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Exploremos el derecho
internacional humanitario

Sobhi Tawil

¿Qué es un enemigo? ¿En la guerra está todo permitido? Mediante la interpretación de roles, jóvenes de Colombia y otros países del mundo aprenden "las normas de humanidad".

¿Cuál es el papel del derecho internacional humanitario en la educación básica de nuestros hijos hoy en día? ¿Es un instrumento útil para contrarrestar una cultura de violencia armada? En ese caso, ¿cómo se puede desarrollar e incorporar en programas educativos para la juventud del mundo entero?

Desde 1995, el CICR apoya el programa educativo MINEDUC en siete países de la ex Unión Soviética. El programa tiene por finalidad sensibilizar a los adolescentes respecto a los principios del derecho internacional humanitario (DIH), entregándoles los textos pertinentes en las aulas. En las conclusiones de la evaluación llevada a cabo en 2000, se afirma que el programa tuvo una incidencia positiva en el aprendizaje. De hecho, se constataron diferencias significativas en cuanto al nivel de conocimientos sobre DIH, cuestiones conexas y conceptos humanitarios fundamentales, entre los estudiantes que siguieron el curso y los que no. Muchos de los primeros hablaron de la influencia que había tenido el curso en su manera de ver la vida, el mundo y su lugar en él; la mayoría estimó que en algún momento de su vida se encontrará en una situación que requerirá la aplicación del DIH y, unos cuantos, ya habían vivido esa experiencia. En su propia evaluación, los estudiantes opinaron, entre otros, que el curso les había permitido "aprender las reglas de humanidad, ampliar horizontes, empezar a conocer los problemas internacionales y tener presente la compasión, todo lo cual contribuye a forjar el carácter".

Habida cuenta del resultado significativo de los programas escolares en la Federación de Rusia, el CICR, en asociación con más de 15 países, elaboró una versión internacional y ampliada de dicho programa que lleva por título "Exploremos el derecho humanitario" (EDH). Tras haberlo experimentado en 15 países, actualmente, está listo para llevarse a cabo en el resto del mundo. Se invitó a docentes de los países asociados a participar en una serie de cursillos que tienen por objeto familiarizar a los docentes con los principales conceptos y la metodología del programa EDH con miras a adaptarlo a su propio contexto nacional.

Dicho programa fue preparado por Education Development Center, organización internacional de investigación y desarrollo en el campo de la educación. El proyecto consta de cinco módulos de aprendizaje para adolescentes de 13 a 18 años, que pueden incorporarse en programas de enseñanza secundaria o programas de educación comunitaria como los que imparten las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

Los módulos del proyecto EDH proponen una serie de exploraciones para examinar cuestiones fundamentales relacionadas con la experiencia compartida de la guerra. ¿Qué es un enemigo? ¿Qué es un acto humanitario? ¿Qué pueden hacer los terceros? ¿En la guerra está todo permitido? ¿De dónde proceden las normas internacionales humanitarias? ¿Por qué se violan? ¿Quién es responsable? ¿Quién debe juzgar? ¿Cuáles son las distintas maneras de garantizar la justicia? ¿Qué necesidades surgen de la devastación de la guerra? ¿Cómo subvenir a ellas? Se espera que el debate acerca de estas preguntas estimule una clara comprensión tanto del DIH como de cuestiones conexas.

Para los niños traumatizados por la guerra no hay frontera que valga.

