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Adaptarse a las necesidades
Annick Bouvier

Desde marzo pasado, las tensiones no han cesado de aumentar en la ex República Yugoslava de Macedonia y miles de civiles son víctimas de esa ola de violencia. El CICR tuvo que reforzar rápidamente su equipo en el país para poder ayudar a todas las víctimas.

Skopie, calle Kairska 6, siete de la mañana, 26 de junio de 2001: los 18 vehículos del CICR están estacionados a lo largo de la callecita donde se encuentran las oficinas de la delegación desde 1998. Una hora después, la mayoría ya está en camino.

A principios de año, esta delegación tenía nueve vehículos, se encargaba principalmente de los viajes de ida y vuelta al cercano Kosovo y cumplía una función de apoyo a las operaciones del otro lado de la frontera. Sin embargo, a partir de los primeros enfrentamientos a principios de marzo en las regiones del norte y el noroeste de la ex República Yugoslava de Macedonia
(de aquí en adelante Macedonia) las actividades de la delegación se vieron trastocadas.

Por largo tiempo, Macedonia se consideró un ejemplo de cohabitación de diversas comunidades (albanesa, gitana, macedonia, serbia y turca) antes de que sucumbiera repentinamente a la violencia. El CICR estableció contactos con las partes en el conflicto, es decir, las fuerzas gubernamentales macedonias y los grupos armados de origen albanés, para poder acceder a las víctimas.

Tetovo, Kumanovo... Hasta hace poco, casi nadie conocía estos dos municipios, estos dos nombres que engloban decenas de pueblos donde viven millares de civiles afectados por los combates. Marcel Scholl, que cumple su primera misión con el CICR, tuvo que familiarizarse de inmediato con la geografía local: "Desde que llegué visito periódicamente los pueblos de Tetovo río arriba, región de la que ni siquiera había oído hablar hace tres meses." La delegación del CICR en Tetovo, creada durante la crisis de Kosovo en 1999, vuelve a funcionar y se abrió otra oficina en Kumanovo. Durante las treguas negociadas desde marzo, el CICR procedió a la evacuación de más de 800 civiles, en su mayoría enfermos, mujeres embarazadas, niños, ancianos y heridos. Casi todos ellos fueron alojados por miembros de su familia en ciudades que han escapado al conflicto armado. Otros tuvieron que ser hospitalizados de urgencia. Aun así, muchos civiles se encuentran todavía en las zonas de combate, y hacerles llegar ayuda humanitaria depende mucho de las condiciones de seguridad, siempre variables.

 

En la brecha

François Stamm, Jefe de la Delegación del CICR en ex República Yugoslava de Macedonia, trabaja en los Balcanes desde hace varios años y comenta las peculiaridades de la acción humanitaria que se lleva a cabo desde Skopie.

¿Cuáles fueron las necesidades más urgentes desde el principio del conflicto?
Las necesidades médicas: en primer lugar la evacuación de los heridos y la necesidad
de material quirúrgico en las regiones de combate. Además, la necesidad de víveres para los desplazados.

¿Qué es lo que más le ha marcado de la intervención de las organizaciones humanitarias nacionales e internacionales en esta crisis?
En una época en la que tanto se habla y escribe sobre la ingente cantidad de organizaciones humanitarias y el riesgo de que se dupliquen las acciones, me doy cuenta de que la entidad Cruz Roja es por así decirlo el único actor en este contexto. El CICR es la única institución que puede atravesar las líneas una y otra vez. Lo que nos permite ayudar a los civiles directamente afectados en las zonas controladas por el grupo armado de origen albanés y prestarles ayuda cuando estos mismos civiles pasan a ser desplazados.

Fuera del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja no hay ninguna otra organización internacional que llegue a trabajar a ambos lados de esta línea del frente. Es cierto que hay ONG nacionales, pero llevan una fuerte impronta étnica, por lo que no están en posición de trabajar en favor de las personas afectadas en su conjunto.

¿Por qué los demás actores internacionales no tienen acceso a estas zonas?
Por nuestra tan querida independencia que, a mi juicio, es la clave de nuestro éxito. Verdaderamente se nos considera actores independientes.

El CICR es el "organismo director", ¿qué significa?
Ante todo, muchos deberes. El de coordinar esta acción. El de controlar que no falten recursos financieros para llevar a término esta acción. La Cruz Roja Estadounidense está presente desde la crisis de los refugiados, al igual que la Federación, trabajando con nuestros colegas de la CRM. Por consiguiente, el esfuerzo de coordinación es importante. Por suerte, estamos bien equipados -depósitos, camiones y personal operacional- porque Skopie ya era una base logística importante para Kosovo durante la crisis de 1999.

¿Estaban preparados para la crisis actual?
El hecho de que no reinara mucho optimismo en cuanto al futuro de este país, no impidió que como a todo el mundo, nos sorprendiera la rapidez con que se precipitaron los acontecimientos. Después, gracias al empeño de las personas de aquí y al apoyo de Ginebra, que nos envió refuerzos inmediatamente, pudimos llevar a cabo nuestras actividades operacionales con eficiencia.

¿Qué incidencia tiene la acción de la Cruz Roja Macedonia?
La CRM ha hecho mucho en cuanto a la asistencia a los desplazados. Pudimos comprobarlo en marzo, cuando unas 22.000 personas abandonaron Tetovo para refugiarse en otros municipios de todo el país, ya que gracias a su red y a sus 34 secciones locales, desempeñó un papel esencial en la distribución de socorro. Aunque la CRM dispone de pocos recursos financieros, la experiencia que adquiriera durante la crisis de Kosovo contribuyó positivamente a su acción actual.

¿Cómo ve los meses venideros en términos humanitarios?
Desde hace varias semanas, proliferan los altibajos ya que perspectivas, esperanzas y temores varían de un día para otro. Pero creo que, desgraciadamente, tenemos que prepararnos para momentos aún más sombríos, y es lo que estamos haciendo, porque
el riesgo de que la situación se agrave es real, no sólo aquí sino en toda la región.

Los civiles siempre terminan por pagar el pato.

Comunicar y cooperar

"Sasho, sólo una llamadita para compartir contigo algunas cifras de nuestra acción de hoy al oeste de Kumanovo. ¿Cómo te fue con la distribución a los desplazados que están en Skopie?" Conversaciones telefónicas como ésta son cotidianas entre los representantes del CICR y de la Cruz Roja Macedonia (CRM) encargados de las relaciones con los medios de comunicación que siguen de cerca la situación.

También es frecuente el intercambio de información con la Federación, que viene apoyando el desarrollo institucional de la CRM desde hace varios años. Toda información proporcionada a la prensa debe ser fidedigna, ya que la suerte de las personas desplazadas es una baza y un centro de sumo interés en la crisis macedonia. De hecho, el programa de asistencia organizado por el CICR en colaboración con la CRM moviliza mucha energía y medios financieros considerables. Hasta la fecha, 55.000 personas han recibido paquetes de víveres y artículos de tocador en cada una de sus secciones. También se distribuyeron mantas, colchones, utensilios de cocina y artículos para bebés.

En virtud de las fluctuaciones de esta última crisis en Europa, la estructura del CICR en el país no cesa de cambiar. François Stamm, Jefe de la Delegación del CICR en Skopie, señala: "Desde el principio del conflicto he tenido que modificar regularmente el organigrama de la delegación para incluir más gente". Porque desde hace cuatro meses, el pequeño equipo del principio recibe más y más colegas cada semana para adaptarse a la cambiante extensión de las necesidades de la gente afectada por este conflicto.

Annick Bouvier
Delegada de Información del CICR en Skopie.



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