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Valor a prueba de balas
Roland Huguenin

El personal de ambulancia de la Sociedad de la Media Luna Palestina y de Magen David Adom trabaja en condiciones sumamente peligrosas.

¿Por qué motivo alguien querría ser chofer de ambulancia en una situación de violencia latente? ¿Por qué algunos jóvenes arriesgarían su vida para salvar heridos ? Mientras la violencia arrecia en los territorios palestinos, la labor de Khaldun y Boaz es vivo ejemplo del espíritu de compromiso total con un ideal humanitario.

Muchos en Jerusalén recordarán el viernes 29 de septiembre de 2000 como un revés dramático para el proceso de paz en Oriente Medio iniciado hace siete años. Sin embargo, Khaldun y Boaz, jóvenes choferes de ambulancia, tal vez lo recordarán como el día en que su fe en los principios fundamentales de humanidad y neutralidad fue puesta a ruda prueba.

Ese día, los violentos enfrentamientos en la vieja Jerusalén costaron la vida a seis jóvenes palestinos y dejaron otros 150 heridos. Las ambulancias tardaron 45 minutos en llegar porque las fuerzas de seguridad bloqueaban el acceso. En ese entorno tan inestable, los equipos médicos y de ambulancias comenzaron a tratar a los heridos y a organizar su traslado a los hospitales.

Trágico saldo

Uno de los aspectos más inquietantes de la violencia fue el caso omiso que hicieron ambos bandos de los emblemas humanitarios. Prueba de ello es la lista de víctimas del personal de ambulancias y el número de ambulancias dañadas o destruidas. Entre el 29 de septiembre y el 19 de noviembre de 2000, hubo 217 muertos y 784 heridos en el campo palestino. En la Orilla Occidental y Gaza, la MLRP desplegó 11 puestos móviles de primeros auxilios. Una de las víctimas fue el Sr. Bassam Balbeisi, padre de 12 hijos, chofer de ambulancia de la MLRP, asesinado a balazos en la Banda de Gaza mientras se ocupaba de evacuar heridos. Otros 64 técnicos de emergencia resultaron heridos y 42 ambulancias de la MLRP dañadas por las balas.

En el campo israelí, murieron 15 personas y varios centenares resultaron heridas. Once estaciones regionales de la MDA participaron en la evacuación de heridos. En medio de los combates, 36 de sus ambulancias fueron quemadas, destruidas o apedreadas y cinco miembros del personal de ambulancias resultaron heridos.

 

Khaldun, Jefe de Servicios Médicos de Urgencia, de la Media Luna Roja Palestina (MLRP), junto con muchos otros voluntarios, se ocupaba de evacuar y asistir a los heridos; hacia las dos de la tarde vio a jóvenes palestinos fuera de sí que estaban a punto de apedrear una ambulancia de la Estrella de David Roja (Magen David Adom, de aquí en adelante MDA) en la intersección del camino al Monte de los Olivos. Su reacción instintiva fue precipitarse para proteger a sus colegas sentados en la parte trasera del vehículo por lo que tuvo echarse frente a ellos, corriendo el riesgo de ser alcanzado por las piedras. Boaz, miembro de la MDA que conducía la ambulancia y resultó ligeramente herido en la mano, recuerda: "No pude hacer nada; de pronto la ambulancia estaba rodeada de una muchedumbre colérica que amenazaba con piedras." Los jóvenes voluntarios salieron indemnes pero tuvieron que abandonar la ambulancia, que luego fue incendiada. Este incidente puso a ruda prueba el idealismo humanitario de Boaz. "Siempre pensé que una ambulancia era intocable, una especie de símbolo sagrado que todos respetaban."

El chasis quemado de la ambulancia, todavía lleno de piedras, fue un recuerdo brutal de que tal no era el caso, así como la cantidad de víctimas de las docenas de miembros del personal de ambulancia y de las ambulancias de la MLRP y la MDA que fueron blanco de balas o piedras en los disturbios de los días siguientes.

Khaldun y Boaz se encuentran a uno y otro lado de "la barricada" pero ambos asistieron a los cursos de formación especial para choferes de ambulancia, organizados conjuntamente por la MDA y la MLRP. Cuando se conocieron, descubrieron que compartían los mismos ideales y la misma dedicación. Ambos saben que nada se gana destruyendo ambulancias y que tal vez un día, la vida de quien dispara una balacera o tira piedras dependa de una de ellas.

 

En el terreno

Durante los violentos combates entre manifestantes palestinos y fuerzas de seguridad israelíes en Jerusalén, Cisjordania y Gaza, voluntarios de la MLRP tuvieron que hacer frente a un gran número de heridos. Sin los nuevos métodos de preparación en previsión de desastres y de intervención de emergencia establecidos por la MLRP en colaboración con el CICR y la Federación, después de la primera intifada, los hospitales locales no hubieran dado abasto. En 1996, Martin Hahn, miembro del personal paramédico del CICR, sugirió que se presentara a los servicios médicos de urgencia de la MLRP, un sistema utilizado en Alemania, su país de origen. Este sistema comprende puestos móviles de primeros auxilios que caben en dos grandes contenedores de aluminio y se pueden transportar en cualquier ambulancia normal. En el más grande hay una tienda de campaña; camillas; colchones; mantas; un recipiente de agua; una mesa plegable; altavoces; un sistema de iluminación de emergencia; un generador eléctrico; chalecos fosforescentes, y tablillas para miembros fracturados. En el más pequeño hay material de primeros auxilios: medicamento; jeringas y agujas desechables; instrumentos de cirugía menor; aparatos de examen; vendas; gasas, y equipos de transfusión para poder satisfacer les necesidades de una afluencia normal de pacientes durante seis horas sin necesidad de reponer existencias.

Estos puestos pueden instalarse bajo techo o en una tienda de campaña, a distancia segura pero cerca de la zona de emergencia donde es más probable que haya heridos. Voluntarios con la debida formación son capaces de evaluar la gravedad de las heridas, prestar los primeros auxilios necesarios y aliviar de inmediato a los heridos.

Desde 1996, la MLRP lleva a cabo un programa de formación de voluntarios y socorristas en técnicas para salvar vidas, que cuenta con el apoyo del CICR. Centenares de jóvenes voluntarios han seguido este curso y huelga decir que sin la intervención eficaz y denodada de estos voluntarios, el número de víctimas mortales hubiera sido mayor.

Roland Huguenin
Jefe de la Oficina Regional de Promoción del CICR en el Cairo.



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