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Una catástrofe endémica
Anna Fresse

Algunos expertos estiman que apenas las comunidades de América Central comiencen a reponerse de los efectos devastadores de las sequía, tendrán que hacer frente a nuevas dificultades, provocadas por los rigores del clima que trae aparejado El Niño.

Se estima que la sequía afecta a 1.400.000 centroamericanos de comunidades rurales. La Cruz Roja interviene ante esta emergencia y busca soluciones duraderas para prevenir otra.

En América Central, los desastres naturales se suceden. Terre-motos, huracanes, inundaciones y sequías forman parte de su historia y contribuyen a que 80 por ciento de sus habitantes sea pobre. Aunado a esta situación está el factor guerra, que afectó a El Salvador y Nicaragua por dos décadas, y a Guatemala por tres.

Existen muy pocas probabilidades de que esta situación atroz cambie. "En 2002, América Central ofrece un cuadro de inanición", explicaba en una entrevista Francisco Roque Castro, Director de América Latina y el Caribe, del Programa Mundial de Alimentos (PMA). Según él, si bien los esfuerzos desplegados hasta ahora han limitado bastante el sufrimiento y la hambruna, no han llegado a la raíz del problema, es decir, la vulnerabilidad social y ecológica de las comunidades pobres, eminentemente agrícolas.

Círculo vicioso

En las regiones afectadas de Guatemala y El Salvador, en los meses de junio, julio y agosto de 2001 no llovió, por lo cual, se perdió más de 80 por ciento de la producción. En Nicaragua, la destrucción alcanzó 88 por ciento, mientras que en el sur, centro y occidente de Honduras la sequía arrasó la totalidad de los cultivos.

"Las siembras siempre han sido difíciles, pero desde que el huracán Mitch pasó por aquí en 1998, se perdió todo el cultivo. En la siguiente temporada, se logró sólo una cosecha; hace un año, se perdió la de mayo y la de septiembre se logró a medias", comenta un habitante de Piedras Negras, pueblo del nordeste de Guatemala.

Esta olvidada región guatemalteca, ubicada en lo alto de una montaña, es representativa del resto de América Central: sequía causada por El Niño en 1997 y 1998; estragos provocados por el Mitch, en 1998; inundaciones y sequías leves, en 1999, y falta de lluvias en 2001.

En El Salvador, dos terremotos de gran intensidad acabaron con la espe-ranza de toda la gente de la región y se suelen oír comentarios como los de Cristóbal Sánchez, líder de la comunidad El Potrero, del Departamento de Morazán: " La sequía nos terminó de aplastar, mi siembra se perdió en un 90 por ciento".
Todas estos desastres, que han reducido las cosechas, impiden que las familias de agricultores pobres cuenten con reservas para hacerle frente a la situación generada por los fenómenos naturales, lo cual agudiza su condición de población vulnerable.

 

Una encrucijada

En época de bonanza, cuando la lluvia les permitía salvar su cosecha, lograban producir el maíz y el frijol para alimentarse, y hasta les quedaba un poco para cambiarlo por otros productos como huevos y carne, alimentos muy escasos en estas comunidades. "Ahora, no sólo no tienen para comer, sino que, además, algunas veces tienen que alimentarse de las semillas almacenadas para la si-guiente cosecha", comenta Douglas Reimer, Delegado Regional de Pre-paración en Previsión de Desastres, de la Federación.

De ahí que la desnutrición sea el problema principal en las comunidades afectadas y que Guatemala tenga el índice más alto de desnutrición de América Latina. Según censos de las instancias gubernamentales, apoyadas por organismos internacionales, se estima que 60.000 niños guatemaltecos sufren de desnutrición aguda, y 6.000 están en riesgo de muerte. De los 331 municipios del país, se considera que 102 necesitan atención prioritaria, y 88 de éstos son considerados de más alto riesgo.

El caso guatemalteco es ejemplo fiel de la situación que se vive en América Central. Aunque en Honduras no se han registrado muertes por desnutrición, su incidencia aumentó bastante por la falta de lluvias del año pasado.
Por otra parte, en Nicaragua 115.400 personas necesitan ayuda de emergencia y hay un total de 187.645 afectados.

Quizá el país centroamericano menos perjudicado por la falta de lluvias sea Costa Rica, aunque enfrenta el problema de la invasión de nicara-güenses que huyen de la falta de oportunidades en su país.

Un llamamiento de humanidad

La Federación, junto con las Sociedades Nacionales de la región, ha iniciado un programa de asistencia a familias vulnerables que abarca:

Ayuda de subsistencia a 8.000 familias que perdieron sus últimas cosechas por la sequía;

  • control del estado de nutrición de niños menores de cinco años;
  • informe a las autoridades de casos de desnutrición;
  • formación en higiene, tratamiento del agua y prácticas de salud;
  • distribución de semillas mejoradas y fertilizantes;
  • contratación de agrónomos para que capaciten a los agricultores, y
  • donación de 25 dólares a la mujer adulta de cada familia para la compra de herramientas, medicinas y alimentos complementarios
  De una tragedia a otra

Expertos de socorro en situaciones de sequía opinan que una de las soluciones más eficaces para las comunidades rurales y pobres consiste en diversificar la estructura económica. En América Central, esto implica que los hombres busquen empleo temporario en las plantaciones de café para ganar ingresos suplementarios. Pero la baja de precios del café a escala mundial ha hecho que los industriales tomen medidas drásticas para reducir el número de trabajadores. El Consejo Salvadoreño del Café informó que el precio real del café es inferior al de hace un siglo.

Las consecuencias sociales de la sequía y el alto índice de desempleo en las zonas cafetaleras preocupan a las autoridades. Un representante de la Asociación de Caficultores de El Salvador dijo que de cada 10 recolectores de café, sólo cinco tienen trabajo y los otros cinco no saben qué hacer para poder alimentar a sus hijos.

Desarrollo sostenible

Todo el mundo concuerda en que para mitigar la crisis actual no basta la ayuda alimentaria. En una entrevista de la BBC, un campesino decía: "Para que la tierra sea fértil no necesitamos sólo lluvia sino también créditos y formación para no perder lo que la tierra puede darnos."

El PMA insta a los gobiernos de la región a aumentar el gasto social y llevar a cabo programas a medio plazo para que los campesinos pobres lleguen a ser autosuficientes, lo que reducirá su vulnerabilidad a los caprichos del clima. Según Francisco Roque, uno de los motivos de la hambruna crónica es la desigualdad en términos de acceso al bienestar y la riqueza en todo el continente.

La Federación colabora con las Sociedades Nacionales para ayudar a la gente a superar esta crisis y prepararse para la próxima. Se han distribuido semillas y fertilizantes, y algunos agrónomos trabajan con la Cruz Roja para impartir formación a los agricultores sobre prácticas agrícolas en período de sequía.

Un futuro incierto

América del Sur está siendo afectada por El Niño y se pronostica que llegará en mayo a territorio centroamericano. La predicción es que en julio y agosto de este año, la lluvia se reducirá a menos de la mitad de lo normal, aclara Oscar Fernández, Coordinador General de la Oficina para la Administración de Desastres de la Cruz Roja Hondureña.

De cumplirse tal vaticinio, este hecho vendría a sumarse a la serie de calamidades mencionadas y a poner en mayor riesgo a las poblaciones que se alimentan de sus cultivos. Entonces sí, la mortalidad por desnutrición y las enfermedades apresarían a Centro-américa y sus pobladores morirían poco a poco.

Ana Fresse
Periodista independiente, residente en Guatemala.



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