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Las fuerzas armadas y la ley
por Nic Sommer
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mantener el orden público sin violar los derechos humanos |
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En general, los soldados saben cómo respetar el derecho
humanitario cuando se enfrentan con combatientes armados.
¿Pero qué hacer frente a civiles que causan
desórdenes? El CICR con su nuevo curso de formación
espera poder aportar algunas respuestas.
Soldados que disparan balas de caucho y lanzan gases lacrimógenos
para dispersar a un grupo de jóvenes que arrojan piedras.
Un convoy de jeeps militares que atraviesa un barrio pobre.
Soldados que se encuentran frente a frente con una multitud
furiosa, mientras otros escoltan a madres e hijos que se dirigen
a la escuela a través de una hostil barrera de amenazas.
Estas imágenes, difundidas a diario en la televisión,
son tan familiares que pareciera como si el papel natural
de los militares fuera ayudar a mantener el orden público
cuando los disturbios escapan a todo control.
En principio, la cuestión es, desde luego, bastante
diferente, pues se supone que las fuerzas armadas son formadas,
entrenadas, financiadas y equipadas con el objetivo principal
de defender las fronteras del Estado contra un enemigo exterior.
Sin embargo, en la última mitad de siglo, y sobre todo
en el decenio pasado, los soldados han tenido que actuar cada
vez con mayor frecuencia muy cerca de las personas civiles,
sea en operaciones de mantenimiento de la paz, como en los
Balcanes, sea ayudando a las autoridades a restablecer el
orden durante disturbios civiles. Cabe observar que es precisamente
en estas situaciones, en las que se registran menos víctimas
en comparación con los conflictos de gran magnitud,
cuando hay más probabilidad de que los soldados sean
acusados de brutalidad.
"No es simplemente porque las cámaras de televisión
puedan hallarse presentes en el momento 'menos indicado' sino
porque se pide a los soldados que desempeñen tareas
para las cuales no han sido preparados o han recibido muy
poca formación", explica David Roberts, oficial
retirado del ejército británico con 30 años
de experiencia en situaciones tan diversas como las de Irlanda
del Norte o la guerra del Golfo. "En realidad, se podría
decir que la instrucción básica de un soldado
lo pone directamente en oposición con lo que se exige
de él al cumplir un papel de apoyo civil: es entrenado
para detener al enemigo con fuerza letal, si es necesario.
Pero cuando se actúa en un entorno civil se requiere
una disposición mental totalmente diferente.
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David Roberts, instructor del CICR, dirige un
curso de derecho humanitario para el personal militar en Filipinas
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Actuar de conformidad con la ley
En los últimos diez años, Roberts ha compartido
su experiencia con la División de Relaciones con las
Fuerzas Armadas y de Seguridad del CICR. Esta División
ayuda a los ejércitos a elaborar módulos de
enseñanza del derecho internacional humanitario (DIH),
incluidos los Convenios de Ginebra, que luego deberían
formar parte de la instrucción esencial de cada soldado.
Desde mediados de 2002, Roberts ha introducido un nuevo elemento:
las normas esenciales del personal militar movilizado para
las operaciones de seguridad interna, o en otras palabras,
para ayudar a mantener el orden en el país o en el
contexto de una operación de mantenimiento de la paz
de las Naciones Unidas.
Los Convenios de Ginebra no se ocupan mucho de este aspecto.
Los principios fundamentales del derecho internacional humanitario
se aplican particularmente en relación con el uso proporcionado
de la fuerza y el respeto de la población civil, pero
el marco jurídico es distinto. Aquí se hace
referencia al derecho nacional corriente, y al derecho y las
normas internacionales relativos a los derechos humanos, ámbito
que muy pocos miembros de las fuerzas armadas conocen.
"Los soldados que han de actuar en las calles deben
abordar esencialmente cuatro cuestiones prácticas",
explica David Roberts, "a saber, la formación
adecuada, el equipo apropiado (las armas inclusive), las tácticas
adecuadas y la actitud correcta. Pero por encima de esto está
el conocimiento del derecho, y si consideramos solamente los
ejércitos de los países desarrollados, este
aspecto es probablemente el más importante de todos".
