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La espiral de violencia
por Tope Akinwande |
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África occidental está
atascada en conflictos intrincados y generalizados; más
de un millón de personas han resultado muertas, mutiladas
y desplazadas. Hace más de diez años que la
guerra civil de Liberia viene afectando a la región.
La situación empeoró cuando, en 1991, estalló
el conflicto en Sierra Leona, en 2001 en Guinea y más
recientemente en Côte d'Ivoire.
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Llegada de guineanos, que huyen de Côte
d'Ivoire,
al puerto de Conakry, 5 de marzo de 2003.
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A principios de este año, en vísperas de la
invasión a Iraq encabezada por Estados Unidos, el Consejo
de Seguridad de las Naciones Unidas daba la alarma sobre un
conflicto en otra región del mundo: África occidental.
En Côte d'Ivoire, la violencia dejó decenas de
miles de civiles hambrientos, asustados y sin hogar.
"Estaba estudiando derecho cuando comenzaron nuevos
ataques en mi país", explica Bradley Brown, un
refugiado liberiano de 24 años. "Quisiera volver
a casa, terminar mis estudios y ser un buen abogado y militante
por los derechos humanos. Estoy cansado de pasar de un campamento
de refugiados a otro."
Arnaud Gahé, un marfileño de 19 años,
amigo de Brown, acababa de ser admitido en una universidad
francesa para estudiar economía. Estaba en la ciudad
de Man para despedirse de su familia cuando, en noviembre
de 2002, se desencadenó la lucha entre las fuerzas
armadas del gobierno de Côte d'Ivoire y grupos de oposición.
Tuvo que ponerse a salvo quedando atrás sus esperanzas
de futuro.
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Diez años de conflicto
Los conflictos en África occidental tradicionalmente
se han caracterizado por los choques étnicos transfronterizos
y la presencia de saqueadores y mercenarios que contratan
tanto los gobiernos como los grupos rebeldes. La violencia
estalló en 1989, cuando Liberia empezó una guerra
civil de siete años que terminó por extenderse
a la vecina Sierra Leona. Miles de liberianos y sierraleoneses
se refugiaron en Guinea.
Guinea, que acogió a más de 400.000 personas
en distintos campamentos, tuvo la mayor población de
refugiados del mundo. Pero el conflicto transfronterizo entre
Guinea y sus vecinos no estalló hasta 2000, cuando
el grupo armado de Sierra Leona el Frente Revolucionario
Unido (FRU) y diferentes grupos armados liberianos lanzaron
varios ataques.
En Guinea, la situación humanitaria cobró un
cariz alarmante en marzo de 2001 cuando estalló el
combate en una base militar situada en el este del país,
territorio de Guinea colindante con Sierra Leona y Liberia,
que desplazó a miles de refugiados, así como
a ciudadanos guineanos.
La situación en esta región mejoró gradualmente
en 2001. Aparte de la lucha entre el gobierno liberiano y
el grupo de oposición armado Liberianos Unidos por
la Reconciliación y la Democracia (LURD), no se libraron
combates transfronterizos entre los países. Se reubicó
a los refugiados lejos de las fronteras, lo que les garantizó
un medio más seguro para vivir, y cientos de miles
de refugiados sierraleoneses volvieron a su país después
de la declaración oficial de cese del conflicto, emitida
el 18 de enero de 2002.
Sin embargo, tras intensificarse las hostilidades en Liberia
en los últimos meses y ante las acusaciones intercambiadas
por Guinea, Liberia y Sierra Leone de albergar unos los grupos
armados de los otros, los esfuerzos de paz en esta inestable
parte de África occidental han sido puestos a dura
prueba.
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Vuelve a estallar la violencia
Pese a los devastadores efectos de los conflictos de Liberia,
Sierra Leona y Guinea, ninguno ha amenazado con desestabilizar
toda la región como la crisis de Côte d'Ivoire.
En septiembre de 2002, estalló la violencia en Côte
d'Ivoire, antaño el país más estable
de la región. Lo que empezó como una protesta
contra la desmovilización inminente de un grupo de
soldados se convirtió en una guerra que ha dividido
el país en dos, con tres grupos armados el Movimiento
Patriótico de Côte d'Ivoire, el Movimiento Patriótico
Marfileño por el Gran Oeste y el Movimiento por la
Justicia y la Paz que controlan el norte y el oeste del país,
dejando al gobierno con el sur.
Côte d'Ivoire fue el centro económico y político
de África occidental; cinco millones de extranjeros
vivían allí, inmigrantes económicos en
su mayoría. Hoy, miles de civiles han sido asesinados
y se cuentan por decenas de miles las personas desplazadas.
