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Asesinato en el Congo

El 26 de abril seis colaboradores de la Cruz Roja fueron asesinados por desconocidos en la provincia de Ituri, en el nordeste de la República Democrática del Congo. El equipo estaba integrado por dos mujeres y cuatro hombres: Rita Fox, de 36 años, enfermera, oriunda de Berna, Suiza; Véronique Saro, de 33 años, congoleña; Julio Delgado, colombiano de 54 años, delegado de socorros; Unen Ufoirworth, congoleño de 29 años, empleado de la Agencia de Búsquedas del CICR, y los choferes Aduwe Boboli, de 39 años, y Jean Molokabonge, de 56 años, ambos congoleños.

Todos ellos formaban parte de la subdelegación del CICR en Goma y viajaban en dos vehículos con el emblema de la cruz roja para prestar asistencia a la región. Los asesinatos se perpetraron en la agitada provincia de Ituri, a unos 70 kilómetros al norte de Bunia, donde los combates entre las tribus hema y lendu por tierras y otros recursos han cobrado miles de vidas en los dos últimos años. A raíz de este asesinato, las operaciones de ayuda del CICR se han suspendido.

Refugios seguros

En octubre de 2000, el delta del Mekong, en Vietnam meridional sufrió las peores inundaciones de los últimos 40 años que afectaron a más de 25.000 familias. El número de muertos fue muy alto pues se estima que 340 personas perdieron la vida, entre ellas 248 niños. La mayor parte de las escuelas y los hospitales de la región fueron destruidos o sufrieron daños irreparables.
La Cruz Roja Australiana y la Cruz Roja Vietnamita llevan a cabo un proyecto para construir clínicas y escuelas de enseñanza primaria para reemplazar las que se perdieron por las inundaciones. En dicho proyecto, se usa el modelo de casa de fácil construcción cuyos planos fueron fruto de la colaboración entre la Universidad de Hue y la Federación. El proyecto es financiado por el Organismo Australiano de Desarrollo Internacional y coordinado por la Oficina de la Federación en la ciudad de Ho Chi Minh.
Las unidades se fabricarán localmente con hierro galvanizado y un cemento especial muy liviano. El diseño es obra de Frédéric Blas, joven arquitecto francés, que lo concibió cuando trabajaba para la Sociedad Nacional en Vietnam central en cuyas provincias se construyeron 8.500 unidades residenciales. En el delta del Mekong, se construirán otras 3.000.

Los componentes pueden transportarse rápidamente, montarse fácilmente y, una vez terminada, la estructura requiere poco mantenimiento. Elemento fundamental del nuevo proyecto australiano, será la capa de cimientos más gruesa para que dicha estructura quede por encima del nivel de las inundaciones de 2000. Las unidades también servirán de refugio seguro en lo que respecta a la preparación en previsión de futuras inundaciones.

La Cruz Roja Australiana lleva años participando en operaciones de socorro en Vietnam: tifón Lina en 1997, temporales de 1998 y 1999 en las provincias centrales y, ahora, las inundaciones de 2000. Otros proyectos de dicha Sociedad Nacional abarcan instrucción sobre VIH/SIDA y primeros auxilios para la tripulación de cabina de Viet Nam Airlines.

Inundaciones en Malaui

Graves inundaciones en tres regiones de Malaui dejaron a varios miles de personas sin casa ni alimentos por lo que en el mes de febrero, la Federación hizo un llamamiento para prestar asistencia a los 20.000 damnificados más vulnerables. Como las lluvias continuaban, un equipo de evaluación de la Cruz Roja, integrado por representantes de la Federación y las Sociedades Nacionales donantes, se reunió en Blantyre para hacer una encuesta más detallada de las necesidades prioritarias. En un principio, este equipo observó las zonas más castigadas desde el aire pero luego pudo llegar por tierra a algunas comunidades. La falta de alimentos y refugio incrementaba la vulnerabilidad de los damnificados. Además, la situación se veía agravada por el aumento de casos de cólera y paludismo debido a los daños que habían sufrido las instalaciones sanitarias, el agua contaminada y las aguas estancadas, verdadero caldo de cultivo de los mosquitos que transmiten el paludismo. La Cruz Roja de Malaui distribuyó artículos de primera necesidad, entre ellos, mantas, rollos de plástico, cacerolas y jarras, para ayudar a las víctimas a recobrar la autosuficiencia.

Las víboras de la Cruz Roja

En Tailandia hay 163 especies de víboras, 48 de ellas venenosas. Cada año, se registran 10.000 casos de picaduras. Tras una picadura, primeros auxilios adecuados y rápida ayuda profesional son esenciales para que el paciente sobreviva y mitigar las consecuencias. La Cruz Roja Tailandesa administra uno de los dos criaderos de serpientes donde se producen antídotos. Montri Chiohamrooongkiat, Jefe del Departamento de Control de Calidad y encargado de mante-ner más de 1.000 víboras en buena salud para garantizar la alta calidad de los antídotos explica: "Somos uno de los dos lugares de Tailandia donde se producen antídotos que se distribuyen a clínicas y hospitales de todo el país y también se exportan".

El criadero de la Cruz Roja Tailandesa, el segundo más viejo del mundo, es también un centro educativo.

"Informamos a la gente sobre las víboras más comunes y peligrosas. Donde se encuentran, cómo reconocerlas y lo que hay que hacer en caso de picadura", añade Montri. Dos veces por día el personal presenta una serie de serpientes a una audiencia de turistas un poco nerviosos pero sobre todo curiosos que pagan 70 baht por cabeza, contribuyendo a los ingresos que tanto necesitan el criadero y la Cruz Roja. El espectáculo combina información, impresiones fuertes, alimentación y extracción de veneno y termina cuando se saca a una pitón birmana, adormecida pero gigante, que todo aquel que tenga valor suficiente puede enrollarse en torno al cuerpo, aunque más no sea, los instantes necesarios para sacarse una foto. Hasta ahora, nadie ha sido picado.

Un voluntario incansable del Congo-Brazzaville

Entre los centenares de voluntarios reclutados por la Sociedad Nacional durante estos años de conflicto armado, el caso extraordinario de un socorrista es digno de mención especial. Valentin Ngassaka de casi 70 años de edad, es padre de familoa numerosa y Presidente del Comité de Distrito de Zanaga (sudeste del Congo). En julio de 2000, recorrió 250 kilómetros a pie porque seguía reinando inseguridad en el sur del país.

¿Y por qué? Porque este valeroso socorrista quería participar en una reunión del Comité Central de la Cruz Roja Congoleña en Brazzaville. Cuando Valentin llegó, los integrantes del comité se quedaron boquiabiertos, ya que al no tener noticias suyas desde hacía varios meses, creían que había muerto, víctima de alguna emboscada.

Unos cuantos meses después Valentin volvió a hacer lo mismo. Esta vez caminó 166 kilómetros de Zanaga a Sibit, para participar en un seminario de primero auxilios para voluntarios, organizado con el apoyo de la Federación y el CICR. "Ser voluntario de la Cruz Roja del Congo equivale a una vocación, ya que entraña más sacrificios que recompensas, " dijo a los participantes. Sin duda, los jóvenes voluntarios habrán quedado positivamente impresionados por la experiencia y la motivación de Valentin.

 


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