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Una etapa decisiva
Liesl Graz

En India, tiera
 de muchos símbolos, se utiliza la cruz roja.

La comunidad de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja ha entablado un debate que podría incidir seriamente en su futuro: ¿qué emblema o emblemas deben y pueden utilizarse para proteger a los heridos, los enfermos y los vulnerables, así como a quienes tratan de prestarles asistencia? ¿Ha llegado el momento de añadir uno o más emblemas? En ese caso, ¿qué supondría para la comunidad internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el Movimiento como se le suele llamar, y para los millones de personas que trabajan en ella y con ella?
Cuando Henry Dunant, ciudadano ginebrino, se encontró frente a la cruenta realidad de la batalla de Solferino en 1859, probablemente ni le pasó por la cabeza que debería encontrar un emblema para la institución que inspiró. No obstante, pocos años después y casi por casualidad, el Comité Internacional de Socorro a los Militares Heridos elegió como símbolo la cruz roja en homenaje a la Confederación Helvética que lo había acogido. Paralelamente, se dotó de un nuevo nombre y, con el correr de los años, aquel símbolo pasó a ser uno de los más conocidos del mundo.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CIRC) ha utilizado la cruz desde el principio, pero algunos países y Sociedades Nacionales, sin dejar de reconocer a la cruz roja, decidieron utilizar la media luna roja. Sin embargo, otros no han logrado encontrar una solución para ajustarse al reglamento actual sobre el uso de los emblemas: Israel, quiere que se acepte como símbolo de derecho propio la estrella de David roja o Magen David Adom, y Kazajstán y Eritrea desearían utilizar ambos símbolos.

En el presente artículo se examinan estas cuestiones, tratando de entender por qué un tema que puede resultar abstracto y esotérico para casi todo aquel ajeno al Movimiento, ha hecho correr tanta tinta y ha suscitado tanta pasión.

Cruces históricas

Señalar a los soldados heridos es una práctica que remonta a varios siglos aunque por la variedad habitualmente resultara inútil. En la época de la batalla de Solferino y del nacimiento de la Cruz Roja, mediados del siglo XIX, las ambulancias austríacas llevaban una bandera blanca, las francesas una bandera roja y las españolas y las estadounidenses una bandera amarilla. En la Conferencia de 1863, se dio prioridad a designar una emblema único que fuera reconocido por todos. La primera propuesta fue una sencilla bandera blanca, signo de vulnerabilidad desde la antigüedad. Luego, los delegados añadieron una cruz roja a la superficie blanca. Había nacido la Cruz Roja.

La mayoría de los historiadores están de acuerdo en que el diseño, es decir la bandera suiza a la inversa, se eligió sin pensar en ninguna connotación religiosa. Tal vez era un homenaje al Estado anfitrión, pero probablemente la sencillez del símbolo revestía igual importancia. El Imperio Otomano accedió al Convenio de Ginebra en 1865 sin reservas y no planteó ninguna en el decenio siguiente. Recién en 1876, después de que estallara la guerra con Rusia, la Turquía otomana declaró repentinamente que, aunque seguía respetando la cruz roja, a partir de entonces utilizaría la media luna roja para sus ambulancias. El motivo oficial era que la cruz roja "hería las susceptibilidades del soldado musulmán". Sin embargo, había otro, ya que durante decenios, los nacionalistas serbios sublevados contra los otomanos habían utilizado la cruz roja sobre fondo blanco como signo de unión. En el caso de los turcos, más que un símbolo religioso, la media luna era un emblema cultural vital.

El CICR señaló los peligros que entrañaba abandonar el signo universal pero los turcos persistieron con su idea. La media luna roja fue aceptada temporalmente hasta que se pudiera entablar el debate sobre el tema. Dicho debate tuvo lugar en la Conferencia celebrada en la Haya en 1899, cuando delegados de Turquía, Persia y Siam propusieron, la media luna, el león y el sol, y la llama budista, respectivamente. No se decidió nada y en 1906, los delegados de la mayoría de los Estados asiáticos, incluyendo Japón y Siam, levantaron sus objeciones contra la cruz roja.

