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Lidiar con la idiosincrasia
Catherine Lengyel
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Uno de los nubarrones más negros
del cielo del Caribe es la prevalencia creciente del VIH/SIDA.
La Cruz Roja Dominicana, que forma parte de la red caribeña
de lucha contra el VIH/SIDA, aborda el problema ayudando a
quienes viven con el virus y organizando programas de prevención.
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Teresa es una dominicana esbelta y menuda. Su rostro es expresivo
y sus ojos brillan cuando, después de dudar un momento,
acepta contarnos su caso.
"Algo iba mal. Lo sentía. Entonces, escuché
una conversación telefónica y me enteré
que mi esposo tenía sida. Él lo sabía
desde hacía meses pero no me lo había dicho.
Me dieron escalofríos porque supuse que me había
transmitido el virus. Él falleció seis meses
después ".
El Caribe es la segunda región más afectada
del mundo, con una prevalencia general de VIH/SIDA de casi
2,2 por ciento entre los adultos. Según las últimas
cifras de ONUSIDA y la Organización Mundial de la Salud,
a finales de 2001 en la región había unas 420.000
personas que vivían con el virus, pero algunos afirmaban
que era más exacto hablar de 700.000. Actualmente,
el sida es la causa principal de mortalidad entre los 14 y
los 44 años.
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La verdad sobre el sida
A medida que la pandemia VIH/SIDA cobra proporciones gigantescas
en el Caribe y el resto del mundo es indispensable una respuesta
global.
Este año, la Federación, en colaboración
con 60 Sociedades Nacionales, inició una campaña
mundial para luchar contra el estigma y la discriminación
que acompañan a la enfermedad y cuyo lema es "La
verdad acerca del sida. Pásala". Lo trágico
es que aunque el estigma y la discriminación tengan
diversas formas, el resultado es el mismo: las personas seropositivas
y enfermas, y en muchos casos también su familia, son
objeto de rechazo y exclusión y se llega hasta negarles
el acceso a servicios sociales y médicos.
Luchar contra el estigma y la discriminación de quienes
viven con el VIH/SIDA no basta. De ahí que la campaña
tenga un enfoque triple, y también secunde programas
de prevención y programas de apoyo y asistencia a seropositivos
enfermos.
Tal como explicara Didier Cherpitel, Secretario General,
en su discurso de lanzamiento de la campaña mundial:
"La verdad sobre el sida ... es que se está llevando
generaciones enteras de jóvenes, dejando huérfanos
a millones de niños, destruyendo comunidades y empobreciendo
a países. La verdad sobre el sida es que el estigma
y la discriminación contra quienes viven con el VIH/SIDA
acrecientan la pandemia y condenan a millones de seres humanos
al sufrimiento, el temor y la soledad".
Más información sobre la campaña en
el sitio web de la Federación: www.ifrc.org
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Lucas, voluntario de la Cruz Roja Dominicana,
posa frente a uno de los estandartes utilizados para instruir
a la juventud del país acerca del VIH/SIDA y el consumo
de drogas.
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El precio del silencio
En el Caribe, el peso de los tabúes culturales impide
abordar abiertamente el problema del VIH/SIDA.
En 1998, cuando Teresa se enteró de su estado, no
se obtenía apoyo fácilmente y todavía
sigue siendo insuficiente. "Se murmuraba mucho en el
barrio, pero yo seguí adelante como si no pasara nada.
Ponía cara de contenta y sonría mucho. A los
tres meses, mis vecinos comenzaron a hablarme de nuevo. Eso
sí, no del VIH. Tampoco he dicho nada a mi familia.
Sólo me desahogo llorando por la noche, cuando mis
hijos duermen".
En cierto medida, Teresa ha tenido suerte pues la República
Dominicana, que registra la tercera tasa más alta del
Caribe (2,8%, según estimaciones) después de
Haití y las Bahamas, es uno de los países que
ha comenzado a luchar contra la pandemia. Se han previsto
exámenes de detección del VIH para las embarazadas
y se ha promulgado una ley sobre el VIH/SIDA con disposiciones
sobre diagnóstico, notificación, medidas de
prevención, derechos y deberes individuales y colectivos.
Poco a poco, Teresa fue encontrando ayuda y decidió
ingresar en la Red Dominicana de Personas que viven con el
VIH/SIDA (REDOVIH+). De allí llegó a la Cruz
Roja Dominicana, donde ahora es consejera voluntaria.