 

Cooperación en el diseño del programa

Desde 1999, para garantizar la adaptabilidad de los módulos, la red de "sitios asociados" ha contribuido a enriquecer el proyecto con experiencias, material, críticas y comentarios. Actualmente, la red internacional incluye contactos con la Sociedad Nacional y el Ministerio de Educación de más de 15 países. Las experiencias llevadas a cabo en varios lugares permitieron que los coordinadores del proyecto se hicieran una idea de las posibilidades de adaptación en diversos contextos educativos, sociales y políticos.
El Profesor Kader Asmal, Ministro de Educación de Sudáfrica, opina que el proyecto EDH es "un buen medio de abordar la violencia", a raíz de la acuciante necesidad de "desmilitarizar" a la juventud sudafricana. A su juicio, "la historia reciente del desarrollo educativo de Sudáfrica, se ha caracterizado por una exacerbada violencia política... Desde la insurrección de Soweto de 1976 a las primeras elecciones libres de 1994, los jóvenes han estado expuestos a altos niveles de violencia, lo que ha distorsionado su desarrollo social y, en gran medida, explica la generalizada falta de respecto por la autoridad y la violencia que los caracteriza en esta nueva era sin apartheid. Uno de los principales retos educativos de nuestros días es transformar esa mentalidad, arraigada en la indisciplina y el comportamiento antisocial, por otra que fomente el respeto por la vida y la dignidad humana de todos".

Precisamente en ese contexto, se considera que el proyecto EDH representa un valioso aporte a los "valores comunes y a ese entendimiento que suele ser la meta de todo sistema de educación."

Aporte a la educación en materia de derechos humanos

Otra experiencia promisoria es la de Marruecos donde se procede a incorporar paulatinamente el tema de los derechos humanos en el sistema de educación. Al respecto, la reciente puesta a prueba de material del proyecto EDH, permitió constatar una vez más la pertinencia del DIH en el contenido del programa y el proceso educativo. Tal como comentara el director adjunto del departamento de programas de estudio del citado ministerio: "la pertinencia didáctica, social y metodológica del DIH es innegable. La educación en la materia sensibiliza a los jóvenes educandos acerca de las complejas cuestiones inherentes a las relaciones entre personas y grupos. Si bien la guerra no se pueda evitar totalmente, los jóvenes deben saber que existe la posibilidad de actuar de manera más positiva y humana en situaciones de conflicto".

En Irlanda del Norte, donde la escolaridad tiene una larga tradición de sectarismo y segregación, el proyecto piloto de educación social, cívica y política modela el actual proceso de revisión del programa de estudios que se lleva a cabo en el ámbito del delicado proceso de paz. En algunas de estas escuelas se ha puesto a prueba material del proyecto en varias asignaturas tales como política, inglés, historia y geografía, y tanto maestros como alumnos hicieron aportes positivos al contenido y la metodología. La introducción del DIH, la exploración ética propuesta desde una perspectiva humanitaria y el enfoque global se han considerado aportes positivos a la educación cívica de los jóvenes en una sociedad tan dividida.

 

Juventud y voluntariado

Mas allá de la retórica de que los "jóvenes son el futuro", hay que considerarlos víctimas potenciales, autores de violencia o una importante fuente de voluntarios para organizaciones humanitarias como el Movimiento. Uno de los principales objetivos de los módulos del proyecto EDH es propiciar la participación activa en el servicio a la comunidad u otras formas de movilización para proteger y fomentar actitudes humanitarias. Las pruebas piloto de dicho proyecto en instituciones de enseñanza secundaria permiten afirmar que estos módulos ofrecen la posibilidad de contrarrestar las ten-dencias bajistas del voluntariado, suscitando interés por cuestiones humanitarias a escala nacional e internacional. Como dijo uno de los adolescentes que participó en esas pruebas: "Hasta ahora, no me había dado cuenta de que si queremos podemos cambiar las cosas..." Por consiguiente, la introducción de los módulos del proyecto EDH en la enseñanza secundaria puede contribuir a invertir la tendencia a la baja del voluntariado en el Movimiento y a fomentar la protección y el respeto de la vida y la dignidad humanas.

Mohamed Ben Maiza
Departamento de Programas de Estudio, Ministerio de Educación, Rabat, citado en "Le droit humanitaire exploré par les élèves", publicado en l'Humanitaire, 2 de diciembre de 2000, CICR, Túnez.

Sobhi Tawil
Director del proyecto del CICR "Exploremos el derecho humanitario", de febrero de 1999 a julio de 2001.



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