En 1929, Turquía, Egipto y Persia quisieron que la media luna roja y, el león y el sol rojos, se aceptaron como símbolos oficiales junto con la cruz roja. El delegado egipcio subrayó que no se consideraban símbolos religiosos sino culturales. La conferencia admitió los tres y para evitar futuras proliferaciones decretó que no habría ninguno más. En 1980, la República Islámica de Irán, nuevo nombre de Persia, suplantó el uso del león y el sol rojos por la media luna roja.

Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se establecieron nuevos países, hubo un exhaustivo debate sobre la necesidad de contar con nuevos emblemas que correspondieran a la nueva situación. Sin embargo, en la Conferencia Diplomática de 1949, en la que se aprobaron los Convenios de Ginebra, la única propuesta presentada fue la de Israel respecto a la estrella de David roja, que se sometió a voto tres veces y fue rechazada. Aunque, en última instancia, los demás países llegaron a acuerdos para utilizar los emblemas existentes, no fue el caso de Israel y, más recientemente, Kazajstán ha tenido el mismo problema.


Un equipo de ambulancia de la Cruz Roja Libanesa durante el conflicto de 1983. Los socorristas pagan un alto precio en cumplimiento de su deber.

 

La relación con los símbolos

Los signos, símbolos y emblemas no tienen vida propia, su importancia depende de la medida en que se los reconoce. Puede decirse que la cruz roja es la "marca registrada" más famosa del mundo. Incluso en muchos países donde se utiliza el emblema de la media luna roja, se sigue hablando de cruz roja para referirse a la institución, la idea y el concepto. El signo ha pasado a ser un símbolo cargado de significado que se traduce en un emblema.

La cruz roja y la media luna roja se encuentran en la posición, sin parangón, de haber dado su nombre tanto a las instituciones que simbolizan como a las ideas humanitarias que las apuntalan: el espíritu de cruz roja. Este doble significado reviste una importancia capital para quienes forman parte del Movimiento internacional y de las Sociedades Nacionales. También explica la emoción y pasión que suscita cualquier debate sobre los emblemas y cualquier propuesta de modificación. La cruz roja, -y posteriormente, la media luna roja- adquirieron su propia vida simbólica y son mucho más que un signo de identificación. Prácticamente en ninguna otra organización, la simbiosis de emblema e identidad ha ido tan lejos.

Casi desde el principio, y sobre todo a partir de 1890, se hicieron esfuerzos para explicar que la cruz roja no debía considerarse un símbolo religioso, lo que fue generalmente aceptado. Lo mismo sucedió con la media luna roja, una vez que el Imperio Otomano decidió utilizarla. La sencilla cruz de brazos iguales es uno de los signos más corrientes del mundo y va mucho más allá de la connotación cristiana. Para hindúes y budistas significa la forma del universo y el puente de tiempo y espacio que vincula al hombre en la tierra con la divinidad en el cielo. En China, desde tiempos inmemoriales, se considera signo del cordón umbilical entre el cosmos y el centro original, vínculo eterno entre el mundo material y el mundo invisible. Abu Ya'cub Sejestani, filósofo ismaelí, da una interpretación esotérica de la cruz de brazos idénticos que, según él, es expresión de los cuatro términos de shahada, la profesión de fe islámica.

En lo que respecta a la media luna, también se le habían dado varias interpretaciones mucho antes del advenimiento del Islam. A veces asociada con Ishtar, la diosa de Babilonia también identificada con el lucero del alba, pasó a ser el signo de Artemisa y de Diana, diosa de la luna y de la caza, protectora del parto. Según las normas otomanas, la media luna se abre a la derecha, o hacia la parte exterior de la bandera, tal como la de la Federación Internacional.

La interpretación de un signo o de un emblema pueden cambiar con la instrucción o el paso del tiempo, ya se trate de una cruz, una media luna, un arco iris, un círculo de estrellas de oro o del rayo de Zeus. Ahora bien, por más fino que pueda hilarse, en definitiva, el significado de un emblema siempre está en los ojos y la mente de quien lo mira.



