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Timor Oriental, Un Nacimiento Difícil
Jean-François Berger

El hospital de Dili fue construido en 1983 bajo el régimen indonesio.

Timor Oriental, arrancada al dominio indonesio en septiembre de 1999 a costa de grandes sufrimientos, se encuentra en plena transición y cuenta con un apoyo considerable de la comunidad internacional. ¿Cómo renace una nación de las cenizas y reconstruye su infraestructura? ¿Cómo los timoreños forjando su Sociedad Nacional? Jean-François Berger fue a averiguarlo.

Qué significa verdaderamente independencia para nosotros timoreños?", pregunta tranquilamente João da Costa Freitas, dirigiendo la mirada hacia la ventana de su pequeña oficina de paredes blancas. Actual coordinador de logística del hospital general de Dili, en los 30 últimos años trabajó en hospitales, primero con los colonizadores portugueses y, luego bajo el régimen indonesio. Esta es una pregunta fundamental que, a partir de ahora, ha de hacerse cada timoreño.

Hace 18 meses el curso de los acontecimientos cambió radicalmente en Timor, isla situada al este del archipiélago indonesio y al norte de Australia. El 30 de agosto de 1999, dos tercios de la población, unas 300.000 personas, votaron a favor de la independencia y el tercio restante por el régimen indonesio. Poco después, una ola de odio y de fuego arrasó la parte oriental de la isla a una velocidad vertiginosa. Entonces las milicias pro indonesias comenzaron el pillaje y la destrucción de las casas y de las principales infraestructuras del territorio. Era un mensaje claro para los vencedores del escrutinio. ¿quieren la independencia? Bien, ¡pero a partir de nada! El resultado: más de quinientos muertos, ciudades y aldeas destruidas y el éxodo masivo hacia la provincia indonesia de Timor occidental.

Desde esos acontecimientos trágicos, las cosas han cambiado radicalmente. Una operación militar multinacional ha logrado restablecer la seguridad y responder a las necesidades inmediatas de la población con la plena colaboración de organizaciones humanitarias. Actualmente, la tarea de administrar el territorio está en manos de la Administración Transitoria de las Naciones Unidas en Timor Oriental (ATNUTO), creada de conformidad con la Resolución 1272 del Consejo de Seguridad del 25 de octubre de 1999. Integrada por 10.000 expatriados militares y civiles, la ATNUTO, llegado el momento también se ocupará de crear un Estado viable del que los timoreños se irán encargando paulatinamente, antes de que se le reconozca oficialmente y sea admitido en la gran familia de los Estados independientes. Ese es el reto. Se trata de un reto único en su género porque no hay precedente ni modelo a seguir.

"Los timoreños han recuperado la noción de libertad", señala Xanana Gusmao, Presidente del Consejo de la Resistencia Nacional de Timor (CRNT). Es un hecho que la mayoría de los habitantes ya no tiene cuentas que rendir al invasor y el temor ha disminuido. Ahora bien, con libertad solamente no se come, sobre todo en la fase de transición actual, que para muchos equivale a un paso hacia lo desconocido. No cabe duda de que queda mucho por construir en la isla, empezando por las instituciones ejecutiva y legislativa, cuya existencia depende en gran medida del calendario político y electoral que se prepara. De momento, el poder ejecutivo está en manos de la ATNUTO, encabezada por Sergio Vieira de Mello, de Brasil, funcionario de enlace con el CRNT y la estructura de gobierno provisional que agrupa a cuatro representantes de la ATNUTO y cinco ministros timoreños. Sumamente desestabilizadas desde la retirada de los indonesios, la economía, la justicia, la educación y la salud se encuentran aún en las primeras etapas de desarrollo.

 

Xanana Gusmao, líder timoreño.

Entrevista de Xanana Gusmao, ex dirigente de la resistencia timoreña, pasó 16 años en el monte. Considerado el "padre" de la naciente nación timoreña, actualmente encabeza el CRNT.

Desde su retorno a Timor Oriental en octubre de 1999, ¿cuál ha sido para Ud. el logro más importante?
Para mí, haber recobrado la seguridad, lo que permite que el pueblo prepare su futuro.

