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Jean-François Berger
Redactor del CICR

Atoussa Khosousi Parsey
Redactora invitada de la Federación

 
  Los hechos del 11 de septiembre marcan un viraje decisivo en nuestro orden mundial y en las relaciones humanas. Las consecuencias a largo plazo son difíciles de prever pero no podemos evitar interrogarnos sobre el desenlace de los acontecimientos. ¿Cuándo terminarán? ¿Cómo terminarán? En medio de la incertidumbre y la amenaza, no debemos olvidar que las guerras son destructoras, causan sufrimiento humano y devastan el medio ambiente.

En momentos en que celebramos el centenario del primer Premio Nobel de la Paz, otorgado a Henry Dunant, nuestro fundador, la crisis actual es uno de los mayores desafíos que se hayan planteado al Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

Algunos comentadores no han tardado en calificar esta crisis de choque de civilizaciones. Caer en la tentación de simplificar al máximo las causas profundas y propagar teorías engañosas es fácil y en este clima de agitación y confrontación hay que salvaguardar la cohesión del Movimiento. Tenemos que responder como un frente unido, poniendo particular énfasis en el respeto de los siete Principios Fundamentales. Sólo la acción imparcial de cada miembro del personal y cada voluntario del Movimiento puede garantizar la unidad de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

En el frente de operaciones, se debe prestar asistencia a las víctimas prestamente y dondequiera que estén. Aunque el factor seguridad es determinante en cuanto a cómo y dónde se lleva a cabo la acción humanitaria, el Movimiento interviene con prudente rapidez.
Por el bien de los más vulnerables, la Cruz Roja y la Media Luna Roja deben recurrir a una gran variedad de actores, incluyendo los beligerantes, los gobiernos, las Naciones Unidas y otras organizaciones humanitarias pero deben hacerlo sin comprometer su neutralidad ni su independencia.

Uno de los objetivos fijados por la Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de 1999 estipula que las Sociedades Nacionales y los Estados han de cooperar y tomar las medidas del caso para fomentar la tolerancia, la no violencia en la comunidad y el respeto de la diversidad cultural. El hecho de atenerse decididamente a esta meta será señal de esperanza.

Jean-François Berger
Redactor del CICR

Atoussa Khosousi Parsey
Redactora invitada de la Federación


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