Hoy más que nunca, es indispensable que los combatientes sepan a ciencia cierta que deben respetar el emblema.

Nacimiento de un nuevo emblema

A fines de este año habrá dos conferencias de alto nivel que se consideran esenciales para asegurar que la solución alcanzada esté firmemente arraigada en el derecho.

Una de ellas será la Conferencia Diplomática que congregará a los 188 Estados parte en los Convenios de Ginebra. Tendrá lugar en Ginebra el 25 y 26 de octubre y será convocada por el gobierno suizo. En dicha conferencia se someterá a aprobación el Tercer Protocolo Adicional de los Convenios, por el que se establece el nuevo emblema protector que figurará junto con los emblemas existentes.Se ha previsto un espacio donde los países podrán colocar su signo indicativo aprobado.

El 14 de noviembre, también en Ginebra, comenzará la Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en la que se solicitará a gobiernos y Sociedades Nacionales que enmienden los Estatutos del Movimiento para añadir el nuevo emblema. Simultáneamente, la Asamblea General de la Federación Internacional admitirá a las sociedades Magen David Adom y Media Luna Roja y Cruz Roja de Kazajstán.

Protección e identificación

Desde el punto de vista jurídico, en virtud de las disposiciones de los Convenios de Ginebra y los Estatutos del Movimiento, el emblema tiene dos funciones, es decir, la de protección y la de identificación.

En calidad de emblemas protectores en tiempos de guerra, la cruz roja y la media luna roja tienen el mismo valor. Ignorar o violar esta protección puede ser un crimen de guerra; lo mismo se aplica al uso abusivo del emblema; por ejemplo, marcar con la cruz roja un vehículo que transporta soldados armados o municiones es un acto de perfidia. La Cruz Roja y la Media Luna Roja, por definición, no tiene ningún otro medio de persuasión que la moral para hacer cumplir estas normas y ello depende totalmente de que todas las partes en el conflicto reconozcan y respeten los emblemas.

Conviene recordar que en las guerras de Israel con sus vecinos, los ejércitos de tierra generalmente respetaron la insignia de la estrella de David roja, a pesar de que no sea uno de los emblemas reconocidos internacionalmente. En el debate actual para saber cómo integrar la sociedad David Magen Adom en el Movimiento Internacional, no se trata de lo mismo e, independientemente de la decisión que se tome, se podrá seguir utilizando en Israel. En los territorios de Israel y de la Autoridad Palestina que se superponen, las ambulancias que lleven uno u otro símbolo pueden llegar al lugar de un accidente, o de lo que se denomina prudentemente, una "colisión". En general, ambos símbolos son respetados. El lanzamiento de piedras contra las ambulancias israelíes, corriente durante la intifada palestina, ahora es excepcional, pero los vehículos de la Media Luna Roja Palestina siguen siendo mal vistos por los colonos israelíes.

Incluso en conflictos internos, no declarados, la función protectora de la cruz roja y de la media luna roja se ha respetado en la mayoría de los casos. Los soldados de los ejércitos nacionales casi siempre las reconocen y respetan. En el caso de milicias rebeldes, suele haber más problemas sobre todo cuando se trata más bien de bandas de malhechores que de combatientes sinceros con una ideología que los motiva. A veces, el entrenamiento se limita a poner rifles automáticos en manos de niños y adolescentes, diciéndoles que disparen a todo aquel que no se les parezca. Una de las tareas difíciles que llevan a cabo algunas sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, así como el CICR, consiste en enseñar a estas bandas a reconocer y respetar los emblemas protectores.

En conflictos recientes las líneas de fractura entre grupos hostiles a menudo obedecen a divisiones de carácter religioso. Cuando se trata de reclutas novatos, y tal vez analfabetos, es difícil explicar que esas cruces y medias lunas no son símbolos religiosos y que deben ser respetados solamente por los valores humanitarios que representan. Tristes experiencias han demostrado que dichos valores no son forzosamente reconocidos en las montañas de Bosnia o de Chechenia. En Afganistán, bajo el régimen talibán y los regímenes anteriores, el CICR ha estado presente desde hace muchos años y su emblema es conocido y respetado. Resulta imposible saber si un nuevo símbolo sin connotación alguna, utilizado como emblema, será respetado en circunstancias similares. Los partidarios de que se añada otro emblema afirman que podría ser. Otros temen que un siglo de instrucción sobre el significado de la cruz roja, a veces subconsciente, sería difícil de reemplazar, sobre todo si se utilizan varios emblemas en un mismo territorio.