Al igual que en otras esferas de la vida, la ignorancia de
la ley no exime de su cumplimiento -y las consecuencias pueden
ser trágicas: civiles inermes maltratados o muertos,
aumento de la tensión entre comunidades polarizadas,
una política de gobierno malograda... y si un soldado
llega a ser acusado de abuso, será castigado, lo que
significará un deshonor para él y para su unidad.
Puede ser una pesadilla para un soldado, que a menudo no sabe
de donde puede venir la amenaza mortal y que duda en tomar
medidas que podrían ser inconvenientes. Entonces se
plantea la tarea de aprender a colaborar eficazmente con la
policía. Sus objetivos y métodos principales
difieren bastante de los de las fuerzas armadas pero, en el
contexto urbano, tienen precedencia sobre los de los militares.
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Militares y policía
"La creciente interacción entre la policía
y los militares ha llevado al CICR a elaborar nuevos módulos
de enseñanza, específicamente adaptados a las
operaciones de seguridad interna", explica Jean-Nicolas
Marti, jefe adjunto de la División de Relaciones con
las Fuerzas Armadas y de Seguridad en Ginebra. "Empezamos
a impartir formación a las fuerzas de policía
a comienzos de los noventa y luego, en 1996, elaboramos un
manual, Servir y Proteger, que se ha distribuido ampliamente
en varios idiomas. Lo que tratamos de hacer ahora es unir
las preocupaciones del personal de policía y militar
en lo que legalmente es más bien una "zona gris".
Al fresco de una elegante mansión italiana, en el
Instituto Internacional de Derecho Humanitario de San Remo,
unos 20 oficiales militares procedentes de todo el mundo siguen
atentos los gestos de David Roberts que ilustra el principio
de proporcionalidad, utilizando dos floreros y dos nueces.
Los primeros representan dos poblados donde se han escondido
pequeños grupos de disidentes, representados por las
nueces. Dos unidades son movilizadas para eliminar a los rebeldes;
una de ellas logra vencer la fuerza rebelde sin causar daño
al poblado, mientras que la otra hace exactamente lo contrario.
Es el tipo de demostraciones que queda grabado en la mente
y, quizás, ayude a los participantes del curso a transmitir
el mensaje en sus respectivos países.
Acompaña a Roberts en su exposición Graham
Dossett, ex oficial superior de policía de Inglaterra.
Su presencia corrobora lo que, según insiste Roberts,
es esencial para una instrucción eficaz -para que los
militares y la policía actúen conjuntamente.
La mayor parte de la exposición de Dossett aborda las
dificultades que pueden plantearse cuando los soldados deben
efectuar registros de propiedades de la población civil
y detener personas. El menor descuido -un incumplimiento de
la ley- podría llevar a todo tipo de acusaciones contra
los militares, así como a una acción judicial,
y a dejar impune a una persona que debería ser detenida.
Al término de los cursos, los participantes se dividen
en grupos para efectuar estudios de casos en torno a la cuestión
"qué haría usted si...". En uno de
ellos, una pequeña unidad de soldados extenuados y
muy nerviosos, que han pasado la noche deteniendo a supuestos
simpatizantes de los rebeldes, se enfrentan con un centenar
de mujeres que avanzan hacia ellos golpeando tapas de basureros
de metal con cuchillos pesados. La unidad militar se encuentra
en posición fuera de su cuartel con orden de no dejar
pasar a nadie. ¿Qué debe hacer el comandante?
Después de la discusión, un participante pregunta
a Roberts qué resolución se había tomado
en realidad ese día de agosto de 1971 en Irlanda del
Norte. Éste esbozó una ligera sonrisa antes
de contestar: "¿por qué no se lo pregunta
a las mujeres? Ninguna de ellas pasó, pero ninguna
de ellas fue herida".
Por lo que sabemos de tantos sucesos registrados en la historia
reciente, no todas las confrontaciones entre militares y civiles
acaban de manera tan tranquila. ¿Logrará el
nuevo módulo de formación que las futuras generaciones
de soldados puedan afrontar tales situaciones con el profesionalismo
militar y el sentido de humanidad debidos?
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Nic Sommer
Escribe textos para el sitio web del CICR en Ginebra.
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