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Argentina en pleno estallido

Jimena Marquez

Uno de cada cinco argentinos vive en condiciones de extrema pobreza debido a la peor crisis económica de que se tenga memoria. La Cruz Roja está ampliando las iniciativas de socorro para ayudar a los nuevos pobres. Ahora bien, ¿no sería mejor que iniciara programas de preparación en previsión de desastres para consolidar la capacidad de resistencia de las comunidades frente a estos desastres provocados por el hombre?

 

 

En diciembre de 2001 Argentina estalló. Después de cinco días de tensión y saqueos en diferentes provincias, miles de personas — la mayoría desempleadas — asaltaron negocios e hipermercados en busca de alimentos. Por primera vez en años, la clase media salía a la calle y sumaba su bronca a la de los demás sectores excluidos. En las manifestaciones murieron 32 personas y unas 400 fueron encarceladas.

Argentina, que en otros tiempos fue uno de los países más ricos de América Latina, cayó en una crisis tras cuatro años de recesión, la devaluación del peso, la declaración de default y la huída de capitales al extranjero. Pero la situación había comenzado a deteriorarse a mediados del decenio de 1990 cuando en todas partes del mundo, mercados emergentes se fueron desplomando por la volatilidad del sistema financiero mundial. Para peor, las autoridades congelaron los depósitos bancarios. Para la Cruz Roja, la crisis argentina representa millones de personas cuya pobreza se agudiza. Como cada vez hay más gente que busca ayuda, la Cruz Roja Argentina se esfuerza por seguir adelante con sus programas y subvenir a las necesidades cada vez mayores de la población.

Situaciones como ésta no son nuevas para el Movimiento. Tras las crisis económicas de México en 1995, Asia oriental en 1997, Brasil y Rusia en 1998, las Sociedades Nacionales y la Federación hicieron varios llamamientos para prestar ayuda a las personas más afectadas. De hecho, entre 1994 y 2000, la Federación Internacional asistió a 55.000.000 de damnificados por desastres socioeconómicos.

A raíz de la creciente interconexión de la economía mundial, es probable que haya más desastres como estos que agraven aún más la vulnerabilidad de amplios sectores de la población mundial

Agudización de la pobreza

En el Informe sobre Desarrollo Mundial 2000-2001, del Banco Mundial, se advierte que las tasas de desnutrición y deserción escolar entre niños pobres aumenta durante las crisis económicas y los desastres naturales. Las familias más pobres se ven forzadas a vender susbienes y a precios muy bajos, lo que perpetúa la pobreza crónica.

Araceli Villalba, maestra desde hace 22 años, sabe bien lo que esto quiere decir. Vive en el Chaco, una de las provincias más pobres del norte de la Argentina, y donde el monte domina el paisaje. Araceli es directora de la Escuela General Básica número 837, en el lote 20 de un asentamiento aborigen. Allí asisten 470 niñas y niños de edades comprendidas entre seis y 15 años. La mayoría son hijos de ladrilleros y cosecheros. A la pobreza estructural que les aqueja, se suma la incertidumbre absoluta sobre el futuro porque, desde el estallido de diciembre, todo se ha vuelto mucho más difícil para el sector.

"La situación se agravó. Los niños llegan a la escuela y se desmayan por el hambre y el frío. La desnutrición es moneda corriente. Los chicos padecen enfermedades virósicas e infecciosas, enfermedades de la piel y tuberculosis", explica Araceli y añade: "Estamos en la pelea para que el gobierno nos dé leche. La situación es desesperante porque el gobierno nacional no brinda ningún tipo de asistencia, mientras que el provincial sólo provee mate cocido".

La salud y la educación son dos de los sectores más castigados. Según datos oficiales, la mitad de la población está en situación de emergencia alimentaria y uno de cada seis niños argentinos vive en condiciones de extrema pobreza.

