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Vivimos momentos de peligro. Más de un año
después de los dramáticos acontecimientos del
11 de septiembre de 2001 y la subsiguiente guerra de Afganistán,
los actos de terrorismo y la lucha contra ellos siguen modelando
los asuntos mundiales. La explosión de la bomba, que
costó la vida a 180 personas en la isla de Bali, Indonesia,
la crisis de rehenes en Moscú, que dejó un saldo
de más de 100 muertos, y la acción militar permanente
en Pakistán y Afganistán son los campos de batalla
más recientes.
La presencia del Movimiento es uno de los pocos elementos
estables en medio de esta guerra mundial. En todas partes
del mundo puede haber batallas diversas, pero la misión
y la labor del personal y los voluntarios de la Cruz Roja
y de la Media Luna Roja siguen siendo universales: prestar
asistencia a las víctimas y garantizar el respeto del
imperio de la ley durante la guerra tal como estipulan los
Convenios de Ginebra.
Este número se centra en el quehacer del Movimiento
respecto al terrorismo y la lucha contra el mismo. ¿De
qué manera podemos ser más útiles para
la comunidad internacional frente a esta crisis? La respuesta,
en realidad, es bastante simple: tenemos que perseverar en
nuestros principios.
Humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado,
unidad y universalidad; estos siete Principios fundamentales
guían la labor de cada Sociedad Nacional, el CICR y
la Federación Internacional. En varios artículos
de este número se dan ejemplos fehacientes de la aplicación
de dichos principios. De Nigeria a Indonesia, el personal
y los voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja
se arriesgan hasta la propia línea del frente para
cumplir su labor.
Más de una vez, nosotros, en el Movimiento, olvidamos
u omitimos esos principios, lo que siempre tiene consecuencias
catastróficas. A medida que el mundo se va polarizando,
debemos renovar nuestro compromiso con todos ellos. Tenemos
que garantizar que no sean un simple legado de nuestra larga
trayectoria sino un factor de cohesión y el núcleo
de nuestro quehacer cotidiano. Además, debemos utilizarlos
para fomentar la solidaridad en un mundo cada vez más
dividido y conflictivo
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