A éstas se suman otras 400.000 personas, ciudadanos
de terceros países en su mayor parte, que se fueron
desde que se desató la violencia.
En respuesta a la crisis, el CICR, como organismo director,
y la Federación Internacional están apoyando
los esfuerzos de la Cruz Roja de la Côte d'Ivoire para
asistir a las víctimas del conflicto. "Con las
oficinas del CICR en Abiyán, Buaké, Korhogo
y Man, y las 39 filiales de la Sociedad Nacional, la Cruz
Roja está trabajando en todo el país",
dice Simon Pleuss, delegado de comunicaciones del CICR en
Abiyán. "Además, tenemos la autorización
y las garantías de seguridad de todas las partes, lo
que nos permite el acceso a todas las personas afectadas".
Poco después de que estalló la lucha, la Cruz
Roja de la Côte d'Ivoire, con la asistencia de la Federación
Internacional, instaló un servicio telefónico
de emergencia para los civiles que requirieran ayuda. "Recibimos
cantidad de llamadas de habitantes heridos que necesitaban
ser evacuados. Varios hospitales que no daban abasto nos pidieron
voluntarios y apoyo logístico", cuenta Louis-Phillipe
Aka, coordinador del equipo de respuesta a emergencias de
la Cruz Roja de la Côte d'Ivoire.
Las cosas empeoraron cuando se supo que la lucha había
estallado en otras partes del país, especialmente en
Buaké, Korogho, Daloa y Man. "El CICR ha estado
apoyando los servicios vitales para la población como
la atención médica y el suministro de agua potable",
indica Pleuss. "Por ello el CICR ha organizado 34 convoyes
humanitarios que han cruzado las líneas de combate
desde el comienzo de las hostilidades. Pero nuestras actividades
no se limitan a la ayuda de emergencia; hemos estado también
visitando a personal militar y a civiles detenidos en relación
con el conflicto".
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El
refugiado trotamundos
Cuando no está leyendo la Biblia o escuchando las
noticias en su estropeada radio transistor, a David Crawford
Siaway se le puede ver con los refugiados, especialmente los
adolescentes, predicando buenas costumbres y acordándose
de los buenos tiempos cuando, según dice, "las
personas cruzaban las fronteras sin el temor de ser achicharradas
por una bala de los rebeldes". Los refugiados lo aprecian
y lo consultan normalmente cuando surgen disputas entre ellos.
La calma y el buen humor de David Siaway contrastan con su
difícil situación. Su vida representa la de
miles de refugiados atrapados entre los diferentes conflictos
de África occidental.
Economista y abogado formado en Estados Unidos, David trabajaba
en una institución financiera antes de huir de Liberia
en 1990 con 15 integrantes de su familia. Pidieron asilo en
Sierra Leona antes de escapar a Guinea en 1992 cuando la lucha
estalló en su país de acogida. En 1993, David
y su familia se trasladaron a Côte d'Ivoire donde permanecieron
hasta 1997. Volvieron a Liberia después de las elecciones
generales con la esperanza de instalarse y reconstruir sus
vidas. Pero esto no iba a suceder ya que se desató
el conflicto entre el gobierno liberiano y el LURD y David
y su familia tuvieron que huir de nuevo.
Esta vez, David se refugió en Côte d'Ivoire.
Vivió allí hasta noviembre de 2002, cuando grupos
armados marfileños tomaron la parte occidental del
país. Se fue a Guinea.
Al preguntarle cuáles eran sus planes, David contestó:
"Me gustaría ir a Ghana ... Ir a Ghana no sería
una mala idea. Después de todo, soy un refugiado trotamundos".
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Los voluntarios de la Cruz Roja en las zonas controladas
por el gobierno y en las dominadas por la oposición
armada se han topado con todo tipo de dificultades para socorrer
a las víctimas del conflicto. En Abiyán, donde
el gobierno había ordenado la destrucción de
las barriadas para impedir a los insurgentes que las utilizaran
como escondite, la Cruz Roja de la Côte d'Ivoire distribuyó
artículos no alimentarios esenciales a miles de habitantes
que quedaron sin techo.
La situación en el oeste del país es extremadamente
preocupante. "Hemos tratado de asistir a las personas
vulnerables del oeste de Côte d'Ivoire pero no ha sido
fácil debido a la gran inseguridad reinante en la zona",
admite Monique Coulibaly, presidenta de la Cruz Roja de la
Côte d'Ivoire, añadiendo: "Cuatro de nuestros
voluntarios fueron asesinados en Toulepleu".
