x

Volver a la página
principal de la revista



Fotos siguientes

Las secuelas de la guerra en Iraq

 

La guerra en Iraq, al menos la fase decisiva, ha terminado, pero el futuro está lleno de incertidumbres. La pregunta más obvia es ¿a qué se asemejará Iraq cuando haya recobrado su soberanía? Por el momento sigue reinando la inestabilidad y una serie de problemas humanitarios cotidianos priman sobre la futura organización del país, aun cuando ambos aspectos están muy relacionados.

Del 20 de marzo a mediados de abril, la población iraquí, los civiles en particular, sufrieron terriblemente los efectos de los bombardeos y de los combates. Miles de personas resultaron muertas o heridas, muchas de las cuales no pudieron recibir la debida asistencia médica, y numerosas ciudades quedaron sin agua ni electricidad. Es de encomiar la decisión del CICR de permanecer en el país durante las hostilidades para garantizar que se prestara un mínimo de servicios vitales. El diálogo que el CICR mantuvo con los dirigentes iraquíes durante los 23 años de presencia en el país le permitió desempeñar sus tareas con el necesario apoyo de las autoridades competentes, incluidas las fuerzas de ocupación actuales. Su acción contribuyó a salvar vidas gracias a la distribución de suministros médicos a los hospitales y a los trabajos de reparación que se efectuaron en las estaciones de bombeo de agua en las zonas peligrosas. Pero fue elevado el tributo que se pagó por ello: Vatche Arslanian, uno de los delegados del CICR, perdió la vida en el cumplimiento de su labor humanitaria después de quedar atrapado en un fuego cruzado en Bagdad, el 8 de abril.

En medio del conflicto, cuando era difícil obtener información imparcial, el CICR no cesó de transmitir una opinión objetiva de la situación humanitaria en diversos idiomas, incluso en árabe.

Respondiendo a las necesidades

Durante las hostilidades, el CICR centró su acción en tres ámbitos prioritarios: garantizar el tratamiento a los heridos de guerra suministrando material médico y combustible a los hospitales; distribuir agua potable a las instituciones esenciales y a la población en general, y dar protección a los prisioneros de guerra, los internados y los sectores más vulnerables de la población civil.

Apenas lo permitieron las condiciones de seguridad, el CICR, con el apoyo de unas 30 Sociedades Nacionales, reforzó su plantilla (más de 500 colaboradores de los cuales 120 expatriados) y comenzó a ampliar sus actividades según las necesidades más apremiantes y a realizar una evaluación a fondo.

Por lo que respecta al abastecimiento de agua, los técnicos expatriados y locales, así como los empleados de los servicios iraquíes, trabajan día y noche para reparar las estaciones de bombeo y los alcantarillados en Bagdad y otras ciudades del país. A pedido de ambas partes en el conflicto, el CICR ha facilitado los contactos entre las fuerzas estadounidenses y británicas y las autoridades civiles iraquíes en relación con el restablecimiento de los servicios de agua, alcantarillado y electricidad, así como el de recogida de basura. En efecto, de conformidad con el IV Convenio de Ginebra, incumbe a Estados Unidos y al Reino Unido como potencias ocupantes la responsabilidad de prestar servicios esenciales.

Desde sus oficinas en Bagdad, Arbil y Sulaymaniya en el norte y Basora en el sur, los equipos del CICR están prestando auxilio en las regiones más afectadas. Se están realizando programas de asistencia básica y alimentaria en favor de las personas más vulnerables (personas sin hogar y víctimas de los saqueos generalizados) y de las instituciones médicosociales. Se benefician también de esta asistencia los huérfanos, las personas impedidas y los ancianos.

Los residuos explosivos de guerra y las minas antipersonal en todo el país también preocupan mucho al CICR. Los programas de sensibilización que lleva a cabo el Movimiento son de suma importancia en esta carrera contra el tiempo.

Una acción concertada

Para el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es una tarea primordial atender eficazmente a las necesidades en Iraq. Para empezar, la Media Luna Roja de Irak ha quedado a la deriva, aunque las filiales se las arreglan para seguir prestando servicios. Será, sin duda, una prioridad para la Federación Internacional apoyar la reconstrucción de la Sociedad Nacional. Como organismo director, el CICR ha decidido crear un grupo de Sociedades Nacionales interesadas en participar en una acción coordinada de todo el Movimiento en Iraq. Tras la reunión de 33 Sociedades Nacionales celebrada en mayo en Bagdad, se han emprendido más proyectos de personal en cesión temporal y de impacto rápido y se siguen distribuyendo donaciones en especie según las necesidades.

La falta de orden público y de seguridad, así como la ausencia de una administración pública eficaz están menoscabando los esfuerzos de reconstrucción.

Las personas desaparecidas

Como consecuencia de la guerra, muchos iraquíes se han quedado sin noticias de sus seres queridos y esperan ansiosos una señal de vida de ellos. Por eso, el CICR ha instalado cerca de Ginebra una unidad de la Agencia Central de Búsquedas encargada de centralizar los datos relativos a los prisioneros de guerra y de restablecer el contacto entre familiares. La unidad está integrada por más de 50 personas, principalmente traductores, dactilógrafos, especialistas en tecnologías de información y diversos expertos en el ámbito de la detención y la búsqueda. Durante las tres primeras semanas de abril, se registraron los datos de más de 7.000 prisioneros de guerra e internados civiles en poder de las fuerzas de coalición en el sur del país; su número descendió a 2.000 a comienzos de mayo tras las liberaciones. Por otra parte, más de 7.500 mensajes "sanos y salvos" se recogieron en Iraq y se transmitieron inmediatamente a sus destinatarios en otros países por medio del CICR y de la red de Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. A largo plazo, la principal tarea del CICR será ocuparse de la cuestión de las personas desaparecidas, que abarca los casos registrados durante la guerra entre Irán e Iraq, la guerra del Golfo, el régimen de Saddam Hussein y el último conflicto armado desencadenado por las fuerzas de coalición.

Jean-François Berger
Redactor, CICR, Cruz Roja, Media Luna Roja



Hospital de Al Kindi, Baghdad, 9 de abril de 2003. Este hombre acaba de recuperar el cadáver de su hermano

Baghdad, 23 de abril de 2003. Las tropas estadounidenses ocupan posiciones frente a la delegación del CICR.



Bagdad, 9 de abril de 2003. Iraquíes piden ayuda a las tropas estadounidenses.

La Media Luna Roja de Iraq organiza las primeras elecciones de sus líderes después de la guerra, bajo los auspicios de la Federación Internacional y del CICR.

Bagdad, 7 de abril de 2003. Vatche Arslanian, delegado del CICR, distribuye botiquines de emergencia en el hospital de Al Kindi. Vatche fue muerto al día siguiente en un fuego cruzado.



Hospital Universitario de Basora 1 de mayo de 2003. Donación de sillas de rueda realizada por Bahrein.

Baghdad, hospital de Al Kindi, 9 de abril de 2003.

Fotos siguientes




Arriba | Contáctenos | Créditos | Webmaster | Revista anteriore


© 2003| Copyright