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Ecos de la XXVII Conferencia Internacional

Cinco participantes reflexionan sobre la Conferencia:
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La XXVII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja fue un éxito por dos motivos. En primer lugar, el Plan de Acción aprobado por consenso abarca todos los aspectos importantes de la acción humanitaria y enumera los puntos principales respecto a los cuales los Estados Partes en los Convenios de Ginebra y los componentes del Movimiento tienen que actuar en los próximos años. Se trata de un documento de referencia, un instrumento que nos permitirá seguir de cerca los avances, conocer los problemas que vayan surgiendo, e informar al respecto en la próxima Conferencia.

En segundo lugar, me parece que los organizadores hicieron muy bien en no arredrarse ante innovaciones. Las promesas hechas por los Estados y los componentes del Movimiento reforzaron el carácter humanitario de esta Conferencia. Los talleres dieron un dinamismo particular permitiendo que los debates sobre cuestiones nuevas, o respecto a las cuales no se había alcanzado consenso, se mantuvieran en un ambiente propicio al diálogo.

Jacques Forster Vicepresidente del
CICR


 
Philippe Kirsch Embajador de Canadá en Suecia

El reto principal de la Conferencia era aceptar un Plan de Acción práctico, bien fundado y dinámico. En conjunto los resultados son satisfactorios. El documento aprobado refleja un esfuerzo por avanzar en la consecución de objetivos tan clásicos como la protección de la población civil y recoge el acuerdo general en cuanto a que las nuevas circunstancias exigen nuevos métodos. Prueba de ello son las cláusulas relativas a las armas pequeñas, las minas antipersonal, las necesidades de las mujeres y las niñas, la participación de niños en conflictos armados y la protección del personal de las instituciones humanitarias.

Algunos compromisos a los que se aspiraba en principio fueron restringidos durante las negociaciones pero no se perdieron elementos significativos del proyecto inicial. La validez del Plan de Acción dependerá de la medida en que se cumplan las promesas. Al respecto, la tendencia de algunos Estados de poner de relieve las obligaciones existentes y minimizar nuevos compromisos, y el hecho de que no se aluda a conflictos internos a pesar de las crisis humanitaria que provocaron, des- graciadamente traducen una constante tensión entre la soberanía y las inquietudes por la seguridad, por una parte, y el desarrollo y la aplicación del derecho internacional humanitario, por otra.

La necesidad de incluir muchos intereses y preocupaciones particulares para obtener un plan que fuera aceptado por todos dio unos resultados que se alejan de la "razón de ser" de la Conferencia, que es un compromiso inequívoco con la protección de las víctimas. Pero no hay otra alternativa si se quiere avanzar en la cooperación de los Estados y otras partes interesadas. Ahora hay que ir más allá de la simple aceptación de los valores humanitarios y comprender que no están en contradicción con los intereses de todas las partes sino que los complementan.

Nuevo comienzo

Las estrategias comunes y los talleres no fueron las únicas novedades de la Conferencia. Músicos y bailarines del mundo entero ofrecieron su talento artístico en el espectáculo de apertura que giró en torno a los cuatro elementos (agua, aire, tierra y fuego), señalando las fuerzas positivas y negativas del ser humano y de la naturaleza. La Princesa Margriet de los Países Bajos, Presidenta de la Comisión Permanente, explicó: "a través de este espectáculo de apertura deseamos transmitir un mensaje de esperanza que celebra la humanidad y nos invita a bregar por un futuro mejor".

Razia Essack-Kauaria Secretaria General de la
Cruz Roja de Nambia

Los temas y la Declaración de la XXVII Conferencia Internacional tienen una gran relación con nuestra labor cotidiana aquí. Sin embargo, nuestra condición de país en desarrollo así como nuestra competencia y experiencia limitadas hacen de nosotros actores marginados. Los gobiernos más importantes y las poderosas Sociedades Nacionales del G24 dominan el proceso decisorio.

En el mundo de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, asistir a los grupos más vulnerables debe ser nuestra gran prioridad pero en la Conferencia se comprobó que los intereses geopolíticos primaban en el orden del día respecto al compromiso humanitario.
Estaba especialmente preocupada por la elección de los miembros de la Comisión Permanente. Quiero propugnar una mejor preparación de las Sociedades Nacionales de África. Tenemos que mejorar la calidad de nuestra participación y reconocer que la unidad hubiera permitido que la Comisión Permanente contara con un miembro africano. Indudablemente, hacen falta recursos financieros y apoyo gubernamental para poder ocupar un escaño pero si nos organizáramos estoy segura de que podríamos llevar a cabo una buena campaña.
Siempre hay algo que podría haberse hecho mejor pero, globalmente, la Conferencia fue un éxito.
¿Por qué? En parte porque supuso un proceso más innovador que el anterior: la idea de un Plan de Acción fue buena; el concepto de promesa consolidó el compromiso, y los talleres ofrecieron la posibilidad de investigar más a fondo algunas cuestiones subyacentes.
¿El resultado fue satisfactorio en función del empeño? En general sí. El Comité de Redacción modificó algunas partes del Plan de Acción, lo que forma parte de su tarea, es decir, propiciar el consenso. El Movimiento tiene que reconocer que los gobiernos pueden argumentar con razón que prefieren aprobar un Plan de Acción realista que propone actividades concretas que aprobar un Plan de Acción simplemente porque hay que aprobar uno aunque no se tenga intención de cumplirlo.
Ahora todo depende de lo que hagamos con los resultados. La medida en que el Movimiento y los gobiernos actúen de conformidad con el Plan de Acción para cambiar el futuro del quehacer humanitario se conocerá en la próxima Conferencia y, por lo tanto, recién entonces podremos responder cabalmente si la XXVII fue un éxito.

Steve Davey 
Subsecretario General de Comunicación y Cordinación de Políticas de la FICR

Phan Wannamethee Secretario General de la Cruz Roja Tailandesa

En vísperas del nuevo milenio era apropiado que la Cruz Roja, con más de un siglo de trayectoria de actividades humanitarias en tiempos de paz y en tiempos de guerra, se detuviera a reflexionar sobre el futuro para luego definir nuevos planes de acción y estrategias.

Tenemos la impresión de que la Conferencia fue significativa y exitosa. Los preparativos permitieron que las Sociedades Nacionales iniciaran su propio proceso de autoevaluación y planificación. El sistema de promesas por tres años fue una contribución importante y una manera de movilizar a todos los participantes para que establecieran estrategias concretas y normas de evaluación de las actividades.
Dos de los cuatro temas principales tratado en la Conferencia siempre han sido preocupaciones de la Cruz Roja, es decir, la intervención en casos de desastres y la preparación en previsión de desastres.

La promoción de los Principios Fundamentales y de los valores humanitarios del Movimiento cobra singular importancia ahora que las Naciones Unidas comienzan a poner mayor énfasis en todo lo relacionado con los derechos humanos. Por último, la salud y la atención comunitaria seguirán siendo un reto para la Cruz Roja, sobre todo en lo que respecta a la pandemia del VIH/SIDA.



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