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El camino recorrido
Las tentativas de resolver los problemas relativos al emblema
remontan a la creación de un grupo de trabajo de expertos
a mediados del decenio de 1990. La culminación de esta labor
fue la resolución adoptada por la XXVII Conferencia Internacional
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja celebrada en Ginebra
en 1999.
La resolución, en la que se invitaba a encontrar a la mayor
brevedad, una solución general aceptable para todas las partes
en términos de contenido y procedimiento, supuso un avance
y sirvió de base para el proceso que continuó en el año 2000.
La Comisión Permanente de la Cruz Roja y de la Media Luna
Roja tenía la tarea de decidir respecto a la resolución y
en enero de 2000, lo hizo, proponiendo que se creara un grupo
de trabajo mixto, integrado por representantes de los Estados,
la Cruz Roja y la Media Luna Roja. De esta manera, se reconocía
que los gobiernos también debían involucrarse.
Dicho grupo de trabajo, integrado por 16 representantes estatales
y ocho representantes del Movimiento, se reunió por primera
vez en Ginebra, el 13 y 14 de abril de 2000. La Sra. Absa
Claude Diallo, Embajadora de Senegal en Ginebra, y la Sra.
Christina Magnuson, miembro de la Comisión Permanente, compartieron
la presidencia. El grupo concluyó que era necesario otro emblema
para resolver los problemas de protección en situaciones en
que la cruz roja y la media luna roja no eran bien aceptadas,
y para que las Sociedades Nacionales que no utilizaban los
emblemas existentes pudieran incorporarse a la familia de
la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
La creación de un tercer emblema requería dos elementos
esenciales: El acuerdo de los gobiernos para añadir un emblema
a los descritos en los Convenios de Ginebra, y el acuerdo
de los gobiernos y de las Sociedades Nacionales para enmendar
los estatutos del Movimiento.
El grupo de trabajo consideró que debía añadirse un tercer
protocolo a los Convenios de Ginebra para crear este otro
emblema. A tales efectos, era preciso convocar una Conferencia
Diplomática de los 189 Estados Partes en los Convenios de
Ginebra, cosa que hizo el gobierno suizo. Por su parte, la
Comisión Permanente convocó la XXVIII Conferencia Internacional
para el 14 de noviembre con el fin de enmendar los estatutos.
Se redactó un anteproyecto de protocolo para definir el diseño
y el uso del emblema adicional, lo que supuso muchas consultas
y en julio de 2000 las autoridades suizas enviaron la primera
versión a los 189 gobiernos para que comunicaran sus comentarios.
Hacia el 15 de septiembre, fecha de la reunión preparatoria
en Ginebra para examinar las reacciones al proyecto de protocolo,
reinaba gran optimismo.
Sin embargo, octubre trajo problemas. El proceso de paz en
Oriente Medio tropezó con graves dificultades a raíz del estallido
de violencia entre israelíes y palestinos. El 12 de octubre,
el gobierno suizo decidió anular la Conferencia Diplomática
porque no existían posibilidades reales de lograr el consenso.
se corría el riesgo de desviarse de su fin humanitario por
recriminaciones políticas. Se aplazó para principios de 2001,
al igual que la XXVIII Conferencia Internacional.
No obstante, el proceso continuó. El proyecto revisado del
protocolo fue enviado a todos los Estados y el CICR y la Federación
señalaron el gran avance que suponía, en particular, el acuerdo
sobre el principio de un emblema adicional y el compromiso
con un Movimiento universal. Tras la reunión de la Comisión
Permanente el 25 y 26 de octubre, también se envió a todas
las Sociedades Nacionales un mensaje sobre los principios
humanitarios plasmados en la propuesta.
Ian Piper
Consultor del CICR
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