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El servicio voluntario
señala el futuro
Ricardo Camacho Zeas
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Muchos de quienes forman parte del personal a tiempo completo
de las Sociedades Nacionales han comenzado de voluntarios. Por
ejemplo, en la Cruz Roja Ecuatoriana, voluntarios de ayer, hoy
forjan el futuro de su Sociedad Nacional. |
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Cuando me pidieron que escribiera para la revista del Movimiento,
primero pensé ¿sobre qué? ¿Mi
Sociedad Nacional? ¿Los Principios Fundamentales? ¿El
derecho internacional humanitario? ¿Qué podría
interesar a los centenares de millares de voluntarios, al
personal y al público que leen la revista? ¿Qué
tal si escribiera sobre la profesionalización de la
Cruz Roja?
Les voy a contar la historia de un grupo de jóvenes
que hace unos 20 años se afiliaron a la Cruz Roja Ecuatoriana
para formar parte de la brigada de estudiantes.
En 1981, socorristas de la Cruz Roja Ecuatoriana visitaron
nuestra escuela en Quito para sensibilizar a la juventud acerca
del espíritu del servicio voluntario. Algunos de mis
compañeros de clase firmaron y yo también. Asistimos
a los cursos de formación y entramos en la Sociedad
Nacional en calidad de voluntarios. No voy a negar que al
principio nos atrajo la novedad y el hecho de que para nosotros
era una salida social, pero poco a poco nos fuimos dando cuenta
del alcance de la labor humanitaria de la Cruz Roja y de la
Media Luna Roja a escala mundial. Cuando comenzamos de socorristas,
ni nos imaginábamos que 20 años después
formaríamos parte de la plantilla a tiempo completo
de la Cruz Roja y que nuestro sencillo acto de voluntariado
se transformaría en un compromiso de por vida.
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Durante muchos años hicimos malabarismos entre los
estudios universitarios, las obligaciones familiares y nuestra
labor de voluntarios; habíamos contraído el
virus de la Cruz Roja y nos parecía imposible separar
nuestra vida de la organización. Al principio no fue
fácil. Teníamos demasiado entusiasmo y éramos
demasiado impetuosos. Teníamos ideas, queríamos
crear un departamento de divulgación y de comunicación,
desarrollar la labor nacional de socorrismo, ayudar con la
formación, las ambulancias y tantas cosas más.
Queríamos profesionalizar la institución que
tanto significaba para nosotros. Los demás no siempre
recibían bien esta actitud. Tanto entonces como ahora
combatimos el ejercicio del tradicional poder absoluto pero
también encontramos apoyo. Algunos de nuestros líderes
reconocieron el potencial de nuestra visión. ¿Cómo
olvidar a presidentes como Hugo Merino Grijalva o Tito Cabezas
Castillo, o directoras como Eugenia Sánchez, instructora
de la juventud durante tantos años? Tuvieron la inspiración
de apoyarnos y de no considerarnos una amenaza para la institución
sino futuros líderes de la Sociedad Nacional.
Los voluntarios deben ocupar un lugar tangible en la institución.
Si no se les imparte formación y se les asignan tareas,
si no se les confía cometidos útiles ni se les
permite formar parte del proceso decisorio, el Movimiento
seguirá perdiendo voluntarios en todo el mundo.
La complejidad de las realidades del mundo actual, junto
con los desastres, exigen que las Sociedades Nacionales vuelvan
a considerar la noción de profesionalismo. La Cruz
Roja y la Media Luna Roja del siglo XXI no son sólo
un grupo de gente de buena voluntad que sigue cursos de primeros
auxilios, ni tampoco una asociación de mujeres que
reparte comida a los pobres y, por lo tanto, no se pueden
administrar como si lo fueran. En Ecuador, nuestros elementos
mejor formados y más experimentados se van a otras
organizaciones porque aún no hemos institucionalizado
el concepto de labor humanitaria profesional. Invertimos tiempo,
conocimientos y recursos financieros en personas, esperando
que estén dispuestas a asumir puestos que requieren
mucho tiempo sin pensar en que deberíamos integrarlas
al personal de la Cruz Roja, a escala nacional o internacional.