Pese a la pérdida de los cuatros voluntarios, la Sociedad
Nacional en la región está haciendo todo lo
posible por prestar ayuda. "En los primeros días
de la lucha, las únicas personas en las calles de Buaké
aparte de los insurgentes armados eran los voluntarios de
la Cruz Roja", dice con cierto orgullo Germain Konan
Kouamé, encargado de información de la filial
de Buaké de la Cruz Roja. "Andábamos por
todos lados identificando y recogiendo cadáveres. También
ayudamos a eliminar vertederos de desechos sólidos
y de basura en las afueras de la ciudad".
En el momento de redactar estas líneas, la situación
no parece mejorarse. Según Pierre Ryter, jefe de la
delegación del CICR en Côte d'Ivoire: "en
el oeste, no podemos responder a las necesidades como lo requeriría
su magnitud pues nuestro personal carece actualmente de la
debidas garantías de seguridad".
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Voluntarios de la Cruz Roja de Liberia
pegan carteles enfrente de la delegación
del CICR en Monrovia. |
Los refugiados: un problema a gran escala
Ya en octubre de 2002, Niels Scott, jefe de la delegación
en África occidental y central de la Federación
Internacional en Abiyán advertía: "Teniendo
en cuenta la posición de Côte d'Ivoire en África
occidental, este conflicto podría derivar en una crisis
de largo plazo sumamente grave en la subregión",
añadiendo: "Estamos ayudando a la Cruz Roja de
la Côte d'Ivoire a brindar asistencia a las víctimas
de esta crisis, y al mismo tiempo apoyamos a las Sociedades
de la Cruz Roja vecinas que se preparan para una afluencia
de refugiados".
En cuanto estalló el conflicto el 19 de septiembre,
las personas empezaron a afluir a los países vecinos
(Malí, Burkina Faso, Níger y Ghana). A menudo
la Cruz Roja es el primer puerto de arribada. Los voluntarios
les brindan primeros auxilios, información y asesoramiento.
"Hemos estado recibiendo un flujo constante de retornados
y refugiados desde el día siguiente en que estalló
el conflicto en Côte d'Ivoire", explica Sibiry
Diarra, secretario de la Cruz Roja Maliense. "Fuimos
la primera organización humanitaria en asistir a las
víctimas de la crisis marfileña, y entregamos
a cada familia artículos alimentarios y no alimentarios
como arroz, aceite, jabón, mosquiteros y colchonetas".
Pero la prolongada guerra en Côte d'Ivoire ha dado paso
a una continua afluencia de retornados, refugiados y ciudadanos
de terceros países, excediendo con creces la capacidad
de acogida del gobierno.
"Estamos abrumados por la afluencia de personas que
huyen de la crisismarfileña", dice Samasseko Bocary,
gobernador de Sikasso, la segunda ciudad más grande
de Mali. "Aunque la Cruz Roja nos está ayudando
desde que llegaron los primeros refugiados y retornados, nos
hace falta más ayuda para satisfacer necesidades de
esta gente".
Preparándose para el masivo retorno de alrededor de
tres millones de burkineses residentes en Côte d'Ivoire,
la Cruz Roja de Burkina Faso estableció un comité
de crisis en su sede. "Cuando comenzaron los combates
en Côte d'Ivoire, supimos que gran número de
retornados y refugiados empezarían a cruzar la frontera
y no quisimos que ello nos agarrara desprevenidos", explica
Lazare Zoungrana, encargado de información de la Sociedad
Nacional. "El 22 de septiembre de 2002, cuando llegó
la primera tanda de retornados y ciudadanos de otros países,
nuestros voluntarios estaban aguardando en la ciudad fronteriza
de Banfora para recibirlos". El 90% de los desplazados
eran niños, mujeres y ancianos.
Miles de personas también se han refugiado en Liberia,
donde ahora están atrapados en la lucha entre las fuerzas
del gobierno y el LURD. "Aunque las organizaciones humanitarias
calculan que desde noviembre de 2002 más de 70.000
personas se han refugiado en Liberia huyendo de los combates
en el oeste de Côte d'Ivoire, nosotros hemos podido
registrar más de 30.000", explica Varfee Dorly,
coordinador de socorro en la Sociedad de la Cruz Roja de Liberia.
"Aparte de los refugiados marfileños y algunos
ciudadanos de terceros países, casi la mitad de los
que recibimos son refugiados liberianos que escaparon de la
lucha en su país. Llegan cansados, enfermos y en estado
de confusión".
