Volver a la página
principal de la revista


Tayikistán
La emergenca silenciosa

Erja-Outi Heino

Lo que fuera por años un conflicto olvidado es hoy una emergencia olvidada y Tayikistán sufre de los efectos de la peor sequía de los 75 últimos años. La Sociedad de la Cruz Roja de Tayikistán y la Federación Internacional luchan por conseguir el apoyo que quieren para dar a la gente la ayuda que necesita.

En la zona residencial de Komsomolskaja Ploschadka tres muchachos están haciendo una inmensa bola de nieve. La primera nevada significa el primer muñeco de nieve. Es una ocasión especial ya que es la primera que cae desde hace dos años en el norte de Tayikistán.

Esta primera nevada ha aportado esperanza, pero también desesperanza; esperanza, porque si la nieva dura en primavera podría contribuir a poner término a la sequía; desesperanza, porque la gente que pasa hambre, ahora también pasa frío

En septiembre pasado, la Federación Internacional hizo un llamamiento para mitigar la hambruna que estaba provocando la sequía pero ese llamamiento no tuvo mucho éxito. Solamente se obtuvo 15% de los 22.500.000 francos suizos solicitados, y se ha tenido que aplazar el suministro de ayuda alimentaria que tanta falta hace.

Necesidad urgente

El supervisor de la Federación Inter-nacional toca a la puerta de una de las casas blancas casi idénticas y bien alineadas. Abre la puerta Nozik Potso, de 12 años, que tiene que ocuparse de sus hermanos y de la casa porque su madre fue a visitar a unos parientes. Hace unos meses que su padre partió a Rusia en busca de trabajo. Nozik le hecha de menos, claro. Pero, ¿queda otro remedio? La comunidad estaba organizada alrededor de una explotación agrícola colectiva. Terminó la era soviética y aunque el kholkoz sigue ahí, no genera ingreso alguno. La pequeña parcela atribuida a la familia esta yerma debido a la sequía que aquejó al país el año pasado.

El hermanito de Nozik no quiere jugar en la nieve con sus hermanas. Es tímido y se esconde detrás de la cortina y debajo del anticuado televisor. A las hermanas no les importa demasiado. La familia tiene sólo un par de viejas botas de caucho y un par de viejas pantuflas muy usadas que los niños deben usar por turno. Así que de todas formas no pueden salir a jugar todos juntos.

En marzo, la familia de Nozik habrá recibido 50 kilos de harina de trigo y cuatro litros de aceite. Es la primera parte de la cesta de alimentos que recibirán de la Sociedad de la Media Luna Roja de Tayikistán, que ayuda a 68.000 personas en la región de Sugdi.

Sin lliuvias no hay semillas ni cosechas - testigo de la espiral destructora que provocó la sequía de Tayikistan.

El llamamiento olvidado

Aunque la Sociedad de la Media Luna Roja de Tayikistán y la Federación Internacional están distribuyendo alimentos, solamente alcanzan para ayudar a la mitad del número de personas a quienes se hubiera querido ayudar. Los paquetes de alimentos distribuidos en el norte, y la distribución de los alimentos ofrecidos por el Programa Mundial de Alimentos en el sur, no alcanzan para todos los beneficiarios previstos en el llamamiento inicial.

Además de alimentos, en el llamamiento se preveía distribuir simientes y mejorar el acceso al agua limpia. Por falta de fondos, la simiente está retenida, lo que compromete la próxima cosecha.

La sequía en Tayikistán es un ejemplo de lo que se llama "una emergencia de gestación lenta". Silencioso, gradual, el sufrimiento no es menor que cuando hay un terremoto, pero no puede competir con las imágenes dramáticas de edificios derrumbados o de personas enterradas bajo los escombros.

"No es agudo, como en El Salvador, donde las necesidades de la gente saltan a la vista y son gráficas", dice Roger Bracke, que dirigió las dos misiones de evaluación de la Federación Inter-nacional en Tayikistán. "Ahora , tenemos que tener presente que mientras centenares de miles de personas se ven repentinamente afectadas por un terremoto, las cifras en Tayikistán también son impresionante, aunque las imágenes no lo sean, ya que estamos hablando de 1.500.000 personas. ¿De qué sirve hacer comparaciones entre los dos países? Ambos necesitan nuestro apoyo."