¿Cuáles son sus prioridades para el año 2001?
La primera es la "timorización", es decir, un número cada vez mayor de timoreños en la administración de su nuevo país. La segunda, avanzar en el proceso político, lo que entraña la creación de varias instituciones democráticas: partidos políticos; ley electoral; asamblea constituyente para sentar las bases del parlamento nacional y la Constitución.

El pueblo timoreño todavía no se ha reunificado, ya que unos 100.000 siguen en Timor Occidental, Indonesia. ¿Se está avanzando hacia la reconciliación?
Sí. Creo en la reconciliación porque la venimos practicando desde hace 25 años. Llevará tiempo, porque hay heridas y temores muy arraigados que vencer. Sin embargo, vamos avanzando. Sin duda no será completa, pero muchas personas clave que se oponían a la independencia han ido evolucionando y les gustaría volver a Timor Oriental con espíritu de reconciliación.

En el futuro, la Cruz Roja Timoreña tiene que desarrollarse y ser un auxiliar humanitario del futuro Estado de Timor Oriental…
Mediante su acción en los difíciles años del conflicto, desde 1979, el CICR nos ayudó a sobrevivir, especialmente en las aldeas lejanas. También desempeñó una función esencial prestando asistencia a los prisioneros, sobre todo a gente como yo, detenida en Yakarta, que pudo beneficiar de visitas de la familia dos veces al año. Hoy en día, acogemos con gratitud la labor de la Cruz Roja, especialmente en el hospital de Dili. En el futuro, esperamos contar con el apoyo permanente del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, para que la Cruz Roja Timoreña puede funcionar a largo plazo, especialmente en la esfera de salud.

Un país de intérpretes

Aunque no cabe duda de que la comunidad internacional está haciendo grandes esfuerzos para tratar de estructurar este pequeño país, también es imprescindible que establezca una relación con los timoreños. Cualquier cambio, incluso en las mejores circunstancias, puede considerarse una amenaza y, con mayor razón, cuando reina el caos. Estas dificultades se ven acrecentadas por el hecho de que quienes llegan a ayudar y quienes reciben la ayuda no hablan el mismo idioma, ya que hoy por hoy, ninguno de los expatriados que se encuentra en Dili, la caliente y húmeda capital, habla tetum, la lengua local. Casi ningún expatriado habla indonesio, lengua que hablan la mayoría de los timoreños; unos pocos hablan portugués, que a los timoreños les resulta ligeramente familiar, y casi todos los expatriados hablan inglés, idioma que no conocen los timoreños a quienes vienen a ayudar... Conclusión: para los timoreños aprender idiomas es un requisito previo y fundamental de cualquier clase de desarrollo. Esto es precisamente lo que ha comprendido bien Timor Aid, importante ONG fundada por la diáspora timoreña, que ha organizado cursos intensivos de inglés y portugués en Dili.

La diversidad de nacionalidades presentes en Timor Oriental, más de cincuenta, influye a todas luces en el contexto local. La presencia extranjera viene acompañada de comportamientos nuevos, automóviles vistosos, teléfonos móviles y gordas billeteras, llenas de dólares estadounidenses y australianos, que ahora son las dos monedas oficiales, junto con la rupia indonesia. Estas riquezas importadas suscitan admiración y emulación, pero también irritación y envidia, sobre todo cuando debido a la presencia multinacional los precios se disparan. "Esta situación crea una economía artificial, fuente de descontento social que debe resolverse mediante una mayor participación de los habitantes de Timor en los asuntos del territorio", afirma Manuel Abrantes, que preside la Comisión Justicia y Paz de la iglesia católica. Esta aspiración se denomina "timorización" y, tras tantos años de intrusión externa, el llamamiento a la "timorización" resuena como una promesa distante en toda la isla, a pesar que el grado de realización varía considerablemente de un sector de actividad a otro.

El equilibrio entre tradición y modernidad es un reto para Timor Oriental.

Sistema de salud precario

Lo que sucede en el ámbito de la salud es un indicador de los múltiples retos que entraña la "timorización".