Un voluntario dona sangre en el banco centralde sangre de MDA, en Tel Aviv. En Israel, MDA es el equivalente de una Sociedad de la Cruz Roja.


La visibilidad de los emblemas y el hecho de que sean reconocidos son egualmente importantes.
Refugiados afganos en un curso de difusión dictado en Peshawar

Uso indicativo

Además de su función protectora en tiempos de conflicto, la cruz roja y la media luna roja también sirven de identificación de las Sociedades Nacionales, tal es el elemento fundamental de lo que se ha dado en llamar "uso indicativo". Para tener derecho a utilizar uno de los emblemas, las Sociedades Nacionales tienen que ser reconocidas por el CICR y la Federación. De conformidad con el derecho internacional, sólo puede haber una sociedad por país y ésta debe utilizar un solo emblema.

La Estrella de David Roja, equivalente israelita de otras sociedades de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja, se ocupa de servicios de ambulancias y del programa de donantes de sangre de su país. No ha querido utilizar el emblema de la cruz roja ni el de la media luna roja y, en virtud de las normas vigentes, ello ha impedido que fuera reconocida y aceptada como miembro de pleno derecho de la Federación Internacional. No se trata de un problema de exclusión deliberada, sino sencillamente de la observancia estricta de las normas en la materia que han ido evolucionando a lo largo de más de un siglo.

La Sociedad de la Media Luna Roja y la Cruz Roja de Kazajstán plantea un problema similar pero por motivos diferentes ya que allí, la proporción de cristianos y musulmanes es prácticamente igual y muchos opinan que respetar el equilibrio es un factor determinate de cohesión nacional. Afirmar que la cruz roja no es un emblema religioso no basta, en particular, porque inevitablemente se asocia con la URSS y la ex Alianza de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (En la URSS habia sociedades de la Cruz Roja en algunas repúblicas: Bielorús, Rusia, Ucrania. Habia tambien sociedades de la Media Luna Roja en otras: Azerbaiyán y Uzbekistán, y habia un órgano federal llamado Alianza de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la URSS).

La Sociedad de Kazajstán desea utilizar ambos símbolos. En Eritrea se plantea un dilema similar y como el gobierno acaba de ratificar los Convenios de Ginebra, el reconocimiento de la Sociedad Nacional no admite dehora.

La cuestión de aceptar el uso de la estrella de David roja se ha planteado una y otra vez desde la Conferencia Diplomática de 1949 en la que se aprobaron los Convenios de Ginebra que siguen vigentes. En 1951, Israel accedió a los Convenios de Ginebra con reservas, siendo la más importante el nombre y el emblema de su Sociedad Nacional. En aquel momento, el único país que objetó estas reservas fue Estados Unidos.

Dado que la cuestión fue cobrando interés en el Movimiento, en 1995 se creó un grupo de trabajo encargado de proponer soluciones a estos problemas. Se estudiaron seis posibilidades y se opto por una de ella como hipótesis de trabajo. Una vez que se aprobara el tercer protocolo, las Sociedades Nacionales podrían elegir entre utilizar el emblema de la cruz roja, el emblema de la media luna o un nuevo emblema que podría comprender la cruz, la media luna, o la estrella de David, o ser una combinación de las tres. Este nuevo emblema no se impondría a ningún país y tampoco se le obligaría a suplantar el emblema que utilizaba. Ahora bien, en caso de guerra, podría utilizarse a fines de protección, y las Sociedades Nacionales que participan en actividades internacionales también podrían utilizarlo solo o junto con uno de los emblemas tradicionales.

