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Asociados en 
el progreso
Iolanda Jaquemet

El contraste entre ricos y pobres en los barrios de Nigeria subraya la necesidad de actuar.

Un proyecto piloto poco habitual ha ayudado a las Sociedades Nacionales a descubrir cómo reforzar su capacidad institucional. La Cruz Roja de Nigeria ha participado, experimentando la manera de centrarse en el desarrollo de capacidades y recursos, la gestión eficiente y programas viables a través de una asociación interesante.
En definitiva, esta asociación permitirá reducir la dependencia de la ayuda externa y proporcionará una estructura duradera.
Estamos en el mes de abril. Kaduna, en el norte de Nigeria, se recupera poco a poco de la primera ola de violencia entre comunidades que cobró varios centenares de víctimas y obligó a desplazarse a millares de personas. La ciudad todavía tiene las cicatrices de la violencia ciega que se desencadenó en febrero: distritos enteros quemados, tejados arrancados, paredes cubiertas de consignas como "No más charia" o "Charia siempre". En cambio, la oficina de la Cruz Roja no sufrió daño alguno. En este edificio blanco situado a la sombra de mangos cargados de frutos, Andrew Dogo, secretario de la sección local comenta: "Todos estamos traumatizados, pero también me siento orgulloso de poder decir que no hubo tensiones en la Cruz Roja. Por consiguiente, la imagen de la institución es hoy más fuerte que nunca porque ha podido demostrar su neutralidad, imparcialidad y humanidad".

También fue una prueba patente de la eficacia de la formación en materia de preparación en previsión de desastres. Tras haber seguido un curso de dos años a escala nacional, 50 voluntarios volvieron a su respectiva ciudad y crearon brigadas de emergencia. El resultado fue un incremento de verdadera solidaridad: grupos de voluntarios de los Estados vecinos de Plateau y Katsina se apresuraron en prestar ayuda, dirigidos por secretarios como Andrew Dogo, representantes de una nueva generación. Jóvenes, pero ante todo profesionales, fueron elegidos por su respectivo comité; en estos dos últimos años recibieron formación, y ahora ocupan puestos remunerados a tiempo completo.

Conversación con Ofor nwobodo 

Es imposible hablar de la Cruz Roja Nigeriana sin mencionar a Ofor Nwobodo, que desde hace 14 años lleva el timón con una energía inagotable. En el transcurso de estos años, la Sociedad Nacional se ha puesto verdaderamente al servicio de su comunidad. En el momento que concluyó el proyecto tripartito, Ofor Nwobodo dejó su oficina de Lagos por dos años para participar en la delegación del CICR en Nairobi.

P: ¿Qué significado tuvo el proyecto tripartito para su Sociedad Nacional?

R: ¡Para nosotros no fue un proyecto piloto sin no un proyecto auténtico! Habida cuenta de la situación política del momento y del hecho que la transparencia y la responsabilidad financiera son un problema en este país, era evidente que los donantes estaban algo recelosos. Primero se sugirió que la fase piloto se llevara a cabo tan solo en cuatro secciones. Ahora bien, ¿cómo seleccionarlas cuando hay 37 y nuestro país tiene tanta diversidad? Por lo tanto, batallé para incluir a las 37 en la fase experimental, y lo conseguí. Nuestra prioridad era invertir en la gente, desarrollar recursos locales para que fueran trampolín de la Sociedad Nacional. El proyecto tripartito nos permitió actualizar nuestro potencial, demostrar lo que podíamos hacer independientemente de la situación económica, e infundir a nuestros miembros un sentido de pertenencia.

P: ¿Los cambios recientes tuvieron alguna incidencia en la Sociedad Nacional?

R: Desde el principio, los donantes diferenciaron bien la Sociedad Nacional y la junta militar. En 1996, cuando la Unión Europea impuso un embargo al país, nos afectó una epidemia muy grave de meningitis. El apoyo de otras Sociedades Nacionales por conducto de la Federación fue notable. Lo mismo sucedió en 1998, tras la terrible catástrofe del oleoducto (NB: Unas 1.000 personas resultaron muertas y muchas más sufrieron quemaduras atroces). Incluso entonces, la situación política suponía un obstáculo. Es evidente que con el nuevo gobierno democrático, ahora hay mayor apertura hacia el exterior y también se ha reforzado el apoyo de la población. De igual modo, han aumentado las esperanzas de la colectividad y recibimos muchas solicitudes que no podemos satisfacer.

Tres países en crisis

Todos ellos son fruto de una auténtica revolución para una Sociedad Nacional donde, según un observador, "en el pasado, algunos secretarios de sección eran dignatarios locales que cumplían principalmente funciones honorarias". La fuente de esta revolución puede encontrarse, en cierta medida, en Ginebra, y se llama "proyecto tripartito". Christoph Müller, Director del Departamento de Desarrollo Institucional de la Federación Internacional, lo ha seguido desde el principio. Recuerda que hacia 1996, la idea echó raíces entre las grandes Sociedades Nacionales asociadas. "En ese momento, buscábamos la manera de mejorar el desarrollo a largo plazo y su financiación, pero también demostrar mediante una experiencia, la capacidad institucional de dirigir un proyecto a largo plazo como este".

En junio de 1998, se lanzó el proyecto. Participaban en él durante un período de dos años la Federación, las Sociedades Nacionales de Canadá, Gran Bretaña y Suecia, así como sus gobiernos, y en eso residía la novedad. El proyecto tripartito había nacido con la meta concreta de reforzar la capacidad institucional de otras Sociedades Nacionales de asistir a los más vulnerables, haciendo hincapié en la buena administración. El elemento esencial era la formación, pero también el apoyo institucional para sufragar los salarios de unos cuantos profesionales que formaban parte del personal. Beneficiaron del proyecto las Sociedades Nacionales de Guatemala, la República Democrática del Congo (ex Zaire) y Nigeria: tres países en crisis. La selección se hizo a partir de una serie de criterios, a saber: deseo de cambiar; inexistencia de cualquier otro apoyo internacional significativo, y presencia de una delegación de la Federación en una región expuesta a desastres naturales o donde hubiera conflictos armados. A raíz de ello, reconoce Müller, la empresa fue bastante arriesgada. En la RDC, el proyecto tuvo que suspenderse cuando se reanudó el conflicto pero en Nigeria y Guatemala los resultados parecen ser positivos.

"Todo el mundo está de acuerdo en que ha sido un éxito", afirma Bob Storey, Jefe de la oficina de la Federación en Lagos. "Para que este tipo de empresa dé resultado hace falta un terreno fértil, tal como lo fue en el caso de Nigeria". La Sociedad Nacional ya había comenzado su propia transformación y el proyecto tripartito funcionó sin demora. Hoy en día, cada uno de los 36 Estados de Nigeria, además de Lagos, tiene su propio secretario profesional y, hasta el mes de junio, sus salarios fueron pagadas por el proyecto tripartito. La Cruz Roja Británica y la Cruz Roja Sueca decidieron prolongar su apoyo por un año más pero por un monto menor para propiciar la independencia financiera de la Cruz Roja Nigeriana.

En la propia Federación se ha aprendido mucho. Müller concluye: "Fue una experiencia nueva para nosotros coordinar desde la sede una operación tan compleja que abarcaba tres países y tres idiomas pero también fue fascinante. Incluso nos ha ayudado a identificar algunos de nuestras flaquezas y los donantes tienen una imagen más precisa de la Federación. No cabe duda que seguiremos un modelo similar en el futuro".

Iolanda Jaquemet 
Periodista independiente, residente en Ginebra



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