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Una crisis tras otra
Una importante crisis humanitaria que ocasionará el
vasto movimiento de población producido por estos conflictos,
especialmente en Côte d'Ivoire, es el aumento constante
de las enfermedades de transmisión sexual y de la prevalencia
del SIDA. Cuando las personas huyen de un país a otro,
existe la tendencia a un aumento de la prostitución
como medio de vida. Este ha sido el caso de una ciudad de
acogida de refugiados que ha visto aumentar el índice
de prevalencia del SIDA del 2% en 1992 al 7% en 2002.
Ante esta posible catástrofe humanitaria, la delegación
regional de la Federación Internacional en Abiyán
ha firmado un acuerdo de trabajo con la de ONUSIDA para luchar
contra la enfermedad en el plano regional. Aparte del contacto
directo con las personas que viven con el VIH, se llevará
a cabo una campaña contra el SIDA a lo largo de la
red de carreteras de Abiyán-Accra-Lomé-Lagos,
donde el tráfico de personas se ha triplicado desde
el comienzo de la crisis marfileña.
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Los niños que viven con el VIH/SIDA en
Abiyán han participado en una campaña de sensibilización,
pintando mensajes de prevención en los muros de toda
la ciudad. |
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La Sociedad de la Cruz Roja de Guinea tiene una vasta experiencia
en la asistencia de emergencia a personas desplazadas. "Hemos
brindado ayuda a más de 800.000 retornados y refugiados
desde que empezó el conflicto en Liberia", dice
Belly Diallo, secretario ejecutivo de la Sociedad Nacional.
"Previmos una afluencia masiva de retornados y refugiados
de Côte d'Ivoire y fue por esto que organizamos, en
colaboración con la Federación Internacional
y el CICR, nuestros grupos de alerta temprana conocidos como
GAPU". Estos grupos de voluntarios de la Cruz Roja se
mantienen preparados en diferentes puntos de entrada a Guinea
(fronteras, aeropuertos y puertos marítimos), desde
donde avisan al gobierno, a la Cruz Roja y a otras organizaciones
humanitarias la llegada inminente de personas desplazadas,
así como eventuales desastres humanitarios.
Los GAPU de la Cruz Roja de Guinea se han vuelto tan eficaces
que ahora otras organizaciones humanitarias que no tienen
voluntarios en el terreno solicitan sus servicios. "He
asistido al ACNUR en la tarea de acompañar a refugiados
burkineses a su país", explica con orgullo Balla
Bamba, miembro de un GAPU.
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¿Cuándo terminará esto?
Es evidente que si la comunidad internacional no hace algo
más para detener la violencia en Côte d'Ivoire,
ésta se irá agudizando y extendiendo a toda
la región. Ya las pérdidas humanitarias resultantes
de esta crisis, así como de las anteriores en Sierra
Leona y Liberia, han sido inmensas y han dejado miles de muertos
y de desplazados. Desgraciadamente, por el momento, parece
que la respuesta a la pregunta demorará en llegar.
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Tope Akinwande
Encargado de información de la Federación Internacional
en Abiyán.
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Entrevista
con la presidenta de la Cruz Roja de la Côte d'Ivoire
Presidenta de la Cruz Roja de la Côte d'Ivoire desde
el 23 de marzo de 2002, Monique Coulibaly tiene experiencia
en el campo de la educación sanitaria y ha participado
en varios proyectos sociales y de salud pública en
su país.
¿Dónde estaba usted cuando estalló
la crisis en Côte d'Ivoire en Septiembre de 2002?
Estaba en la sede del CICR en Ginebra cuando me enteré
de que un motín en las fuerzas armadas se había
extendido a varias ciudades de Côte d'Ivoire. Debo admitir
que quedé impresionada y preocupada. Estaba aquí,
lejos de los voluntarios de mi Sociedad Nacional. Pero gracias
a las telecomunicaciones modernas, cada hora estaba en contacto
con el Secretario General y lo instruía para poner
en marcha nuestro plan de emergencia interna.
¿Qué medidas ha tomado la Cruz Roja de la
Côte d'Ivoire desde que empezaron las hostilidades?
La Cruz Roja de la Côte d'Ivoire está haciendo
frente a la primera crisis armada de su corta existencia.
Dada nuestra inexperiencia, la tarea parecía irrealizable.
Las 39 filiales de la Sociedad Nacional fueron puestas en
estado de alerta ya que las hostilidades se extendían
de una ciudad a otra. Sobre todo, se recordó a los
dirigentes de las filiales la obligación de mantener
una neutralidad e imparcialidad estrictas en todos sus actos.
