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Escasez de agua en Asia meridional
Parick Fuller
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Millones de personas en todo Asia meridional
sufren las consecuencias funestas de la sequía. Las causas varían
pero las soluciones a largo plazo son similares y conllevan
una mejor gestión de los recursos naturales. |
| Durante
el trayecto en coche por Rajastán occidental, un sol calcinador
blanquea el paisaje desértico. En el horizonte aparece una figura
que brilla en la canícula de 45 grados: es una mujer que camina
con una enorme vasija de arcilla en la cabeza. Resplandeciente
con su traje típico y sus joyas de plata, Chandra Ram recorre
diariamente ocho kilómetros desde su aldea en el desierto hasta
la bomba de agua más cercana que aún funciona donde llena su
vasija de 10 litros y luego, regresa bajo el calor abrasador.
Pasa más de cinco horas al día para procurarse esa cantidad
de agua que alcanza apenas para satisfacer las necesidades básicas
de su familia. Al igual que para muchos otros habitantes de
las zonas aquejadas por la sequía, conseguir agua se ha convertido
en la tarea predominante de la vida cotidiana de Chandra.
El gobierno de la India calcula que hay más de 50 millones
de personas afectadas por la sequía en 11 de los 27 Estados.
Si a esta cantidad se añaden 2.000.000, como mínimo, en las
provincias de Sindh y Baluchistán de Pakistán, y de
3.000.000 a 4.000.000 en las zonas más golpeadas de
Afganistán meridional, resulta evidente que se está gestando
una crisis aguda.
Gran parte de Rajastán es semidesértica y llueve
poquísimo pero la sequía de este año ha causado una enorme
dislocación socioeconómica y arruinando el ganado de miles
de granjeros. A medida que se van secando los pozos en todo el
Estado, el gobierno batalla por hacer llegar agua en camiones
cisterna pero para la mayoría de la gente ya es demasiado
tarde: su ganado ha muerto y sus hijos comienzan a acusar
síntomas de desnutrición.
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Cambios para bien y para mal
En la India, aparecieron señales de alarma en octubre del año pasado y los
expertos están de acuerdo en que la sequía ha sido provocada en gran medida
por el hombre. En algunos Estados, una de las causas ha sido el bajo nivel de
precipitaciones durante varios años consecutivos, pero según un reciente
estudio del Banco Mundial, para poder satisfacer las necesidades de la India en
agua, es indispensable cambiar totalmente la distribución, la planificación y
la gestión.
La sequía ha multiplicado los debates entre políticos, defensores del medio
ambiente, ONG y organizaciones comunitarias sobre la mejor manera de salir
adelante. Aunque unos opinan que ha llegado el momento de cobrar a los
agricultores el agua y la electricidad, y otros sostienen que hay que construir
más embalses gigantescos para repartir el agua entre las regiones donde abunda
y las regiones expuestas a sequías, todos concuerdan en que se debe
sensibilizar de inmediato a toda la población respecto a la necesidad de
racionar el agua.
A medida que más comunidades pasan a depender de redes de canalización o
alcantarillas de suministro de agua a las bombas manuales de los pueblos, se van
olvidando los métodos tradicionales. Muy pocas comunidades construyen diques de
contención para recoger las aguas de las lluvias del monzón. Raros son los
hogares donde se recoge el agua de lluvia que cae del tejado, práctica que
permite almacenar la provisión de agua potable por seis meses en unas pocas
semanas de lluvia. "La gente cree que cavando pozos más profundos se
resolverá el problema. En algunas zonas se ha llegado hasta el fondo de la capa
fréatica y el resultado será que comience a salir agua salobre. Aunque las
lluvias sean buenas este año harán falta varios años de precipitaciones
normales para que dicha capa recupere su nivel normal", explica Bob Kelly,
ingeniero de aguas y saneamiento, que pasó tres semanas en India, comisionado
por la Cruz Roja Australiana, e integró el equipo de la Federación encargado
de evaluar la sequía.
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La sequía afecta a los habitantes que se ocupan
de la construcción de un "embalse de contensión"
en el ámbito de un programa de dinero en efectivo por trabajo.
Este embalse se construye en el lecho seco de un río para
recoger la lluvias del monzón y recuperar la capa freática.
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Gente de un lado para otro
Tal es la situación al otro lado de la frontera con Pakistán, ya que en la
zona de Thar Pakar, provincia de Sindh, el agua de muchos pozos es salada y no
se puede beber. La mayor parte de la agricultura de la región depende de la
lluvia y se teme que si las precipitaciones previstas para agosto no llegan y se
secan más pozos, podría haber grandes desplazamientos de agricultores
sedentarios. La sequía también ha afectado la provincia de Baluchistán donde
la situación es igualmente sombría, sobre todo para los nómadas; a medida que
sus cabras y ovejas mueren de hambre, se ven forzados a dejar sus tierras
ancestrales para refugiarse en los campamentos que se han improvisado en torno a
los manantiales. Lo mismo sucede del otro lado de la frontera con Afganistán,
donde miles de nómadas kuchis se dirigen a centros urbanos con la esperanza de
salvar a los animales que les quedan. Sin embargo, los más perjudicados son los
productores de trigo ya que han perdido gran parte de los cultivos que
habitualmente se cosechan entre mayo y julio.
A diferencia de la India, Afganistán y Baluchistán están fuera del
cinturón de los monzones, y es improbable que llueva antes del mes de octubre.
Tres años prácticamente sin precipitaciones y la falta de nieve derretida de
las cordilleras del norte han asolado la región. Muchos atribuyen la sequía de
Baluchistán al efecto invernadero pero cabe señalar que el exceso de
irrigación del trigo y los frutales también ha contribuido. En Afganistán, la
sequía se ve agravada por la mala gestión de los recursos hídricos y la
destrucción de la infraestructura debido a 20 años de guerra. La mayor parte
de la población sigue dependiendo del agua manantial o de pozos poco profundos,
cavados a mano.
Cualesquiera sean las causas de la sequía en Afganistán, India y Pakistán,
la manera de solucionar el problema es más o menos la misma. "En gran
medida se trata de una mejor gestión de los recursos naturales de la región.
Todos los interesados tienen que comprometerse y participar verdaderamente en el
proceso de desarrollo", dice Geoff Dennis, Jefe de la Delegación Regional
de la Federación.
Aunque la Cruz Roja pueda prestar asistencia de socorro a corto y mediano
plazo, parte de la solución a largo plazo reside en establecer un enfoque
integrado sobre la ordenación de las cuencas. Hay que lograr un equilibrio
entre los recursos disponibles y la demanda. Este enfoque abarca el desarrollo
global del hábitat y de su gente, conjugando disciplinas como la gestión del
suelo y el agua, la agrosilvicultura, la salud y la educación, y la gestión de
la energía rural. El éxito de la ordenación de las cuencas depende de los
medios de que dispongan los habitantes de los pueblos y de su plena
participación en las instancias decisorias. Este enfoque sería beneficioso
para comunidades vulnerables como los nómadas de Afganistán y Pakistán.
Según Geoff Dennis: "Ello requiere una visión a largo plazo e inversión
en tiempo y recursos, pero lo más importante es que todos comprendan que el
agua no es un recurso inagotable en esta parte del mundo".
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Patrick Fuller
Delegado regional de información de la Federación, residente
en Nueva Delhi
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