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Desde 1989, África occidental soporta las consecuencias
catastróficas de permanentes conflictos. Primero en
Liberia, luego en Sierra Leona y Guinea. Ghana, Togo, Nigeria,
todos estos países han sufrido una guerra civil. Y
los disturbios más recientes en Côte d'Ivoire
hacen tambalear la estabilidad de toda la región. La
violencia ha costado la vida a miles de personas, ha obligado
a millones a abandonar su hogar y ha arruinado las economías
locales. Pero muy pocos medios de comunicación del
mundo se han hecho eco de esta guerra.
La crisis en Iraq ha sido el centro de la atención
durante el pasado año y los conflictos considerados
difíciles de resolver fueron relegados al olvido. Se
hace caso omiso de las peticiones para impedir que África
occidental siga destrozándose mientras los líderes
mundiales optan por ocuparse de lo que está en primer
plano.
Como se reseña en este número de la revista,
la crisis de África occidental y la de Iraq están
afectando a la población civil, las más de las
veces debido a la insuficiencia de los servicios públicos,
especialmente la atención de salud, la educación,
el abastecimiento de agua y de electricidad. En cada caso,
el CICR ha recordado a todas las partes en los conflictos
que, de conformidad con las disposiciones del derecho de La
Haya y los Convenios de Ginebra, incumbe, en primer lugar,
a las potencias ocupantes o a los grupos armados la responsabilidad
de velar por el orden y la seguridad. Tanto en África
occidental como en Iraq, el Movimiento está haciendo
todo lo posible por cumplir su misión y mantener los
servicios esenciales. Pero también es deber del Movimiento
recordar a la comunidad internacional que el sufrimiento en
África occidental requiere una respuesta tan amplia
como la de Iraq. Precisamente es las crisis olvidadas uno
de los temas de la próxima Conferencia Internacional
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
Pero nosotros también podemos confundir las prioridades
tratando de cubrir los cada vez más reducidos presupuestos.
Los cálculos de los distintos llamamientos de la Cruz
Roja y de la Media Luna Roja muestran que la cantidad asignada
a un solo beneficiario en Iraq es treinta veces superior a
la de uno en África occidental. Hoy más que
nunca, debemos ser consecuentes con nuestro compromiso de
proteger la dignidad humana y aliviar el sufrimiento dondequiera
que sea y en un pie de igualdad.
En este número de la revista, abordamos también
otros temas, como la inauguración oficial de la Corte
Penal Internacional, cuyo éxito depende de su capacidad
para actuar universalmente, y el proyecto que está
llevando a cabo la Cruz Roja Nicaragüense con las pandillas
que libran su propio tipo de batalla urbana.
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