Desde el 19 de septiembre de 2002, Côte d'Ivoire
está dividida en dos zonas: el norte tomado por los
rebeldes y el sur controlado por el gobierno. ¿Cómo
hacen frente a esta situación?
Es una tarea difícil que exige tener presente constantemente
nuestros principios y directrices operacionales. La capacitación
de funcionarios locales de la Cruz Roja, tanto en la zona
rebelde como en la del gobierno, ha significado que nuestros
voluntarios cometieran menos errores. Siempre habrá
algunos casos de comportamiento inapropiado, que alguna que
otra vez han costado la libertad de alguien, pero nos esforzamos
por preservar nuestra cohesión de pensamiento y acción
por el bien de las víctimas.
Es importante conservar la confianza de todas las partes
en el conflicto. Tanto las autoridades de gobierno como los
grupos insurgentes están deseosos de que llevemos socorro
y asistencia a nuestros conciudadanos en las zonas de conflicto.
Han recibido bien nuestra intervención.
¿Cómo se coordinó con los otros componentes
del Movimiento?
Desde el principio se creó un comité tripartito
integrado por el CICR, la Federación Internacional
y la Cruz Roja de la Côte d'Ivoire.De conformidad con
el Acuerdo de Sevilla, el CICR desempeña el papel principal
en las actividades del Movimiento en las zonas de conflicto,
específicamente en el norte y oeste del país,
asistido por los voluntarios de la Cruz Roja local.
La Federación ha proporcionado un apoyo inapreciable
a nuestros esfuerzos tanto por lo que se refiere a la logística
como a la creación de capacidad en la sede. La capacitación
de personal dirigente, en particular, nos ha ayudado a aumentar
nuestra eficiencia.
¿Qué problemas y/o necesidades tiene en
este momento la población civil de Côte d'Ivoire
y cómo está respondiendo a ellos la Cruz Roja
de la Côte d'Ivoire?
Las necesidades humanitarias son inmensas, pero no del mismo
grado en todos los lugares. En ciertas partes del oeste, como
la región de Toulepleu, la situación es verdaderamente
catastrófica; muchas casas han sido saqueadas y sus
graneros incendiados. Los repetidos ataques por sorpresa han
casi paralizado la agricultura. Hay pocos servicios médicos
y las condiciones higiénicas son especialmente preocupantes.
En esta región falta todo. Nuestros voluntarios han
encontrado también serios problemas de seguridad. No
olvidemos que en enero mataron a cuatro de ellos en Toulepleu.
En el norte y centro del país existen problemas similares
pero de menor grado. En Buaké, por ejemplo, los voluntarios
están realizando diversas actividades en los campos
de la salud, la higiene y la nutrición para las personas
vulnerables. En varias ocasiones, la Sociedad Nacional, en
cooperación con el CICR , ha enviado médicos
a ciertas localidades afectadas por el conflicto. A menudo
la Cruz Roja ha tenido que intervenir para prestar esos servicios
mientras esperaba que las autoridades sanitarias u otras ONG
se hicieran cargo de la situación.
En la zona controlada por el gobierno, el desplazamiento
masivo de varios cientos de miles de personas ha repercutido
en las familias de acogida. El poder adquisitivo de esos hogares
se ha reducido bruscamente. Si se piensa que, en ciertos distritos,
las casas que antes albergaban una familia ahora tienen que
dar alojamiento a dos o tres familias más, se puede
dar cuenta de los muchos problemas que pueden originarse.
Las familias de acogida necesitan apoyo para que las personas
desplazadas no queden en la calle. Es necesario formular una
política de asistencia para estas familias, basada
en criterios claramente definidos.
Más cerca de la línea de batalla, ciudades
como Yamussukro, San Pedro y Daloa han sido inundadas de personas
desplazadas y la Cruz Roja ha estado particularmente activa
en esas zonas. La búsqueda de personas desaparecidas
es también una de las muchas actividades que realiza
la Sociedad Nacional.
¿Qué enseñanzas puede sacar la Cruz
Roja de la Côte d'Ivoire de sus experiencias en este
conflicto?
Fue muy grato ver a los tres componentes del Movimiento trabajando
juntos. Tengo la sensación de que esto nos ha acercado
más. Estamos, también, mejor organizados internamente.
Por último, la falta de recursos ha limitado seriamente
las actividades de nuestras filiales. La principal enseñanza,
en mi opinión, es que no se puede hacer todo. Hay que
establecer prioridades. La asistencia tiene que llegar primero
a quienes no tienen otro medio para sobrevivir.
Entrevista de Simon Pluess, CICR, Abiyán.
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