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Atentados en EE.UU.
Intervención en plena tragedia
Atoussa K. Parsey

Inmediatamente después de los ataques en Nueva York y Washington DC, socorristas y colaboradores de la Cruz Roja se movilizaron para consolar y prestar asistencia vital a miles de víctimas. Además de distribuir productos de sangre para tratar a los heridos y de ofrecer comida y refugio a quienes se quedaron sin hogar, la Cruz Roja Estadounidense concentró una energía sin parangón para abordar el trauma emocional que sufren las familias directamente aquejadas por la tragedia y ayudar a comunidades de todo el país a sobrellevar angustias y preocupaciones.

El 11 de septiembre, el mundo entero fue testigo de algo impensable: en una hora, de los cuatro aviones civiles que habían sido secuestrados, dos se estrellaron contra las torres del World Trade Center de Nueva York, el tercero contra el Pentágono, en las afueras de Washington DC, y el cuarto en la zona rural aledaña a Pittsburgh, Pensilvania.

Pocos minutos después de lo que daría en llamarse el peor atentado terrorista de la historia de Estados Unidos, se alertó a socorristas especializados en intervenciones en casos de desastre, todos los servicios de emergencia se pusieron en marcha y se aprestaron suministros de sangre para distribuir en los hospitales que atendían a los heridos más graves.
"Esta terrible tragedia, injusta e inexplicable, nos ha marcado a todos para siempre pues dejará una impronta imborrable en la mente, el cuerpo y el espíritu de una familia, una comunidad y una nación. Cada uno de nosotros, aquí en la Cruz Roja, tenemos el honor de aportar nuestro granito de arena en medio de esta tragedia", declaraba la Dra. Bernadine Healy, Presidenta de la Cruz Roja Estadounidense.

En el Plan de intervención federal de los Estados Unidos, se designa oficialmente a la Cruz Roja para que preste atención colectiva a quienes la necesiten tras una desastre natural o provocado por el hombre. Casi simultáneamente, socorristas entrenados de las secciones de Gran Nueva York y de la sección nacional de Washington DC, la capital, comenzaron a prestar asistencia colectiva y a distribuir productos de sangre. En Nueva York, la Cruz Roja abrió refugios para acoger a quienes se quedaron sin hogar o tuvieron que ser evacuados de su casa, ofrecer comida, y consolar a miles de trabajadores de los servicios de emergencia que participaban en las operaciones de búsqueda y rescate. En el Pentágono, se abrieron centros de servicio para ofrecer a la familias un lugar donde esperar noticias de sus seres queridos, atrapados o desaparecidos; dos autobuses de la ciudad sirven de centro de asesoramiento en salud mental.

Las brigadas de intervención en caso de incidente aéreo (conocidas por la sigla en inglés AIR), también dijeron presente en Boston, Los Ángeles, Newark (Nueva Jersey), Nueva York y Washington. Integradas por equipos de primera plana de socorro en casos de desastre, estas brigadas trabajan en cooperación con las compañías aéreas para subvenir a las necesidades emocionales de las víctimas, sus familiares y los socorristas. La brigada de Pensilvania prestó asistencia a los familiares que llegaban al lugar donde se estrelló el avión para saber algo de sus seres queridos.

La Cruz Roja Estadounidense proporciona más de 50 por ciento del suministro de sangre de todo el país, y su sistema de existencias está estructurado de manera que tanto la sangre como los productos de sangre disponibles en cualquiera de las 36 regiones en las que está dividido el servicio puedan enviarse allí donde más se necesitan. Los dos centros de sangre más cercanos a Nueva York y Washington recibieron más de 3.500 unidades de sangre para suministrar a pacientes lesionados en los atentados. La institución también distribuyó 40.000 unidades de albúmina, proteína de la sangre que se utiliza para tratar quemaduras y otros traumas.

12 de septiembre de 2001: Colaboradores de la Cruz Roja Estadounidense preparan el agua y la comida que servirán a los trabajadores de rescate que quitan rescoldos de los escombros del World Trade Centre.



12 de septiembre de 2001: Colecta de sangre
Centenares de donantes de sangre acudieron a la plaza de la Cruz Roja en el centro de la ciudad de Washington DC.