Reunión tras reunión, la idea se fue desarrollando y se entabló el debate sobre el diseño del nuevo emblema que debería ser fácil de dibujar, identificar, y combinar con los emblemas nacionales, y ser neutro desde el punto de vista cultural. ¿Podría ser un rombo o un cuadrado? A medida que las ideas fueron cobrando cuerpo surgieron actitudes de oposición y de aprobación por motivos más o menos fundados.

Opciones

Disponer de un emblema neutral, en el que las sociedades kazaka y eritrea pudieran integrar la cruz roja y la media luna roja e Israel, la estrella de David roja, ofrecía la ventaja de conservar la unidad visual básica de la universalidad del Movimiento. Aun así, los israelíes están preocupados porque temen quedar al margen. Avi Zohar, Director General de Magen David Adom, comentó que si las demás Sociedades Nacionales abandonaban sus propios símbolos no habría problemas pero en caso contrario, los israelíes serían los únicos que usarían el nuevo emblema con lo que se volvería al punto de partida y, además, perderían su propio símbolo. De hecho, si la estrella de David figurara junto con la cruz y la media luna y fuera una opción viable, probablemente la peculiaridad subsistiría. Con un emblema neutral, es casi seguro que Israel no quedaría solo.

Los países donde se utiliza la cruz roja o la media luna roja, así como el CICR, han dado varios motivos valederos de apoyar el nuevo emblema. Sin embargo, por mucho que se deplore el hecho, en estos últimos años la Cruz Roja ha vivido algunos momentos malos y ha sido blanco de ataques. Si se trató de ataques deliberados contra el emblema, como sostienen algunos, o de simple ignorancia, probablemente nunca lo sabremos. En el Líbano, Somalia, Bosnia y Chechenia, por ejemplo, hubo situaciones en que la cruz se identificó con una de las partes en el conflicto por lo que algunos miembros de la otra parte decidieron atacarla.

Por otra lado, sigue habiendo partidarios de que se vuelva a utilizar únicamente el emblema de la cruz roja. Tal es el caso de Elan Steinberg, del Congreso Judío Mundial, y de Younis Al-Khatib, Presidente de la Media Luna Roja Palestina, que en el mes de junio reafirmó la propuesta de su Sociedad Nacional en cuanto a que estaba dispuesta a suplantar la media luna roja por la cruz roja, si esta última fuera un emblema único. Por el momento, no se sabe si esta solución sería aceptable para todas las sociedades que utilizan actualmente la media luna roja. Indonesia, el país con la mayoría musulmana más importante del mundo, siempre ha utilizado el emblema de la cruz roja y, como otros en la misma situación, no quiere cambiarlo por temor a desencadenar una agria controversia interna.

Perspectivas

En el momento de redactar este artículo, no se ha encontrado solución satisfactoria para nadie, lo que puede suponer un verdadero peligro de fragmentación. No obstante, subsiste la esperanza de que en la conferencia extraordinaria que tendrá lugar en Ginebra, en noviembre, los delegados puedan acoger a las Sociedades Nacionales de Eritrea, Kazajstán, Israel y, tal vez, de Palestina (ello depende de que ya sea un Estado), en calidad de miembros de pleno derecho del Movimiento.

A raíz de la guerra moderna y de la vida moderna, cualquier cambio del emblema requiere un procedimiento complicado. Primero está el debate cultural, animado por la emoción y la semántica. Después, a no ser que se vuelva a un emblema único, está el aspecto gráfico. Es evidente que el nuevo emblema debe ser fácil de identificar y debe ser visible a distancia, incluso desde un satélite. Según las actas de aquella reunión decisiva de 1863, en la que los miembros del Comité Internacional de Socorro a Militares Heridos decidieron rendir homenaje al país anfitrión, utilizando como símbolo la bandera suiza con los colores invertidos, nadie se opuso a la idea. Hoy, se trata de saber cómo mantener el capital de consideración y de respeto concentrado en el emblema, transferirlo al nuevo siglo y, simultáneamente, tomar en cuenta las realidades políticas de nuestros días.

Liesl Graz
Periodista suiza independiente, residente en Ginebra.



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