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Voluntarios de la Cruz Roja Ecuatoriana trabajan con comunidades
indígenas en proyectos de desarrollo.
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Vemos con tristeza e impotencia que estas personas se van
a otras organizaciones humanitarias nacionales o internacionales,
poniendo a disposición de otros todo lo que les hemos
enseñado, porque el Movimiento no les ofrece salida
profesional. ¡Cuando pienso cuantas personas valiosas
hemos perdido a lo largo de los años!
Los voluntarios deben tener la oportunidad de considerar que
su participación en la Cruz Roja puede transformarse
en un compromiso y una carrera para toda la vida. ¿Acaso
contratar a voluntarios que conocen perfectamente la institución
no sería lo ideal?
Del grupo de jóvenes que se afiliaron hace 20 años,
la mayoría de los que permanecieron actualmente ocupan
altos puestos: Daniel Arteaga es Director Nacional de Socorro,
Javier Castellanos Delegado de la Federación, Javier
Sotomayor, Jefe de Formación, y Ricardo Camacho, un
servidor, Director de Comunicación. Cada uno de nosotros
ha creado un equipo, de manera que a mediano plazo, los miembros
de nuestro personal, que también comenzaron siendo
voluntarios, nos reemplazarán.
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Ampliación de servicios
La Cruz Roja Ecuatoriana sumó a las actividades tradicionales
de servicio, las esferas enumeradas a continuación.
Trabajo comunitario: El Departamento de Planificación
y Proyectos, con apoyo internacional, inició importantes
proyectos para las personas más indigentes del país,
proyectos que van de la construcción de la pasarela
más grande del Amazonas hasta la construcción
de una escuela en Camarones, una de las ciudades más
pobres del país.
Comunicación institucional: El Departamento
de Comunicación y Difusión brinda información
oportuna a la prensa, lo que hace de nosotros una fuente fidedigna
y práctica para las agencias de noticias nacionales
e internacionales. Este departamento también produce
avisos para la televisión, emisiones de radio, carteles
y folletos.
Socorro nacional: La CRE cuenta con un sistema operacional
entre la sede y las secciones para actividades de socorro
y de emergencia, que utiliza una red de telecomunicaciones
nacional que le permite estar en contacto las 24 horas del
día. En febrero, por primera vez en la historia del
Ecuador, hubo desplazados por la violencia. La Cruz Roja fue
la primera organización humanitaria que se ocupó
de ellos, brindándoles ayuda de emergencia.
Principios y difusión: El Departamento de Difusión
que cuenta con el apoyo del CICR ha organizado un seminario
sobre derecho de guerra para las fuerzas armadas. Los cursos
de derecho internacional humanitario ya son tradicionales
en las academias militares y el Instituto Nacional de Guerra,
así como en unidades y brigadas navales, terrestres
y aéreas.
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Hoy en día, nuestra Sociedad Nacional lleva a cabo
actividades en diversas esferas, algunas más tradicionales
que otras. Gracias a ello, nos hemos granjeado la confianza
de los ecuatorianos; según una reciente encuesta, 70
por ciento de la población confía en nuestra
organización. Nuestra Sociedad Nacional tiene 21 secciones
con centenares de voluntarios en todo el país que:
distribuyen material de socorro; trabajan con jóvenes
y asociaciones de mujeres; administran bancos de sangre y
proyectos municipales; prestan servicios de rescate marítimo
y aéreo, servicio de ambulancias y servicios paramédicos
y de rescate urbano; hacen colectas de fondos; imparten formación;
se ocupan de comunicación, divulgación, serología,
y del bienestar social de niños abandonados.
En la década de 1990, el total mundial de voluntarios
disminuyó 58 por ciento, pasando de 250 millones a
105 millones. Si no hubiera sido por los pocos dirigentes
que nos acogieron viendo en nosotros más bien una oportunidad
que una amenaza, también nosotros figuraríamos
en esas estadísticas.
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Ricardo Camacho Zeas
Director de Comunicaciones y Difusión
Cruz Roja Ecuatoriana.
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