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La advertencia llegó demasiado tarde
Si bien muchos kosovares conocían el peligro de las minas, pocos sabían al
volver a su país que su zona y los campos circundantes también
estaban plagados de bombas de fragmentación. Actualmente,
en las tiendas, las escuelas y los cafés de todo Kosovo se
ven carteles advirtiendo contra esos varios miles de "asesinos"
ocultos que siguen siendo una amenaza para la vida cotidiana
y la reconstrucción de la provincia.
Para muchos, la advertencia ha llegado demasiado tarde, ya
que en los 12 últimos meses, más de 400 personas han resultado
muertas o heridas en accidentes causados por minas u otros
artefactos que no habían explotado durante la guerra. Según
funcionarios del CICR especializados en sensibilización sobre
el problema de las minas, probablemente las bombas de fragmentación
hayan causado la mitad de las víctimas. "En Kosovo, el
problema creado por estas bombas es, sin duda alguna tan importante
como el de las minas terrestres", dice Johan Sohlberg,
coordinador del programa de sensibilización en cuanto al problema
de las minas.
Demasiado tentador
Las bombas de fragmentación son más pequeñas que las minas, pero mucho más
potentes y mortíferas. A diferencia de las minas, no es necesario
tocarlas para que exploten. Ese es uno de los problemas principales
de esta secuela de la guerra sumamente aleatoria, ya que hasta
la fecha nadie sabe a ciencia cierta qué las hace estallar.
Lo único que se puede afirmar es que son totalmente imprevisibles
y sumamente sensibles.
"Aunque la mayoría de las bombas de fragmentación son
visibles y, por lo tanto, deberían ser menos peligrosas que
las minas enterradas, resultan demasiado atractivas y muchos
niños sienten la tentación de tocarlas", dice Thomas
Jarnehed, que dirige las operaciones de remoción de minas
de Norwegian People's Aid en Kosovo.
Varios incidentes de explosiones de bombas de fragmentación
obedecieron a que los niños creyeron que eran juguetes. Ahora
bien, el menor contacto con la bomba y ésta cumplirá con su
objetivo, es decir, matar. En una explosión se dispersan más
de 2.000 fragmentos. Estas bombas son tan potentes que pueden
atravesar tanques blindados. Sus consecuencias para la carne
y los huesos son terribles.
Igual que con las minas
Ningún tratado internacional prohíbe las bombas de fragmentación,
como en el caso de las minas antipersonal, porque se supone
que estallan con el impacto en lugar de esperar silenciosamente
a sus víctimas. Sin embargo, muchas personas afirman que si
bien técnicamente no son minas "hacen lo mismo cuando
están en el suelo", como dice un militar canadiense que
se ocupa de remoción de minas. Según Human Rights Watch
"estas submuniciones se transforman de hecho en minas
antipersonal sumamente potentes que no distinguen entre combatientes
y civiles inocentes."
Las organizaciones de desminado que operan en Kosovo informan
que limpiar el terreno de bombas de fragmentación es una tarea
sumamente difícil y peligrosa porque son artefactos imprevisibles.
Según Halo Trust, que se ocupa de remoción de minas, "no
hay nada más peligroso que una bomba de fragmentación".
Limpiar Kosovo de minas y otros artefactos es una labor de
titanes, pero no imposible. Gracias a los múltiples organismos
internacionales de desminado presentes allí y a una coordinación
eficiente, hay muchas esperanzas de que la operación tenga
éxito. "Si continuamos a este mismo ritmo, Kosovo quedará
limpio de minas y de bombas de fragmentación dentro de tres
o cuatro años", afirma Thomas Jarnehed. Aun así, para
algunos niños de Kosovo tal vez sea demasiado tarde.
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