Volver a la página
principal de la revista


El voluntariado: un estilo de vida
Bijoy Basant Patro

Todos los años, el río Brahmaputra, hijo de Brahma, sale de cauce en Assam, Estado del nordeste de la India. Su población, muy creyente, considera que está condenada a vivir con inundaciones más crueles de año en año. Las inundaciones causadas por el monzón el año pasado fueron las peores de que se tenga memoria pero una fuerza se interpuso entre el desastre y la población del Assam:
los voluntarios de la Cruz Roja India.

Dilip Kumar Saharia dejó su empleo de maestro con un salario de 500 rupias mensuales para ser voluntario a tiempo completo. "Siempre quise hacer algo por mi comunidad, porque estamos amenazados por acontecimientos que no podemos controlar. La oportunidad se presentó en 1999, cuando fui a Guwahati, la capital, a seguir un curso de primeros auxilios y de atención a domicilio. Hubo inundaciones y aquí me tienen, trabajando con las comunidades en Assam desde el día que sus pueblos quedaron sumergidos."

Un grupo de 40 voluntarios de la Cruz Roja India se organizó para llegar, casi todos en bicicleta, a los 70 pueblos destruidos por las inundaciones en el distrito de Mongaldai. Dilip y sus amigos Jayanta y Madhu participaron en esta acción y trabajaron con los damnificados por las inundaciones a pesar de que sus propias familias también habían resultado gravemente afectadas. Dilip recuerda que los primeros días del desastre entre los tres prestaron primeros auxilios a unas 1.000 personas.

El Profesor Rajen Barua, Secretario de la Cruz Roja del distrito de Mongaldai reflexiona sobre los sacrificios de voluntarios como Dilip, "algunos pueden pensar que 500 rupias mensuales no son un sacrificio pero aquí no hay prestaciones de desempleo y con 500 rupias se puede comprar algo de comida."

Entonces, ¿cómo se alimentan los voluntarios? Dilip, Madhu y Jayanta dicen con orgullo: "Nos granjeamos el cariño de los habitantes y cada vez que vamos a un pueblo alguien nos da de comer, aunque sea una comida muy frugal, nos encanta."

Nada detiene a estos hombres cuya determinación equivale a la credibilidad que los habitantes confieren a la Cruz Roja y como señala Jayanta, "todos las habitantes se congregan en torno a la bandera de la Cruz Roja."

Actualmente, los voluntarios de la Sección de Assam prestan servicios en 20 distritos, en calidad de trabajadores de la salud y parteras tradicionales. Además, son la espina dorsal de una gran campaña de sensibilización en materia de salud e higiene. Reúnen a los niños en los pueblos para impartirles formación elemental de primeros auxilios y enseñarles medidas de prevención tales como hervir el agua que van a beber para minimizar el riesgo de contraer enfermedades cuyo vector es el agua.

Gracias al quehacer de los voluntarios locales, hoy en día, aldeanos de todas partes del mundo tienen acceso a la educación para la salud y a la atención primaria de salud.

 

Al servicio de la propia comunidad

El año 2001 fue proclamado Año Internacional de los Voluntarios por las Naciones Unidas. El Movimiento aprovechó la ocasión para exhortar a los gobiernos a que mejoren las bases jurídicas, fiscales y políticas del voluntariado. En el decenio de 1990, el Movimiento constató una disminución considerable del número de voluntarios a escala mundial por lo que decidió llevar a cabo un plan de acción para mejorar el liderazgo, el apoyo y las estructuras con miras a incrementar la adhesión, la formación, la movilización y la retención de voluntarios.

Los voluntarios pueden cambiar realmente la vida de la gente pues forman parte de la comunidad donde ejercen. La Federación invita a sus más de 97 millones de voluntarios a que participen activamente en todos los servicios de su respectiva Sociedad Nacional, colaborando en el diseño de programas innovadores y orientados a la comunidad y, en particular, mancomunando esfuerzos en la lucha contra el VIH/SIDA.

Además, el Movimiento aprovecha la oportunidad para conmemorar el centenario del primer Premio Nobel de la Paz, otorgado a Henry Dunant, fundador y dirigente voluntario de la Cruz Roja.

 

Los voluntarios como Dilip aportan su experiencia de docentes para formar e informar a la gente, completando la labor de los dispensarios móviles de la Federación que llegan a aldeas lejanas como Manitari, donde enfermedades corrientes y graves solían ser tratadas por curanderos.

Desde las inundaciones de julio de 2000, con el apoyo de la Federación, 300 voluntarios recibieron formación y 40 de ellos están capacitados para ser instructores a tiempo completo; a tales efectos, volvieron a sus comunidades donde formaron a otros voluntarios en atención preventiva y también les impartieron conocimientos elementales de socorro en caso de desastres. Hoy en día, personas como Nabin Daka de 70 años, que nunca han salido de su pueblo, tienen acceso a atención básica de salud y a la información divulgada por los voluntarios locales.

El Dr. Jari Vainio, de la Delegación de la Federación, explica: "Aquí entran en juego las excelentes relaciones entre voluntarios y comunidades vulnerables pues han logrado que se opere un cambio profundo, persuadiendo a los habitantes de los pueblos de que vayan a los dispensarios para recibir el tratamiento que necesitan".

De hecho, la participación de estos nuevos y jóvenes voluntarios ha revolucionado la propia organización de la Cruz Roja y sus estrategias para llevar a cabo los programas.

Bijoy Basant Patro
Encargado de Información de la Delegación Regional de Asia Meridional de la Federación en Nueva Delhi.



Arriba | Contáctenos | Créditos | Revista actual | Webmaster


© 2001 | Copyright