La Cruz Roja Estadounidense

Fundada el 21 de mayo de 1881 por Clara Barton, la Cruz Roja Estadounidense es la organización humanitaria más grande de los Estados Unidos. Cada año, la Sociedad Nacional interviene en más de 67.000 casos de desastre y una vez terminada la fase de emergencia también presta servicios tales como apoyo en materia de salud mental. Voluntarios y personal remunerado trabajan de consuno para prestar servicios esenciales, a saber: servicios de emergencia de las fuerzas armadas; servicios biomédicos; servicios comunitarios; servicios de intervención en casos de desastre; servicios de salud y seguridad; servicios de la juventud y servicios internacionales.

En Estados Unidos, los voluntarios representan 97 por ciento de los colaboradores de la Cruz Roja. El año pasado, más de 1.000.000 de voluntarios y 34.356 miembros de personal remunerado se ocuparon de los programas y servicios de la Sociedad Nacional.

Toda la asistencia que presta la Cruz Roja Estadounidense en casos de desastre es gratuita, gracias a las donaciones voluntarias en tiempo y dinero de gente de todo Estados Unidos. Además, suministra casi 50 por ciento de la sangre que permite salvar vidas en todo el país, gracias a generosas donaciones voluntarias también en este caso.

 

Las familias de los militares se dirigieron a los servicios de emergencia de las fuerzas armadas de la Sociedad Nacional (conocidos por la sigla en inglés AFES) para tener noticias de sus seres queridos que estaban en el Pentágono. Los AFES ofrecen a las familias del personal militar y a los civiles del Ministerio de Defensa una gama de servicios que va de la consulta de salud mental a la tramitación de viajes de urgencia para asistir a funerales.

Colaboradores de la Cruz Roja, especializados en salud mental, se pusieron inmediatamente a disposición para ayudar a sobrellevar los traumas provocados por los ataques terroristas. En todas las secciones del país, grupos de atención comunitaria ayudaron a la gente a expresar sus emociones y preocupaciones. A través de los medios de comunicación, se dieron consignas como estas:

  • evite mirar las imágenes de los hechos que los medios de comunicación repiten continuamente;
  • hable de sus sentimientos y pida ayuda si la necesita;
  • escuche a los demás y sea particularmente amable con ellos;
  • pase tiempo con la familia y vuelva a la rutina normal lo antes posible;
  • busque un lugar tranquilo y silencioso donde pueda reflexionar y comenzar a relativizar;
  • haga algo para ayudar a otros, done sangre o asista a una clase de primeros auxilios

El apoyo de la colectividad a la Cruz Roja Estadounidense fue proporcional a la rapidez y eficacia de las intervenciones humanitarias de la institución. De empresas multinacionales a pequeñas empresas, pasando por particulares, llegaron aportes en metálico para ayudar a la Sociedad Nacional a prestar una asistencia vital y consolar a miles de aquejados por esta tragedia incomprensible. Esos aportes sirvieron para aprovisionar a los servicios de socorro colectivo en las zonas afectadas, principalmente Nueva York, Pensilvania, Washington y otras ciudades donde se reunieron familiares y amigos desconsolados: Boston, Los Ángeles, Newark, San Francisco, y norte de Virginia, donde se encuentra el Pentágono.

El 11 de septiembre, a través de su sitio www.redcross.org, la Cruz Roja recibió el mayor número de donaciones en línea de toda la historia de la organización, prácticamente una por segundo y por un total que superó el millón de dólares en 12 horas. En las primeras 24 horas después de los ataques terroristas, en el número de teléfono "1-800 Dé vida", se recibieron más de 1.000.000 de llamadas de gente que quería donar sangre. En los tres días siguientes, más de 176.000 personas donaron sangre y otros miles pidieron cita para donar en las semanas venideras a fin de que haya existencias suficientes.

La Cruz Roja Estadounidense, miembro fundador de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, recibió una enorme cantidad de mensajes de apoyo y solidaridad de sus sociedades hermanas por conducto de la secretaría de Ginebra. El Comité Internacional de la Cruz Roja condenó enérgicamente "esos actos de terror que tomaron por blanco a personas en su vida diaria", subrayando que tales ataques son la negación de "los más básicos principios de humanidad".

Atoussa K. Parsey
Redactora invitada de la Federación



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