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El empeño humanitario de la OUA
Jean-François Berger
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S.E. el Embajador Djinnit (der.) y Dominique
Buff, Representante del CICR, durante uno de sus encuentros
periódicos.
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La Organización de la Unidad
Africana (OUA), que representa a más de 800 millones
de africanos, procura adaptarse a los inmensos retos que han
sacudido hasta la médula ese continente. Esta organización
intergubernamental, que pronto se transformará en la
Unión Africana, trata de ampliar sus competencias,
especialmente en la esfera humanitaria.
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"Antes, dondequiera que hubiera una crisis, la primera
reacción de los líderes africanos era dirigir
la mirada a Nueva York o Bruselas. Ahora se dirigen a la OUA
para encontrar una solución", constata sobriamente
Sam Ibok, Director del Departamento Político. "Antes"
se refiere al período anterior al genocidio de Ruanda
de 1994. "Desde el final de la guerra fría, África
ha perdido su importancia estratégica y hoy, depende
de nosotros movernos en un marco africano." La OUA es
ese marco.
Fundada en mayo de 1963 por los Estados africanos que acababan
de conquistar su independencia, la OUA ha recorrido un camino
accidentado, concentrándose en la liberación
y la unidad del continente. En esta búsqueda difícil,
hubo veces en que la soberanía de los Estados Miembros
salió maltrecha. Paralelamente, la brecha entre las
aspiraciones de los ciudadanos africanos y la OUA se ha ensanchado,
en parte debido a la actitud autoritaria de esta última.
Sin embargo, a pesar de sus fallas, la OUA sigue siendo una
entidad ineludible del continente africano. Todos los Estados
africanos son miembros de ella, salvo Marruecos que se retiró.
La sede se encuentra en Addis Abeba y la organización,
dividida en cinco departamentos, cuenta con más de
500 funcionarios, liderados por Salim Ahmed Salim, Secretario
General, oriundo de Tanzania.
El presupuesto de la OUA asciende a 30 millones de dólares,
a los que se suman 15 millones para operaciones de mantenimiento
de la paz, financiadas por los países occidentales.
La OUA, que cuenta con una red de oficinas regionales en Conakry,
Lagos, Niamey y Yaundé, también tiene oficinas
en Bruselas, Ginebra y Nueva York.
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Perspectiva africana
Conversación con su excelencia, el Embajador Said
Djinnit, Secretario General Adjunto de la OUA
- ¿Qué lugar ocupa la dimensión humanitaria
en el marco de la OUA?
Un lugar cada vez más importante. La OUA desempeña
un papel de primer rango en la promoción y protección
del derecho internacional humanitario, ya que tiene la doble
responsabilidad de transmitir a los países y a las
poblaciones africanas, las inquietudes humanitarias de la
comunidad internacional y , a la vez, de transmitir a esa
comunidad internacional, las inquietudes legítimas
y las realidades concretas del continente africano.
- ¿Cuáles son concretamente esas inquietudes?
A nuestro juicio, la situación humanitaria debe incumbir
primero a los africanos y, luego, a la comunidad internacional.
Las tragedias que se viven aquí son en primer lugar
problema nuestro
El destino de los desplazados y refugiados
de nuestro continente es absolutamente prioritario. De ahí
la necesidad de reforzar nuestra cooperación con todos
los organismos humanitarios, comenzando por el CICR y el ACNUR.
- ¿De qué medios disponen para abordar estas
cuestiones?
La OUA no se propone llevar a cabo sus propias actividades
humanitarias en el terreno. Lo que importa es reforzar la
capacidad de alerta temprana en casos de desastres humanitarios
y poner la autoridad moral y política de la OUA a disposición
de las intervenciones humanitarias. La magnitud de los problemas
que aquejan a África es impresionante, empezando por
la pandemia del sida, y hay sobrados motivos de sucumbir a
la desesperación. La labor es titánica. Pero
por algún lado hay que empezar. Lo esencial es tener
una visión y edificar a partir de lo positivo. Luego,
todo se andará...
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Visión a largo plazo
Desde que terminara la guerra fría, la OUA participa
mucho más en la prevención de conflictos armados
y en 1993, creó su propio mecanismo de prevención,
gestión y solución de conflictos, que podría
considerarse algo parecido a un "miniconsejo de seguridad"
africano. Este organismo multilateral, le permite negociar
activamente la paz, mediar en conflictos armados, y organizar
misiones de mantenimiento de la paz de alcance y duración
limitados que preceden al despliegue de tropas de Naciones
Unidas. En particular, la OUA ha reforzado su capacidad de
alerta temprana y sus relaciones con las Naciones Unidas y
las instituciones especializadas en el mantenimiento de la
paz para evitar que se repitan intervenciones como las de
Somalia en 1991 y Ruanda en 1994 que no resultaron demasiado
eficaces.
Actualmente, la OUA cumple una función política
mucho más importante en los asuntos humanitarios de
África.
