afectados. Además, en cuestión de una semana organizó ciudades campamento dotadas de servicios de agua, saneamiento y electricidad para albergar a unas 20.000 personas.
Equipos médicos de las Sociedades Nacionales de Alemania, España, Noruega llegaron también inmediatamente con unidades hospitalarias de emergencia. La Cruz Roja Austríaca movilizó una unidad potabilizadora de agua y, a partir de entonces, no cesó de llegar ayuda de unas 50 Sociedades hermanas.

En medio de este ajetreo humanitario fue apareciendo la verdadera magnitud del desastre. Con cada fallecido o herido contabilizado, crecía la frustración y la desesperación no solo entre las víctimas sino también entre las autoridades, las instituciones y la opinión pública. "No estábamos preparados para manejar un desastre de tales proporciones en una zona urbana", admite Fatih Evren, Director General de la Media Luna Roja Turca.

Aun así, el esfuerzo de asistencia se multiplicaba cada día, al igual que las críticas reflejadas en la prensa turca con respecto al gobierno y a instituciones como la Media Luna Roja Turca que lleva décadas participando en operaciones de socorro tanto en su país como en el extranjero.

"En tiempos de guerra las víctimas saben quien es el agresor, quien es responsable de la muerte de sus familiares o de que su hogar haya desaparecido, mientras que después de un desastre natural no lo saben," explica el Dr. Robert Sebaag, Psiquiatra y Director del Departamento de Asuntos Inter-nacionales de la Cruz Roja Francesa. "En un principio, las víctimas tienden a echarle la culpa a poderes sobrenaturales pero luego comienzan a buscar a su alrededor para identificar a algún culpable. No es nada raro que en las operaciones de emergencia de las Sociedades de nuestra institución, los damnificados apunten el dedo hacia los que están ayudando en primera línea."

Tal como dice el Sr. Doug Allen, Director de Emergencias de la Cruz Roja Estadounidense, "cuando hablamos de preparación en previsión de desastres no nos referimos sólo a las provisiones disponibles en los almacenes o a los sistemas de intervención más o menos sofisticados que pueden llegar a desarrollar las distintas instituciones sino al grado de conciencia de la población en general con respecto a los riesgos a los que está expuesta, las primeras medidas que debe tomar en caso de emergencia y, algo extremadamente importante, qué puede esperar del gobierno y de las instituciones humanitarias."

Las lecciones aprendidas

Hoy, a pesar de las bajas temperaturas y la nieve, la población afectada que permaneció en la zona de la catástrofe vive a salvo en unas 75.000 tiendas de campaña proporcionadas por la Cruz Roja y la Media Luna Roja o en las casas prefabricadas que ha hecho construir el gobierno.

En una entrevista, el Sr. Koray Aydin, Ministro de Obras Públicas y Vivienda, declaraba: "los terremotos en Turquía han conmocionado a todo el país y nos han hecho entrar en una nueva etapa en la que cuestionamos nuestras deficiencias y esta es la gran ganancia para todos nosotros."

Por su parte, la Media Luna Roja Turca, inmersa en una de las operaciones humanitarias más importantes de la historia del país, se ha embarcado en un proceso de reestructuración interna cuyo objetivo es fortalecer la capacidad de intervención en casos de emergencia; ésta y otras iniciativas formarán parte de un programa integral de preparación en previsión de desastres que se pondrá en marcha a partir de este año y será la actividad principal de la Cruz Roja y la Media Luna Roja.
"Ha quedado claro que debemos mejorar nuestra preparación y capacidad de intervención en casos de desastre. El programa que iniciaremos este año es el principio de este proceso fundamental", concluye el director general de la Media Luna Roja Turca.

Macarena Aguilar 
Ex delegada de información de la Federación en Estambul




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