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Bautismo de fuego
Jean-François Berger


 La vida ha recobrado la normalidad en Kukes tras el éxodo desde Kosovo.
Más de un año después de la operación humanitaria en gran escala a raíz de la crisis de Kosovo, ¿cómo se desenvuelve la Cruz Roja de la vecina Albania y qué es lo que ha aprendido de tal experiencia sin precedente? Indudablemente, ha demostrado una gran capacidad de evolucionar.
Apesar de las apariencias, la región de Kukes en el norte de Albania está acostumbrada a los cambios. Hace 22 años la antigua ciudad de Kukes y varios pueblos vecinos fueron inundados por las aguas que hoy forman un gran lago artificial. En las laderas de las montañas cercanas, salpicadas de pinos, quedan vestigios de las minas de cromo y de cobre abandonadas desde finales del régimen de Enver Hodja.

Más recientemente, la prefectura de Kukes vivió una de las migraciones más espectaculares de la historia de los Balcanes, cuando 400.000 personas que huían de Kosovo llegaron a los campamentos de transito. La mayoría siguió camino al sur pero 120.000 permanecieron y fueron acogidas por miles de familias. Hoy, los refugiados han vuelto a su país, al igual que la mayor parte de las organizaciones humanitarias. De vez en cuando, pasa un camión del ACNUR hacia el centro de la ciudad y recuerda los hechos del año pasado. Pero la mayoría de los habitantes de este distrito, uno de los más pobres de Albania, sigue viviendo en la pobreza aunque algunos hayan beneficiado momentáneamente de la crisis de Kosovo.

Fuerzas mancomunadas

Desde su fundación en 1929, la Cruz Roja Albanesa ha tenido altos y bajos. Se reactivó en 1990 después de un período letárgico de 20 años bajo el régimen de Enver Hodja. Actualmente, se está organizando poco a poco con el apoyo de su red de 36 secciones locales; cuenta con 55 miembros de personal a tiempo completo y 60 a tiempo parcial, y la apoyan 45.000 voluntarios, 3.000 de ellos miembros activos.

En febrero de 1997, la situación en Albania se deterioró tras derrumbarse las cuentas de ahorro "pirámide". En este contexto inestable, el CICR, la Federación y la CRA organizaron la primera operación conjunta, que pasó a ser un punto de referencia para la cooperación en el seno del Movimiento.

A partir del 24 de marzo de 1999, el conflicto entre la OTAN y la República Federal de Yugoslavia intensificó el éxodo de refugiados de Kosovo. El CICR y la Federación lanzaron de inmediato una operación integral en los Balcanes, cuya fase de emergencia concluyó a finales de julio de 1999, tras el retorno en masa de los refugiados a su hogar. En esta operación de emergencia que requirió un presupuesto de 100 millones de dólares, participaron 52 Sociedades Nacionales. Las principales conclusiones de la evaluación independiente de la operación, que finalizó en abril de 2000, fueron las siguientes:

La intervención del Movimiento fue pertinente, rápida y adecuada; la operación logró un alto nivel de satisfacción de los beneficiarios (80%), especialmente en términos de distribución de alimentos y otro tipo de asistencia de socorro y médica. Sin embargo, una tercera parte de los beneficiarios hubiera querido que se subviniera más rápido a las necesidades psicosociales y de búsqueda.

En la evaluación también se destacan esferas donde podría mejorarse la organización de algunos aspectos de una operación similar en el futuro, en particular: idear una estrategia integrada para operaciones de asistencia de emergencia, basada en una mayor armonización de las diferentes esferas de intervención (recursos humanos, logística y socorro, información y presentación de informes); utilizar personal más experimentado; prevenir y rectificar intervenciones no coordinadas de las Sociedades Nacionales participantes y, llegado el caso, tratar de integrarlas progresivamente en la operación.

