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En un orfanato ruso
Ayuda a los
huérfanos

Joe Lowry

Abandonados, ignorados y maltratados, los huérfanos rusos son víctimas silenciosas del derrumbamiento económico y social del país. Aunque las organizaciones humanitarias tratan de aliviar las privaciones materiales, la lucha por el respeto y la dignidad de estos niños recién ha comenzado.
Siempre es lo mismo. Un vehículo de trabajadores de la Cruz Roja que han terminado su jornada; silenciosos, sumidos en sus propios pensamientos, las imágenes cotidianas se agolpan en su mente. Imágenes de pesadilla que no tienen nada que ver con el horror de la guerra, la violencia o un desastre natural sino con un día pasado con niños.

Son situaciones conocidas, niños atados a bancos, acostados inmóviles o amarrados a sábanas empapadas de orina, encerrados en corrales de madera en pleno invierno, azotados, muertos de hambre, abandonados. Abandonados al Estado, después de haber pasado años en numerosos orfanatos de diferentes categorías, te invade la confusión, la depresión, la incomprensión, el temor, la rabia y, por último, cierta insensibilidad, una sensación de impotencia ante una tarea colosal.

En medio de este cuadro digno de una novela de Dickens luchan por abrirse camino la sonrisa constante del personal y la ternura sincera que demuestra, el olor de un pabellón limpio, el rumor del parloteo de niños entusiasmados, endomingados, cantando canciones alegres para los invitados, las cocinas calientes y el ruido de cucharas y platos.

Pero entonce, una vez más el contraste de los rostos demacrados de los bebes de "las salas de descanso", la frialdad clínica, estoica y anticuada con la que el personal comenta: "este niño es deficiente mental, aquel imbécil", recuerda lo siniestra que es la vida aquí. Te consume la rabia cuando sientes sus dedos aferrarse a los tuyos y ves una verdadera sonrisa de niño pero con los dientes picados. "¿Por qué no pintan imágenes en las paredes? ¿Por qué no les hacen escuchar música? ¿Por qué no los sacan a pasear para que tomen el sol?"

"¿Para qué? Son deficientes mentales. Imposible educarlos".

Un sistema en ruinas

La Cruz Roja Rusa ha aportado cierto alivio gracias a la ayuda internacional. Varias secciones locales renuevan edificios y donan juguetes. La Cruz Roja Estadounidense y la Cruz Roja Rusa han distribuido alimentos a orfanatos de cinco regiones de Siberia central y se está utilizando otro donativo de una organización caritativa estadounidense para adquirir alimentos frescos destinados a las instituciones cercanas a Moscú. La Federación, junto con la Cruz Roja Rusa, hizo un llamamiento para mitigar los rigores del invierno proporcionando alimentos en grandes cantidades y asistencia sanitaria a orfanatos de 21 regiones, esencialmente en las zonas más remotas de Siberia y del norte.

Sin embargo, la ayuda material no basta y urge una reforma radical del sistema. La Cruz Roja, por su parte, tiene que velar por cambiar la actitud de la gente y establecer nuevos métodos de atención y de cuidado. Ayudar a los más vulnerables no se limita a mitigar el hambre y poner calefacción en los dormitorios, también hay que tratar a los niños con la dignidad y el respeto al que tienen derecho.

"Por favor ¿quieres ser mi madre?"

Paredes descascaradas y sucias, escasez de víveres, un excusado y una ducha para 20 niños, tal es la situación en muchos orfanatos de Rusia…

"Evidentemente que era más fácil en los tiempos de la Unión Soviética", dice Natalia Sunyeva, Directora del orfanato de Petrozavodsk, en el noroeste de Rusia. "Ahora soy yo quien tiene que buscar recursos. El apoyo ofrecido por la Cruz Roja el otoño pasado fue muy apreciado, sobre todo los alimentos y los medicamentos. Aun así, tengo que encontrar medios para adquirir 120 camas para los niños". Tiene suerte pues el Estado se hace cargo de 60% de las necesidades de su escuela mientras que en otras sólo sufraga el 30%.

Este año, la Cruz Roja de Västerbotten, Suecia, ciudad hermanada con Petrozavodsk, organizó una campaña en la que se recaudó 30.000 dólares para el comité local de la Cruz Roja Rusa. Además de víveres, prendas de vestir y ropa de cama, los fondos de la Cruz Roja permitieron adquirir televisores, heladeras, aspiradoras y calentadores eléctricos, y renovar algunos locales y equipos.

Dereviyanka es un pueblo que se encuentra 30 km. al sur de Petrozavodsk. Niños de los pueblos vecinos vienen a estudiar en su orfanato. Muchos permanecen la semana y algunos viven siempre allí. "La mayor parte de nuestros niños son huérfanos sociales, viven aquí y la escuela se ocupa de ellos, en la medida en que podemos hacerlo", explica la Directora Natalia Neploko.
La escuela, construida en 1929, es modesta y sólo tiene estufas de leña. Las aulas están limpias pero son frías; en los dormitorios viejos y sombríos, hay cuatro camas con mantas grises. Todo está limpio pero se siente una pobreza deprimente. Masha Kapaeva parece un animalito asustado, sentada en su cama del cuarto que comparte con otras cinco niñas. "Vive en esta cama" dice la maestra. Es su único hogar.

El personal docente que viene a trabajar en estas instituciones deja su puesto muy pronto o se queda para siempre a pesar de las condiciones precarias, los salarios bajos y los niños indisciplinados. Quienes se quedan son los maestros, los amigos e incluso los padres de estos niños.

"Aquí tenemos siete familias. Siete familias de seis niños", dice Valentina Makeeva, maestra que el día anterior había recibido de uno de los niños el siguiente mensaje:
"Te pido que seas mi madre. Por favor, contéstame. Estoy esperando tu respuesta". Valentina no sabe qué responder.

Margarita Plotnikova
Encargada de información de la Federación en Moscú

Ayuda y derechos

La Cruz Roja Rusa ha aportado cierto alivio gracias a la ayuda internacional. Varias secciones locales renuevan edificios y donan juguetes. La Cruz Roja Estadounidense y la Cruz Roja Rusa han distribuido alimentos a orfanatos de cinco regiones de Siberia central y se está utilizando otro donativo de una organización caritativa estadounidense para adquirir alimentos frescos destinados a las instituciones cercanas a Moscú. La Federación, junto con la Cruz Roja Rusa, hizo un llamamiento para mitigar los rigores del invierno proporcionando alimentos en grandes cantidades y asistencia sanitaria a orfanatos de 21 regiones, esencialmente en las zonas más remotas de Siberia y del norte.

Sin embargo, la ayuda material no basta y urge una reforma radical del sistema. La Cruz Roja, por su parte, tiene que velar por cambiar la actitud de la gente y establecer nuevos métodos de atención y de cuidado. Ayudar a los más vulnerables no se limita a mitigar el hambre y poner calefacción en los dormitorios, también hay que tratar a los niños con la dignidad y el respeto al que tienen derecho.

Joe Lowry
Délégué information de la Fédération à Moscou.




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