Ahora que ha pasado la fase de emergencia, se ha creado una administración de transición con el objetivo de establecer un sistema de salud pública viable; denominada División de Servicios de Salud (DHS), es el Ministerio de Salud en ciernes, integrada por timoreños y representantes internacionales. Apoyada por la Organización Mundial de la Salud, la DHS tiene objetivos ambiciosos: definir la política de salud y planificar, crear y coordinar los servicios de salud a escala nacional. Por insuficiencia de recursos, actualmente no se encuentra en posición de prestar esos servicios y, entonces, son las ONG que los vienen prestando desde hace más de un año. El Dr. Sergio Lobo, encargado de servicios médicos en Timor Oriental, conoce muy bien la gran dificultad de diseñar un sistema de salud y ponerlo en marcha, considerando simultáneamente, las realidades del país. "Tratamos de unificar y reglamentar los principales elementos del sistema de salud: servicios gubernamentales, organizaciones humanitarias, incluyendo la red sanitaria de la Iglesia, y la medicina privada, que todavía tiene que establecerse." No obstante, resulta difícil definir prioridades en un contexto donde prácticamente no existen estructuras médicas dignas de ese nombre. "El objetivo prioritario es responder a las necesidades de salud básicas y garantizar el acceso gratuito a los cuidados, especialmente en los hospitales", comenta el Dr. Lobo.

El hospital general de Dili es un ejemplo patente de la situación del sistema de salud en todo Timor Oriental. Desde la retirada precipitada de los indonesios a principios de 1999, el CICR se encarga de administrarlo. Hoy en día, este hospital de 210 camas funciona plenamente con unos 350 empleados, 26 de ellos expatriados, que en su mayoría fueron puestos a disposición por Sociedades Nacionales de la Cruz Roja. Las enfermedades más corrientes son el paludismo, la tuberculosis y la gastroenteritis. Las complicaciones de obstetricia y los accidentes de carretera están en aumento y es preciso atender a ello sin demora. Aunque hay muchas enfermeras timoreñas, los médicos del país son muy pocos: sólo tres en el hospital de Dili. En términos promedio, hay dos por cada 100.000 habitantes, es decir, unos 20 para todo Timor Oriental.

Signo de nuevos tiempos. Desde mayo del año pasado, Timor Oriental tiene sus propios sellos y servicio postal.

Las Naciones Unidas ayudan a edificar una nueva nación desde los cimientos.

Derecho a la formación

¿Cuál es la incidencia en el único hospital general del territorio de los profundos cambios que vive Timor Oriental? ¿Cómo procede la transición de un régimen de hospital indonesio, donde el personal ejecutivo intermedio era insignificante, a una organización de estilo occidental?

La opinión general es que no se trata de una transición fácil, tampoco se había previsto que lo fuera. Huelga decir que las necesidades son enormes, sobre todo en lo que se refiere a la formación requerida en fisiología básica y atención de enfermería. "Tenemos que formar médicos, fomentar la medicina preventiva, desarrollar el trabajo de laboratorio y la radiología", explica el Dr. David Schnadower, Coordinador Médico del CICR. A juicio de Hiroshi Furukawa, radiólogo de la Cruz Roja Japonesa, el objetivo prioritario es la autonomía del personal timoreño. "¡Tiene que mostrarle el camino a la próxima generación!", dice refiriéndose a Albert dos Santos, timoreño y asistente de radiología. Pero hay que ser prudentes, porque se puede pensar que la formación pone en tela de juicio las calificaciones obtenidas, lo que suscita resistencia. De ahí que se prefiera decir "curso de perfeccionamiento", en lugar de formación. "Tenemos que apoyar a los timoreños en este proceso de cambio", dice Jenny Allen, Directora del hospital, cuyos servicios costea la Cruz Roja Australiana.

Recientemente, una enfermera de la Cruz Roja Neozenlandesa organizó un programa de formación para el personal de enfermería, que permitió constatar serias lagunas en técnicas de gestión. "Lo que ha cambiado para mí es que ahora hay normas y disciplina", dice un enfermero timoreño que trabaja en urgencias. "Todo va bastante rápido pero tenemos que adaptarnos y seguir el ritmo", añade.

