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Labor normativa para salvar más vidas
Nick Cater

Nick Cater informa sobre la evolución del Proyecto de derecho internacional de intervención humanitaria en casos de desastre

Cada año hay millones de damnificados por desastres que cuestan miles de millones de dólares y, sin embargo, todavía no existe un conjunto completo de normas internacionales que garanticen que nada comprometa los esfuerzos para aportar ayuda rápida y efectiva en casos de emergencia. La confusión reina porque las normas vigentes están dispersas en múltiples instrumentos; de ahí la necesidad de recopilarlas en un formato de fácil consulta.

El derecho internacional humanitario (DIH) se aplica a los conflictos armados, pero tratándose de inundaciones y terremotos no existe una rama de derecho internacional de intervención humanitaria en casos de desastre (DIIH) que estipule normas, procedimientos, derechos y deberes, y abarque todas las facetas de la operación de socorro.

"Esta laguna enlentece la prestación de socorro. El período más crítico de toda intervención humanitaria en casos de desastre son las primeras 48 horas, ya se trate de buscar y socorrer a las víctimas, administrarles tratamiento médico o proporcionarles agua, alimentos y refugio. Más de una vez, esta 'norma de las 48 horas' fue determinante y la inexistencia de un marco jurídico de intervención humanitaria en casos de desastre supuso uno de los obstáculos comunes del acceso inmediato, lo que quizás haya añadido dificultades", opina Chris Lamb, Jefe del Departamento de Sensibilización Humanitaria de la Federación.

Liderado por la Federación y las Sociedades Nacionales, este proyecto cuenta con la participación y el apoyo de Estados, instituciones especializadas de las Naciones Unidas, abogados y académicos. En la Federación, la coordinación está a cargo de Victoria Bannon, abogada, que resume las etapas del proyecto como sigue:

  • recopilar los instrumentos existentes en la materia, ya se trate de convenios vinculantes (ley dura) o de códigos y directrices de aplicación voluntaria (ley suave);
  • hacer estudios en el terreno sobre una variedad de emergencias para detectar cualquier vínculo positivo o negativo entre dichos instrumentos y el desempeño durante la intervención humanitaria en casos de desastre, y
  • resumir lo anterior en un informe exhaustivo y con las consiguientes recomendaciones para que en diciembre de 2003, la Conferencia Internacional decida el camino a seguir.

El estudio jurídico está a cargo del Profesor Horst Fischer, Director Académico del Instituto Bochum de Derecho Internacional de Paz y Conflictos Armados de la Universidad de Ruhr, Alemania, que lleva 15 años trabajando en cuestiones humanitarias con el Movimiento, otras organizaciones internacionales y ministerios de distintos países. La recopilación y el análisis de los tratados internacionales están en curso y luego se hará lo propio con las leyes nacionales. El Profesor Fischer afirma que es una cuestión fundamental: "Se ha investigado muy poco en este campo y existe la necesidad humanitaria de hacerlo".

En el estudio jurídico también se examinarán puntos de referencia de calidad tales como las normas del Proyecto Esfera y el Código de conducta relativo al socorro en casos de desastre para el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y las organizaciones no gubernamentales, para determinar su incidencia en el DIIH. De hecho, en este último se parte del sendero del Proyecto Esfera, que se basó en el Código de Conducta a la hora de examinar leyes y tratados - de la Declaración Universal de Derechos Humanos a la Convención sobre los Derechos del Niño - a fin de establecer su Carta Humanitaria y luego, las normas mínimas de respuesta humanitaria en casos de desastre.

 

Mientras prosigue el estudio jurídico, en breve se decidirá dónde se llevarán a cabo los estudios en el terreno sobre diversas operaciones internacionales en casos de desastre para analizar la relación entre la ley y la práctica sobre la base siguiente: ¿Las normas, o sus lagunas, ayudan u obstaculizan la labor de los organismos humanitarios que tratan de satisfacer las necesidades de los vulnerables y prestar asistencia a los supervivientes de un desastre? La experiencia indica que un mejor marco jurídico bien podría influir en la intervención humanitaria en casos de desastre en cuanto a los problemas siguientes:

  • procedimientos aduaneros engorrosos y pago de impuestos sobre los
    suministros de socorro;
  • dificultades para obtener la
    autorización de sobrevuelo
    y aterrizaje;
  • controles y tarifas de los equipos de comunicaciones;
  • restricciones de visado para el
    personal internacional;
  • no reconocimiento de las
    calificaciones extranjeras, y
  • cuarentena para la búsqueda y rescate de animales.

Evidentemente, el DIIH no será una panacea universal y las organizaciones de socorro y su personal deberán seguir respetando la legislación nacional y atenerse a las demás normas internacionales. Ningún sistema jurídico reemplazará la preparación en previsión de desastres, la formación, la difusión ni la sensibilización, del mismo modo que el socorro internacional no podrá reemplazar la intervención inmediata del personal y los voluntarios nacionales con la debida formación y bien equipados.

El Proyecto se centra en las necesidades de damnificados por desastres, tema complejo que conlleva consideraciones de orden filosófico acerca de la independencia, la neutralidad o la imparcialidad en operaciones de socorro estrictamente reglamentadas. También conlleva consideraciones de orden político y práctico en cuanto a las normas, el profesionalismo, la rendición de cuentas y la esfera de competencias para determinar si el DIIH debe incluir disposiciones sobre desplazamientos de población provocados por la sequía o la urbanización, sopesando la soberanía y cualquier "derecho de intervención", sin olvidar cuestiones polémicas como el registro de socorristas, las relaciones con las fuerzas armadas en casos de emergencia; la incidencia en el sector privado, y la dificultad de definir en términos jurídicos cuando empieza y cuando termina un desastre.

En estos debates se entiende que cualquier sistema de DIIH se aplicaría a los desastres naturales y tecnológicos, no a los provocados por conflictos armados ya que, como indicado, en esos casos se aplica el DIH.

El Proyecto también completa el Convenio de Tampere sobre el suministro de recursos de telecomunicaciones para la mitigación de catástrofes y las operaciones de socorro en casos de catástrofe, y la iniciativa de establecer un convenio internacional relativo a la búsqueda y el rescate urbanos. El Convenio de Tampere es un precedente útil pues se basa en normas de funcionamiento y derriba barreras normativas en cuanto al uso de las telecomunicaciones en situaciones de emergencia.

 

El Proyecto aspira a ser inclusivo mediante la participación e información de todas las partes involucradas, en particular los Estados, que son los únicos que pueden actuar si el proyecto tropieza con lagunas jurídicas que es preciso colmar. Para ayudar a las Sociedades Nacionales a hablar con sus gobiernos del DIIH, el tema se planteará en las próximas conferencias regionales de las Américas, Oriente Medio y el Mediterráneo. El apoyo internacional a este Proyecto va de una resolución de la Asamblea General de la ONU a la creación del sitio web en inglés www.ifrc.org/disasters/idrl/

En el Informe Mundial sobre Desastres, Michael Hoffman, Director de Derecho Internacional Humanitario y Política de la Cruz Roja Estadounidense, refiriéndose al DIIH recuerda que "los obstáculos burocráticos pueden ser un gran multiplicador del sufrimiento. No hay normas universales que faciliten una asistencia internacional segura y eficaz, de ahí que muchos esfuerzos de socorro se hayan visto comprometidos".

Nick Cater
Periodista y consultor independiente en cuestiones de ayuda fue redactor de algunas ediciones del Informe Mundial sobre Desastres.
Dirección electrónica: caterdisaster@yahoo.co.uk



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