Las relaciones de la OUA con el Movimiento son un buen ejemplo
de esta evolución; hace casi 10 años, la organización
africana firmó un acuerdo de cooperación con
el CICR y en 1996, hizo lo propio con la Federación.
En estos acuerdos se confiere la calidad de observador a ambas
instituciones. Ahora bien, ¿qué se esperaba
concretamente de ese acercamiento? Según Dominique
Buff, Jefe de la Misión Permanente del CICR ante la
OUA en Addis Abeba "es preciso que la gente tenga presente
el derecho internacional humanitario".
Se trata de un empeño a largo plazo que consiste en
recordar las normas vigentes cada vez que se tenga la oportunidad
de hacerlo. Por ejemplo, el problema persistente de los niños
soldados. "En el Foro Panafricano organizado por la OUA
y UNICEF a finales de junio en El Cairo, apoyamos los esfuerzos
por restringir la participación en conflictos armados
de niños menores de 18 años y la creación
de una Carta Africana de los Derechos y el Bienestar del Niño.
Evidentemente, el principal objetivo era poner término
a la utilización de niños menores de 15 años
en conflictos armados, lo que constituye una grave violación
del derecho internacional humanitario", añade
Buff.
A juicio de Christophe Harnisch, Jefe de Operaciones del
CICR en África: "la OUA es una plataforma que
nos facilita contactos al más alto nivel y garantiza
apoyo diplomático a nuestras operaciones humanitarias".
Esta cooperación también ha llevado a organizar
seminarios para diplomáticos africanos sobre asuntos
de actualidad tales como la evolución de los conflictos
armados, la represión de violaciones del derecho internacional
humanitario, y la función de actores no gubernamentales.
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Camino a la Unión Africana
En la última cumbre, celebrada en Lusaka, Zambia, los
miembros de la OUA adoptaron un plan para transformarla en
Unión Africana el año próximo, lo que
conferirá competencias más amplias a la organización,
incluyendo un parlamento y una moneda comunes. En la foto,
Amara Essy, ex Ministro de Asuntos Exteriores, de Côte
d'Ivoire, electo secretario general en la sesión del
10 de julio pasado.
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Guerra declarada contra el sida
La ampliación de la "competencia humanitaria"
de la OUA está en marcha; prueba de ello son los innumerables
compromisos y resoluciones aprobados durante cumbres y conferencias,
que permiten presionar más a los gobiernos. La OUA
tiene la intención de crear su propia estructura de
coordinación de asuntos humanitarios. Los retos se
acumulan pero el sida, que la OUA ha calificado de "peligro
mundial" sigue siendo el principal porque la pandemia
aqueja la economía de todo el continente. "En
países donde mueren docentes, ¿cómo instruir
respecto al sida?", se pregunta Marcel Diouf, Jefe de
la División de Educación, Ciencias y Cultura
de la OUA. Según Richard May, Jefe de la Delegación
de la Federación en Etiopía, "el sida es
un problema de desarrollo y en la impresionante red de Sociedades
Nacionales africanas, se está dispuesto a no escatimar
esfuerzos para encontrar soluciones en términos de
prevención y ampliar los servicios de atención
a quienes han contraido el virus". Uno de los objetivos
primordiales, y comunes a la OUA, la Cruz Roja y la Media
Luna Roja, es conseguir que los medicamentos bajen de precio
para que los africanos que viven con el VIH/SIDA puedan costeárselos.
Recordemos que de los 5.300.000 nuevos casos registrados en
el mundo el año pasado, 3.800.000 eran africanos. Tampoco
hay que olvidar la carga cada vez más pesada de la
deuda externa que penaliza a tantos Estados, sobre todo a
los más aquejados por esta pandemia, comprometiendo
las iniciativas para combatirla y contribuyendo a una mayor
inestabilidad política. Tal como señala, su
excelencia, Smail Chergui, Embajador de Argelia, "la
deuda es un flagelo terrible que está en el epicentro
de la explosión de conflictos armados y el CICR por
su labor lo sabe muy bien". La OUA acrecentará
su apoyo a las organizaciones no gubernamentales y las Sociedades
Nacionales de África, y seguirá aprovechando
la pericia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para
los Refugiados en materia de derecho de los refugiados y del
CICR, en derecho internacional humanitario.
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La magnitud de los problemas humanitarios y las crónicas
dificultades económicas de África no deben velar
la importancia de los esfuerzos de movilización que
viene desplegando la OUA . No obstante, lo más duro
queda por hacer, habida cuenta de las restricciones financieras
y la falta de democracia en muchos Estados. A la hora en que
la función central de los Estados se debilita, la futura
Unión Africana no tendrá más remedio
que ampliar su ámbito para ser verdaderamente representativa
de todas las sociedades africanas con la esperanza de tener
una mayor repercusión en los retos que se acumulan
a sus puertas. Misión difícil y peligrosa pero
no forzosamente imposible.
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Jean-François Berger
Redactor del CICR, de Cruz Roja,
Media Luna Roja
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