Organizaciones humanitarias como la Cruz Roja y la Media Luna Roja están a la vanguardia de la intervención durante crisis nacionales como ésta. "Cuando la gente no cree en nada, las organizaciones juegan un rol decisivo", comenta Juan Carr, fundador de la Red Solidaria, una iniciativa que cuenta con voluntarios en todo el país, y que desde hace seis años pone en contacto con los donantes a quienes necesitan ayuda urgente. Juan participó en la operación humanitaria de entrega de insulina transportada desde España a principios de año, tarea coordinada por la Cruz Roja Argentina y otras organizaciones caritativas. "Fue uno de los primeros envíos de ayuda humanitaria y una experiencia impecable", afirma Juan.

Además, la Cruz Roja Argentina, con ayuda de la Cruz Roja Española, administra o financia comedores populares para paliar la desnutrición en algunas de las zonas más deprimidas del país. También presta asistencia a orfanatos y guarderías para que puedan seguir funcionando. La Federación hizo un llamamiento de emergencia por valor de 1.000.000 de dólares para asistir a 52.000 personas

 

 

Deterioro económico de la Argentina

 

Octubre de 1998

Mayo de 2002

Incidencia de la pobreza

23,6%

51,4%

Población pobre

11.219.000

18.219.000

Población indigente

3.242.000

7.777.000

Incidencia de la pobreza en menores de 18 años

46,8%

66,6%

Incidencia de la indigenciaen menores de 18 años

15,4%

33,1%

Menores de 18 años pobres

5.771.000

8.319.000

Menores de 18 años indigentes

1.898.000

4.138.000

Cantidad de personas que ingresan a la pobreza por día

2.404

20.577

Cantidad de personas que ingresan a la indigencia por día

1.461

16.493

Fuente: Presidencia de la Nación, Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, Sistema de Información, Evaluación y Monitoreo de Programas Sociales (SIEMPRO).

Empezar a prepararse

El Banco Mundial señala que las crisis económicas pueden ser de diversas clases –crisis fiscales, crisis de balanza de pagos, convulsiones de la relación de intercambio, crisis monetarias y bancarias o hiperinflación– y, en muchos casos, su carácter repentino y catastrófico puede parangonarse a los desastres naturales. Por lo general, no hay alerta temprana y mercados y empresas se desploman en cuestión de días dejando una enorme pérdida de puestos de trabajo en muchos sectores. Como señalaba Juan Carr, durante crisis como éstas es cuando más se necesitan organizaciones como la Cruz Roja.

Uno de los objetivos de la Federación consiste en mejorar las condiciones de vida de poblaciones que expuestas constantemente a situaciones que ponen en peligro su dignidad y su seguridad socioeconómica, definidas en términos de "vulnerabilidad estructural"; muchos estiman que la Cruz Roja debería adoptar un enfoque más dinámico.

"No podemos actuar, ni lo hacemos, para compensar el fracaso político", puntualiza Eva von Oelreich, Jefa de Preparación e Intervención en Casos de Desastre, de la Federación. "Lo que sí podemos hacer, es ayudar a las comunidades a prepararse para disminuir su vulnerabilidad. Los ejemplos principales son los programas comunitarios en materia de salud, agua y saneamiento, primeros auxilios, VIH/SIDA, preparación en previsión de desastres y otros programas de disminución del riesgo". Un buen punto de partida será aplicar la experiencia y la metodología utilizadas en estas iniciativas para idear o ampliar programas que permitan sobrellevar las crisis socioeconómicas.

Ahora bien, quienes discrepan con este planteamiento mantienen que la Cruz Roja ya tiene bastante con su labor habitual para hacer frente a las enfermedades nuevas o resurgentes, la creciente frecuencia de desatres naturales que cada vez causan más estragos, las cuestiones relativas a la migración, las guerras y los conflictos complejos. Aun así, cada vez son más las Sociedades Nacionales a las que se pide que ayuden a las víctimas de desastres socioeconómicos. Tal como señala Eva von Oelreich: "Las emergencias socioeconómicas podrán ser repentinas, crónicas u ocultas, pero es evidente que sus consecuencias son cada vez más graves tanto a escala regional como mundial".

 

Jimena Marquez
Encargada de Comunicaciones de la Federación.



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