Fortalecer la base

"Nuestra prioridad es ayudar a los habitantes afectados por el conflicto a lo largo de los 130 kilómetros de frontera con Kosovo" explica Qemal Elezi, Prefecto de Kukes, recalcando que es urgente desminar, ya que las bombas de fragmentación y las minas antipersonal esparciadas por la OTAN en las zonas fronterizas siguen cobrando víctimas. La Cruz Roja Albanesa (ARC) y el CICR, a veces tienen que prestar servicios de ambulancia para trasladar a personas amputadas hasta el centro ortopédico de Tirana. También han organizado una campaña de información sobre los peligros de estos artefactos. Desde que estallara la crisis, la ARC también ha tenido otras actividades, especialmente la búsqueda de personas de Kosovo desaparecidas, auspiciada por el CICR, y la ayuda a los más vulnerables.

Ilmi Cena, Secretario de la Sección de Kukes, opina que "la distribución de alimentos y demás asistencia es sólo una etapa. También tenemos que brindar servicios a más largo plazo, tales como educación para la salud". Este enfoque diversificado es un elemento esencial de la estrategia de desarrollo para los cinco años venideros, elaborada por la Sociedad Nacional junto con la Federación Internacional. "Lo importante es reforzar los servicios que ofrecemos a la comunidad, al tiempo que conferimos más responsabilidades a las secciones regionales", asevera Pandora Ketri, Secretaria General de la CRA, y muy experimentada en operaciones internacionales en gran escala. Actualmente, supervisa la descentralización que incluye la adquisición de 10 edificios para los comités regionales.

De hecho, esta estrategia también permite que la Cruz Roja vuelva a consolidar su función de pilar de la acción humanitaria del país, definiendo y orientando sus actividades de manera más clara, en lugar de limitarse a ofrecer servicios de forma mecánica, o de llevar a cabo proyectos elaborados por las Sociedades Nacionales participantes. Ahora bien, ¿cómo puede llegar a ser autónoma cuando tres cuartas partes de su presupuesto procede del exterior? Rudina Pema, encargada del desarrollo de las secciones, afirma: "La experiencia que adquirimos durante la crisis de Kosovo ha sido muy útil porque ahora podemos evaluar necesidades y prioridades, incluso si aún necesitamos mejorar los criterios para seleccionar a los beneficiarios. Tam-bién hemos progresado en lo que se refiere a recabar información y presentar informes".

Encontrar fondos

En todo caso, la Sección de la Cruz Roja de Kukes parece haber adoptado el nuevo enfoque de Tirana, que tiene como condición previa la autofinanciación. Citemos como ejemplo a Mailinda, una de las colaboradoras más jóvenes de la sección local, que da lecciones de inglés a 15 alumnos en un cuarto pequeño del sótano del nuevo edificio de la Cruz Roja. Estas lecciones privadas, por las que se cobran unos cinco lek (cinco dólares) mensuales, permiten financiar un programa de asistencia para varios centenares de huérfanos, como por ejemplo, el campamento de vacaciones en las laderas del Monte Gallicka que domina Kukes.

Mientras en todo el país se preparan varios proyectos, basados en iniciativas locales, la dirección de la CRA trata de volver a lanzar una lotería nacional con apoyo de la Federación y de la Cruz Roja Española. Si lo logra antes de finales de año, la Sociedad Nacional habrá dado un paso importante hacia la autofinanciación. Según Frank Kennedy, Jefe de la delegación de la Federación en Albania, "la CRA tiene dos ventajas importantes: está bien establecida en las comunidades y sus dirigentes han demostrado que están dispuestos adaptar el funcionamiento de la Sociedad Nacional conforme a la situación socioeconómica". Ello tal vez explique el motivo por el que durante tres años y medio los componentes esenciales del Movimiento han estado trabajando de forma más coordinada en operaciones conjuntas. También cabe señalar la excepción de algunas manifestaciones de solidaridad unilaterales por parte de los gobiernos junto con sus Sociedades Nacionales durante la intervención de la OTAN el año pasado.

Jean-François Berger
Redactor del CICR de la revista "Cruz Roja, Media Luna Roja".



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