El Dr. Franklin Gómez, Director Nacional del Departamento
de Salud de la Cruz Roja Dominicana, explica que la Sociedad
Nacional se ocupa de la cuestión del VIH/SIDA desde
que se detectó la epidemia a principios de los años
80. "Hoy puedo decir que la Cruz Roja Dominicana es una
de las instituciones que más se identifican con la
labor relacionada con el VIH/SIDA, debido a la seguridad de
nuestro banco de sangre, nuestras instalaciones de fácil
acceso para hacer exámenes fiables, nuestro programa
de formación de voluntarios y nuestro compromiso cada
vez mayor con la movilización". Rubén del
Prado, Asesor del Programa Interpaíses del ONUSIDA,
no se anda con rodeos: "La Cruz Roja es tradicional,
tiene dignidad, tiene respeto. Tiene Sociedades Nacionales
en todas partes y voluntarios que realmente captan el poder
de humanidad. Es uno de nuestros asociados más importante
en el Caribe."
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Un problema de mujeres
Sin embargo, hay lagunas en el sistema y las mujeres son
particularmente vulnerables. El aumento considerable y constante
del VIH/SIDA entre chicas y mujeres inquieta sobremanera.
Hace diez años, en la República Dominicana,
la proporción de infección por el virus era
de siete hombres por una mujer. Actualmente, las mujeres están
a la par debido a su mayor vulnerabilidad física y
a la imposibilidad de persuadir a su pareja acerca de prácticas
sexuales sin riesgos. Además, a medida que aumenta
el número de mujeres seropositivas, también
aumenta el número de niños que nacen con el
virus.
Lissette, ex presidenta de la REDOVIH+, explica que ahora
se dispone del tratamiento para embarazadas seropositivas,
pero no de acceso gratuito a la leche. Muchas mujeres no tienen
dinero para comprarla y, una vez más, las actitudes
tienen mucho que ver en ello: "De la misma manera que
un hombre 'de verdad' no usa preservativo, la mujer 'debe'
amamantar pese al riesgo para el recién nacido. Es
difícil que una mujer se atreva a decirle al marido
que es seropositiva, aunque con todo probabilidad haya sido
él que le transmitió el virus", explica
con sarcasmo.
Las cifras son el frío reflejo de esas actitudes.
A finales de 2001, ONUSIDA calculaba que en el Caribe había
más de 20.000 niños que vivían con el
VIH/SIDA, 5.800 de ellos en la República Dominicana.
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Iniciativas destinadas a los jóvenes
Llegar a los jóvenes es prioridad nacional y la Cruz
Roja es un interlocutor fundamental en los programas de prevención
destinados a la juventud. Raúl Gallegos, Delegado Regional
de Salud de la Federación, confirma que informar de
manera franca a los jóvenes y dotarles de aptitudes
para desenvolverse en la vida son indispensables para que
cualquier iniciativa de lucha contra el sida dé resultado,
sobre todo en una región donde más de la mitad
de la población tiene menos de 24 años, y la
tasa de adolescentes embarazadas puede llegar a 25 por ciento.
Aquí es donde interviene un programa innovador iniciado
por la Cruz Roja Neederlandesa en asociación con la
Cruz Roja Dominicana. Mediante deportes y otras actividades
de esparcimiento se suscita el interés de los jóvenes
vulnerables de los barrios y se les informa, entre otros,
sobre el consumo de drogas y el VIH/SIDA. Luego, se les imparte
formación para que transmitan el mensaje a sus coetáneos.
Ni el polvo ni la nube de mosquitos ensombrecen los rostros
luminosos y el entusiasmo de este grupo de La Caleta, un suburbio
de la capital dominicana. Cuando se habla con ellos, salta
a la vista que el programa ha dado resultado. Gaby, un joven
desgarbado de 18 años que no puede estarse quieto,
dice con franqueza: "Corría un riesgo de 100 por
ciento. Si no hubiera sido por este proyecto, estoy segurísimo
de que habría contraído el virus". Los
otros se ríen y asienten.
Huelga decir que iniciativas como ésta tendrían
que multiplicarse, si en el Caribe se proponen que la situación
cambie. La Cruz Roja está totalmente de acuerdo. Teresa
siente que forma parte de ese cambio y, aunque no tiene trabajo
y tampoco puede costearse el tratamiento, dice: "lo llevo
bien".
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Catherine Lengyel
Periodista independiente, residente en Santo Domingo.
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