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Accesorios más seguros
John Sparrow
y Caroline Ohreen

El programa de intercambio de agujas de la Cruz Roja Letona forma parte del proyecto para reducir la transmisión del VIH/SIDA entre quienes se drogan por vía intravenosa.

Del Báltico al Adriático, los programas de reducción de daños contribuyen a limitar las consecuencias del aumento espectacular de la drogadicción.

Oleg, drogadicto de 26 años, ha venido al centro de Riga, capital de Letonia, para cambiar sus jeringas usadas por otras limpias. Oleg no es su verdadero nombre y tampoco quiere ser fotografiado porque teme que sus vecinos vean la foto y descubran que es drogadicto.
Habla con reticencia pero se atreve a dar una opinión: "Este lugar es necesario, aunque no traigas agujas y jeringas, te darán nuevas a crédito."

Oleg no es el único en esta situación y las cifras confirman que este centro es necesario: unas 1.000 personas por mes visitan los locales de la calle Birznieka-Upisa. Se trata de un proyecto apoyado por la Juventud de la Cruz Roja Letona. Además de adquirir accesorios para el consumo de drogas, los visitantes pueden hacerse el examen de detección del sida y recibir información y orientación para que tanto ellos como la comunidad corran menos riesgos. En términos técnicos, el centro practica la reducción de daños.

Desde 1998, la infección por el VIH ha aumentado rápidamente en Letonia; ese año hubo 163 casos nuevos cuando el año anterior habían sido 25. A finales de 2000, de los 1.765 letones que vivían con el VIH, 80% eran drogadictos por vía intravenosa. La Cruz Roja Letona está convencida de que para cambiar la situación, sus campañas de información pública deben ir acompañadas de programas de intercambio de agujas.

A unos 1.300 kilómetros al sur, en Zagreb, Croacia, los drogadictos acuden al sótano de un edificio de la Cruz Roja donde se lleva a cabo un programa similar. Aquí, el VIH no es una emergencia ya que menos de 1% de los drogadictos que se hicieron el examen resultó seropositivo. Ahora bien, en el último decenio el uso de drogas por vía intravenosa en Croacia ha cuadriplicado, como mínimo, y el Ministerio de la Salud no quiere correr ningún riesgo con la amenaza de enfermedad que conlleva. En 1998, la Cruz Roja Croata inició programas de reducción de daños y, actualmente, cuenta con tres centros de intercambio: uno en la capital y los otros dos en localidades de la costa adriática.

El Dr. Sinisa Zovko, Coordinador de Salud de la Cruz Roja comenta: "En Croacia hay 15.000 drogadictos, la mayoría de ellos son heroinómanos y 80% tiene hepatitis B y C. Mediante los programas de reducción de daños se trata de detener la propagación de toda enfermedad relacionada con la sangre. Uno no puede separar el VIH de los programas sobre consumo de drogas. Además de preconizar el sexo más seguro, debemos disponer de accesorios más seguros."

 

La autopista de la heroína

La política de la Cruz Roja y la Media Luna Roja en materia de reducción de daños todavía no ha cobrado cuerpo. Globalmente, se basa en programas de sensibilización y prevención como los programas de formación entre coetáneos, núcleo de muchos esfuerzos de la Juventud. La Red Regional Europea de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja sobre el VIH/SIDA (ERNA) es categórica: para evitar otra catástrofe hay que intensificar la lucha contra la propagación del VIH. Prima la opinión de que se impone tomar posición. Entretanto, las Sociedades Nacionales van encontrando sus propias soluciones.

La autopista de la heroína nace en Afganistán, recorre Asia central hasta Rusia, y sigue al oeste por la región del Báltico. El consumo de drogas por vía intravenosa es la causa principal de la propagación más rápida de la epidemia de VIH/SIDA en todo el mundo. Las cifras pueden parecer bajas en comparación con las de, digamos, Rusia, pero la tasa de crecimiento es impresionante. La situación de Letonia es similar en Estonia, donde las autoridades informan que un promedio de 150 personas contraen el VIH cada mes.

