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Atreverse a actuar
Atoussa Khosousi Parsey

Desde que asumió sus funciones de Secretario General de la Federación en 2000, la lucha contra el VIH/SIDA encabeza el programa mundial de Didier Cherpitel.

¿Por qué la lucha contra el VIH/SIDA tiene tanta prioridad para usted?
Antes de incorporarme al Movimiento tenía algunas nociones de lo que era el VIH/SIDA, es decir, que había personas contaminadas y medicamentos que les permitían vivir con el virus.

Cuando estuve en África austral tuve la oportunidad de conocer a mucha gente que vivía con el VIH/SIDA y como ser humano me inquietó profundamente constatar que muchos no tenían acceso al tratamiento. También me consternó comprobar que no se utilizaban los análisis de detección como medio de prevención o de intervención oportuna debido al estigma asociado con el síndrome.

Me enteré del caso de una mujer de 21 años a quien su propia comunidad había rechazado junto con su hijo de tres años. Vivía sola y es muy probable que también haya muerto sola.

Por su sufrimiento y el de su hijo, compartido por millones de personas que temen ser aisladas por su comunidad, comprendí que el estigma es un problema grave y que no se puede seguir tolerando la ignorancia.

¿Por qué el VIH/SIDA debe tratarse
de manera distinta que otras enfermedades endémicas?

A diferencia de la malaria, la tuberculosis y las enfermedades cuyo vector es el agua, el VIH/SIDA se asocia con el comportamiento sexual y el consumo de drogas por vía intravenosa. El grado de estigma que se asocia con el VIH/SIDA no tiene precedente, lo que alimenta la epidemia y propicia la discriminación y violaciones de derechos humanos que son
intolerables.

Su incidencia negativa en el desarrollo socioeconómico tampoco tiene precedente y afecta a la fuerza de trabajo de muchos países en desarrollo. En Zambia, cada año hay una promoción de 1.200 maestros pero el sida se lleva 1.500. En todas partes, las comunidades están en peligro y ya hay millones de "huérfanos del VIH/SIDA".

¿Qué opina de abaratar el tratamiento y lograr que las iniciativas de prevención sean eficaces?
Fuera de Europa y América del Norte, millones de seropositivos no tienen posibilidad alguna de acceder a los medicamentos. A pesar de la tendencia de la política mundial de condonar la deuda externa y abaratar el tratamiento, los 1.500 millones de personas que viven con menos de dos dólares por día, no pueden ni siquiera costearse medicamentos baratos, lo que es inaceptable.

Hay que colaborar con empresas y gobiernos para garantizar que tomen las medidas adecuadas, habida cuenta de que la mayoría de los seropositivos ni siquiera pueden permitirse un tratamiento con medicamentos baratos.

Más allá de las iniciativas nacionales e internacionales en las esferas de educación y prevención, tenemos que admitir que se ha logrado muy poco en lo que respecta a detener la propagación del VIH/SIDA en el mundo entero. Un examen exhaustivo permite constatar que tanto las personas como las comunidades más expuestas no disponen de información debido al estigma que se asocia con el VIH/SIDA.

La gran mayoría de los servicios de nuestras Sociedades Nacionales guardan relación con mejorar la salud de las personas vulnerables y los presupuestos de salud y bienestar social representan la proporción más importantes de sus gastos anuales.

En el plano internacional, las actividades relacionadas con la salud superan el 30 por ciento de nuestros llamamientos de emergencia que ascienden a más de 60 millones de dólares. Estas actividades demuestran que la Cruz Roja y la Media Luna Roja entienden que existe un vínculo directo entre salud y desarrollo, y reconocen que el derecho a la salud es un derecho humano fundamental.

Por ser la organización humanitaria más grande del mundo, tenemos que utilizar activamente nuestros conocimientos y nuestros recursos para persuadir a autoridades y dirigentes políticos de que declaren el VIH/SIDA emergencia de salud pública. Las Sociedades Nacionales deben orientar a su inmensa fuerza de voluntarios para que participen en campañas de educación comunitaria destinadas a poner fin a las relaciones sexuales sin protección, la discriminación y el estigma de las personas que viven con el VIH/SIDA.
La Cruz Roja y La Media Luna Roja deben basarse en el hecho de que, según estimaciones, unos 200.000 de sus colaboradores del mundo entero son seropositivos y necesitan espacio para contribuir a dirigir la intervención del Movimiento en este campo desde su propias filas.

¿Qué logró la Federación en la Sesión Especial de la Asamblea General de la ONU sobre el VIH/SIDA?
Hablamos de lo que nunca se habla, es decir, que el VIH/SIDA también aqueja a la Cruz Roja y la Media Luna Roja; voluntarios y miembros del personal sero- positivos expusieron con valentía sus necesidades, temores y esperanzas. Recibimos el reconocimiento mundial de la función determinante que viene cumpliendo la sociedad civil en la lucha contra el sida mediante atención social, educación, prevención y tratamiento.

Presentamos al mundo la colaboración naciente con la Red Mundial de Personas que viven con el VIH/SIDA (GNP+) para combatir el estigma relacionado con el virus.

Dimos a conocer nuestra solicitud a líderes y gobiernos del mundo entero para que se comprometan, persona por persona, a llevar a cabo acciones concretas tales como: crear mecanismos para que las comunidades participen plenamente en el cuidado de sí mismas; sensibilizar a los adolescentes; permitir que personas que viven con el sida participen en iniciativas de educación y prevención, y brindar servicios comunitarios a los niños huérfanos del VIH/SIDA.

¿La estrategia de la Federación en
este campo incluye un elemento de militancia?

Llevamos a cabo campañas públicas con organismos internacionales y gobiernos. En nuestras intervenciones privadas asesoramos a dirigentes políticos, funcionarios gubernamentales, nuestro propio personal y nuestros voluntarios porque la opción de acción de cada quien incide directamente en el bienestar de millones de seres humanos que corren el riesgo de contraer el virus o que son seropositivos.
Sé muy bien que por el momento no hay cura alguna pero también veo claramente el potencial de nuestra incidencia colectiva, ya que en la Cruz Roja y la Media Luna Roja somos 97 millones de personas y, por lo tanto, vivimos en cada comunidad del mundo.

Ha llegado la hora de ir más allá de las palabras y aportar una diferencia de talla con nuestras acciones, persona por persona en cada comunidad.

 

Atoussa Khosousi Parsey
Redactora invitada de la Federación, de Cruz Roja, Media Luna Roja


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