De hecho, el mayor cambio operado por los expatriados reside en alentar al personal local para que asuma más responsabilidades y ocupe el núcleo del proceso decisorio. Todavía es muy pronto para decir si este método dará frutos. Según varios expatriados, la mayoría del personal ya ha avanzado mucho en su manera de proceder lo que de vez en cuando ha llevado a acoger con beneplácito iniciativas individuales. Para llegar hasta aquí hemos recorrido un largo camino y la barrera idiomática sigue siendo un gran obstáculo para entenderse mutuamente. Además, los frecuentes movimientos de personal extranjero han generado cambios de método crónicos que pueden ser fuente de confusión. Aún así, como señala el Dr. Sergio Lobo: "Solamente hay un camino. Los timoreños deben asumir plenamente sus responsabilidades." Estas palabras resumen la globalidad del reto de la "timorización" y, en última instancia, de la independencia de Timor Oriental.

Sala de urgencias del hospital de Dili.

El año pasado, Margaretha Wahlström visitó Timor Oriental en nombre de la Federación Internacional para evaluar el potencial de una futura Sociedad Nacional de la Cruz Roja

Timor Oriental está saliendo de un período largo y doloroso de su historia. ¿Por qué es importante que tenga una Sociedad Nacional?
Una Sociedad Nacional de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja es una parte importante de la sociedad civil de cualquier país. Una nación joven como Timor Oriental, que comienza a crear sus instituciones a partir de una larga historia de influencias coloniales mezcladas, necesita afirmar su identidad y garantizar una base amplia de proveedores de servicios nacionales.

La Sociedad Nacional de la Cruz Roja de Timor Oriental participará en la construcción del país; contribuirá a aliviar el sufrimiento de la miseria absoluta, y ayudará a cimentar la capacidad nacional en materia de previsión de desastres, naturales o provocados por el hombre. También tendrá la ventaja de contar con el apoyo de una importante red internacional de sociedades nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

¿Qué tipo de vínculo histórico tiene Timor Oriental con el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja?
Timor Oriental ha sido colonia por muchos siglos. La Cruz Roja Portuguesa tiene una sección en Timor Oriental. La Cruz Roja Indonesia tenía una sección de la PMI en Dili. Por ejemplo, tuvo actividades de movilización de donantes de sangre y de formación en primeros auxilios. El recuerdo y las experiencias de estos períodos son, sin duda alguna, una mezcla de elementos positivos y negativos. Ahora bien, en el futuro, la Cruz Roja de Timor Oriental cooperará con todas las sociedades hermanas en el ámbito de la Federación Internacional y contará con el apoyo de todas ellas. En los 20 últimos años, el CICR ha asegurado una presencia permanente en Timor Oriental, lo que ha sido un aporte positivo para generar confianza en la Cruz Roja. Esto también significa que hoy en día haya un número de personas vinculadas a la cruz roja, tanto trabajadores profesionales como quienes fueron voluntarios en el pasado.

¿Cuáles son los retos concretos que se plantearán a la futura Sociedad Nacional de Timor Oriental?
La movilización de recursos, la definición de objetivos a corto y mediano plazo y lograr que quienes quieran trabajar con la Cruz Roja puedan hacerlo. Captar voluntarios y dirigentes no será tarea fácil, debido a la gran demanda de grupos con la debida formación y experiencia que trae aparejada la presencia de organismos internacionales.

Aun así, todo permite suponer que el desarrollo de la Cruz Roja de Timor Oriental será fecundo porque la voluntad es grande, los voluntarios están ahí, los conocimientos son buenos y el entorno positivo.
W. B.

Primeros pasos

El camino a la independencia incluye la creación de una Sociedad Nacional de la Cruz Roja. Aunque todavía está en pañales, la Cruz Vermelha Timor Lorosa'e (CVTL) ya cuenta con 15 miembros dedicados y decididos a ir avanzando hacia la meta de que sea reconocida Sociedad Nacional y se la admita en el Movimiento.

