| |
ADIARIO hay niños
que resultan muertos o heridos a causa de un conflicto armado.
Pueden perder una pierna, un brazo, a su madre, a su mejor
amigo o a toda su familia. Muchos se ven forzados a abandonar
su hogar, encontrar cobijo donde pueden, comer lo que encuentran,
cuidar a sus hermanos menores. Cada vez con mayor frecuencia,
se les obliga a convertirse en niños soldados. El niño
de la guerra es un niño que no tiene infancia.
Hoy el número de niños afectados por la guerra
es más elevado que nunca. Asistir a estos niños
es una ingente tarea para el Movimiento de la Cruz Roja y
de la Media Luna Roja. En efecto, prestar auxilio a los niños
víctimas de la guerra es una empresa difícil,
como se resalta en los relatos de Etiopía, Rusia y
Sierra Leona descritos en la primera plana de este número.
Ocuparse de los niños víctimas de la guerra
requiere un compromiso a largo plazo; puede llevar años
lograr que superen los traumas vividos. Tomen, por ejemplo,
la rehabilitación de los niños heridos, especialmente
los que han sufrido la amputación de un miembro en
plena etapa de crecimiento; para ellos, el camino de la recuperación
psicológica es largo y difícil. Lamentablemente,
las recaídas son posibles si no se aporta una respuesta
humanitaria adecuada. La rehabilitación de los niños
soldados después de un conflicto exige que se les ayude
a construir un futuro productivo para impedir que caigan en
la pobreza y se vean forzados a vivir en la calle. Por la
misma razón, prestar asistencia a estos niños
es una forma de impedir que sean reclutados por grupos armados
y organizaciones criminales.
Centrando más sus esfuerzos en los niños explotados
y afectados psicológicamente por la guerra, las Sociedades
Nacionales muestran una previsión ejemplar al tratar
de reducir una vulnerabilidad de esa magnitud. Sin duda, para
realizar esta tarea son indispensables una gran experiencia,
la capacidad de actuar con asociaciones locales y suficientes
recursos. Nada de esto parece estar fuera del alcance de la
mayor red humanitaria del mundo.
|