El elemento más importante de los programas de reducción de daños, según un informe reciente del organismo de la ONU encargado del control de las drogas, es llegar a los drogadictos. En Letonia, se adoptó un enfoque global después que la Juventud de la Sociedad Nacional consultara con el Centros Estatal de Prevención del SIDA y constatara la necesidad de distribuir jeringas estériles.

Egil Fuksis, Director del proyecto de la Juventud, tuvo que encarar a quienes se preguntaban por qué la Cruz Roja distribuía agujas a drogadictos: "Muchas veces he explicado que este proyecto impedía que agujas y jeringas, tal vez contaminadas con el virus de la hepatitis, se tiraran en la calle. Por empezar, es una cuestión de salud pública, pero también se trata de dar una oportunidad de sobrevivir a drogadictos jóvenes que tienen toda una vida por delante. Si dejan la droga, mayores serán las probabilidades de que no contraigan el VIH/SIDA."

Según las estadísticas, en octubre pasado, se recuperaron 8.110 agujas y jeringas usadas y se entregaron 8.300 estériles. La Dra. Inga Upmace, Directora Adjunta del centro, y consultora de la Cruz Roja Letona, recalca que la operación cuenta con el total apoyo del gobierno. La propagación tan rápida del VIH en Letonia inquieta a todo el mundo.

Droga más barata

En Letonia el primer caso se registró en 1987 y fue por transmisión sexual. Diez años después aparecieron los primeros cinco casos de drogadictos contaminados. Desde en-tonces el número ha pasado a 88.

Según La Dra. Upmace opina que "el VIH/SIDA comenzó a propagarse entre los drogadictos a mediados del decenio de 1990, porque entraban más drogas en el país, incluida la heroína, y comprar drogas era más fácil y barato."

El centro de la calle Birznieka, que fue la primera iniciativa de reducción de daños, hoy es uno de los seis programa de servicios y divulgación. Las estimaciones del número de usuarios varían pero pueden cifrarse en unos 50.000. A juicio de la Dra. Upmace lleva tiempo ver los resultados pero pueden ya se constatan los primeros. "Creemos que este año, las cifras se estabilizarán", comenta y recuerda el caso de Lituania donde los programas de intercambio de agujas comenzaron en 1996 y, actualmente, la incidencia del VIH/SIDA entre los drogadictos es más baja.

Se ha previsto poner término a la entrega de agujas y jeringas en agosto, pero Egil Fuksis quisiera que continuara a junto con la educación entre coetáneos y otros programas de información para la juventud.

 
 

Cimentar relaciones

Esta aspiración se comprende en Zagreb, donde el Dr. Zovko destaca que el cambio de agujas permite cimentar la relación con drogadictos y forma parte de una estrategia más ambiciosa que abarca campañas de sensibilización y la creación de centros de orientación de la Cruz Roja en 30 municipios del país.

El Dr. Zovko no entiende el dilema que inquieta a algunas personas del Movimiento. "Estoy al tanto de la polémica. ¿Debemos ayudar a quienes consumen drogas? Para un profesional de la salud esta pregunta ni siquiera se plantea. Los drogadictos son miembros de la comunidad; están enfermos por su adicción y tienen derechos. Mi deber es ayudarlos y orientarlos para reducir el riesgo que corren. Tenemos que ayudarles a protegerse y al hacerlo, también protegemos a la comunidad."

Massimo Barra, Presidente de ERNA y Director de la Fundación Villa Mariani, que se ocupa de drogadictos, secunda esa opinión. "En cuanto organización humanitaria, nuestro objetivo debe consistir en permitirles que atraviesen esa etapa de drogadicción, no importa cuan larga sea, para que una vez terminada, su salud no se haya visto afectada." Esa es la meta principal de la reducción de daños.

John Sparrow
Delegado Regional de Información de la Federación en Budapest, Hungría.

Caroline Ohreen
Periodista independiente, residente en Suecia.


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