 

Prever el mañana: Colaboradores de la incipiente Cruz Roja de Timor Oriental intercambian opiniones sobre distintos medios de proporcionar un saneamiento inocuo.

Su fuerza motriz es José da Conceicao, que lleva 20 de sus 36 años en la Cruz Roja. La primera vez que vio a la Cruz Roja en acción fue en 1975, cuando era refugiado en Atambua, tras la invasión indonesia. José, por ese entonces joven despreocupado, comenzó de voluntario de la Cruz Roja Indonesia (PMI); luego fue traductor, encargado de logística, coordinador y jefe de un equipo de suministro de agua y sanidad en diferentes operaciones conjuntos del PMI y el CICR. Actualmente, funcionario de difusión del CICR, también dedica tiempo a construir la nueva Sociedad Nacional de Timor. La futura Cruz Vermelha Timor Lorosa'e debe sustentarse en cuatro pilares: logística; instrucción; salud y finanzas. La Federación Internacional, que llevó a cabo una misión de evaluación inicial en julio de 2000, ayudará a la gestación progresiva de la CVTL, destacando un delegado en Dili, encargado de supervisar el desarrollo estructural. Entretanto, José y su comité de preparación se encargan de establecer contactos y de hacer sentir su presencia manteniendo motivado al grupo fundador. La CVTL participa en calidad de observador en el grupo de trabajo sobre preparación en previsión de desastres, creado por la ATNUTO. "Quisiéramos desempeñar un papel importante en la formación en primeros auxilios, que también es un buen medio de captar voluntarios", señala José.

Indudablemente, la creación de una Sociedad de la Cruz Roja es fundamental, sobre todo si su misión traduce una de las preocupaciones fundamentales en materia de salud pública: tratar los problemas médicos de raíz, en las aldeas. Lograrlo, reviste capital importancia, ya que más del 80% de la población vive en zonas rurales. Por consiguiente, la educación para la salud en las aldeas es de cabal prioridad y la futura Cruz Roja Timoreña podría contribuir mediante su vasta red de voluntarios. En el pasado, se movilizó a los voluntarios para instalar sistemas de agua potable y localizar a miembros de familias separadas. Luis Freitas, encargado de logística de la CVTL, resume la labor futura a su manera: "¡Tenemos que cultivar el espíritu de Cruz Roja en nuestro territorio!"

Condiciones que debe reunir una Sociedad Nacional para ser reconocida por el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja:

1. Estar constituida en el territorio de un Estado independiente en el que esté en vigor el Convenio de Ginebra para aliviar la suerte que corren los militares heridos y enfermos de los ejércitos en campaña.
2. Ser, en dicho Estado, la única Sociedad Nacional de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja y estar dirigida por un órgano central que sea el único que la represente en sus relaciones con otros componentes del Movimiento.
3. Estar debidamente reconocida por el Gobierno legal de su país, sobre la base de los Convenios de Ginebra y de la legislación nacional, como sociedad de socorro voluntaria, auxiliar de los poderes públicos en el ámbito humanitario.
4. Tener un estatuto de autonomía que le permita desplegar su actividad de conformidad con los Principios Fundamentales del Movimiento.
5. Hacer uso del nombre y del emblema de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja de conformidad con los Convenios de Ginebra.
6. Contar con una organización que le permita desempeñar las tareas que se especifican en sus estatutos, incluida la preparación, ya en tiempo de paz, de las tareas que le incumben en caso de conflicto armado.
7. Desplegar sus actividades en todo el territorio del Estado.
8. Reclutar a sus miembros voluntarios y a sus colaboradores sin distinción de raza, sexo, clase social, religión u opinión pública.
9. Suscribir los Estatutos del Movimiento, participar en la solidaridad que une a los componentes del Movimiento y colaborar con ellos.
10. Respetar los Principios Fundamentales del Movimiento y guiarse, para su acción, por los principios del derecho internacional humanitario.

Jean-François Berger
Editor CICR de Cruz Roja, Media Luna Roja

 


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