¿Pero qué sucede cuando prácticamente se hace oídos sordos a un llamamiento?

"Determinados grupos de personas morirán. No serán noticia, porque no podemos probar que han muerto de hambre. Pero morirán porque sus mecanismos de defensa ya no tienen la fuerza de antes y no pueden protegerse de infecciones", afirma Bracke.

Según él un importante número de niños corre mayor peligro. Muchos de ellos ya padecen de desnutrición. La falta de comida dificulta la concentración en la escuela, si es que los padres los mandan a la escuela en invierno. Es difícil ir a la escuela descalzo.

  Los olvidados

Los 10 llamamientos de la Federación Internacional del año 2000 que acusaron insuficiencia de fondos:

Federación de Rusia - Asistencia de socorro
India - Fortalecimiento de la capacidad
Georgia - Sequía
Pakistán - Fortalecimiento de la capacidad
Belarus, Ucrania, Moldova - Asistencia humanitaria a largo plazo
África, Oriente Medio, África Septentrional, Asia y Pacífico - Erradicación de la polio
Sudáfrica - Cólera
Tayikistán - Sequía
Cuba - Fortalecimiento de la capacidad
China - Terremotos

Los beneficiarios

Los 10 llamamientos que recibieron más apoyo el año pasado:

Indonesia - Deslizamientos de tierra
Fondo de fortalecimiento de capacidad para programas mundiales
Paraguay - Sequía
Belice - Huracán Keith
Laos - Inundaciones
Kazajstán - Inundaciones
India - Inundaciones
Desarrollo en la región del Pacífico - Fortalecimiento de la capacidad
Papúa Nueva Guinea - Asistencia humanitaria a
largo plazo
Indonesia - Terremoto

 

El pan nuestro de casi cada día

Mohtsnisa Malikova, madre de siete hijos, invita al supervisor de la Federación Internacional a entrar en su casa. El piso de una habitación está cubierto de maíz achaparrado. Toda la familia vive en la otra pieza y se dan calor unos a otros. El maíz es sinónimo de pobreza: una hogaza de plan blanco es la base de la dieta tayik. Sin ese pan, la gente tiene hambre. Mohtsnisa Malikova explica que la familia ha estado comiendo pan de harina de maíz durante semanas. Ahora uno de los niños está enfermo.

La gente ha agotado sus propios recursos y ha vendido todo lo que se podía vender.

"Todos creen que les espera otro año de sequía. Por eso han vendido o se han comido sus simientes de papas: no vale la pena plantar si no llueve", dice Axel Pawolek, administrador de los servicios de asistencia social de la Federación Internacional en Sugdi.

En el norte, la escasa respuesta al llamamiento implica que llevará más tiempo obtener ayuda para las personas que la necesitan. La población ya ha atravesado varios meses de hambre. La falta de simiente significa que el año que viene no será mejor.

En el sur, la situación es aún peor.

"Estamos haciendo lo que podemos con los recursos disponibles, pero es evidente que no basta. Apenas hemos llegado a menos de la mitad de los beneficiarios previstos", dice Lotta Relander, Jefe de la Delegación de la Federación Internacional en Tayikistán.

Se trata de un problema frustrante que también se plantea en otras organizaciones humanitarias presentes en el país. Tayikistán figura en el Mapa del Hambre en el Mundo, del PMA, como una de las zonas que suscitan mayor inquietud en 2001, y encabeza la lista de UNICEF de "llamamientos que acusaron insuficiencia de fondos".

"Normalmente intervenimos cuando ya ha tenido lugar el desastre", dice Louise Montgrain, coordinadora de socorros de la operación contra la sequía. "Por una vez, llegamos cuando todavía podía hacerse algo para impedirlo. Pero, por falta de dinero no podemos hacer lo suficiente y la catástrofe se está agravando."

Aunque nieve en algunos lugares, en las montañas casi no hay nieve. Si no la hay, la sequía que asola Tayikistán continuará y tal vez deba lanzarse otro llamamiento antes del verano.

Erja-Outi Heino
Delegado de Información de la Federación Internacional, destacado en Dushanbe, Tayikistán.



Arriba | Contáctenos | Créditos | Revista actual | Webmaster


© 2001 | Copyright