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La
ruta de la heroína
por John Sparrow |
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considerable aumento de la producción de opio en Afganistán
desde la caída de los talibanes acrecienta el temor
de la Cruz Roja y la Media Luna Roja de que el SIDA cause
un desastre en Asia central. |
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Un aduanero ruso se prepara para quemar 111
kilos de heroína confiscados en la frontera entre Tayikistán
y Afganistán en septiembre de 2001. Las bolsas de heroína
fueron abandonadas por traficantes afganos que escaparon a
una patrulla rusa para huir a Afganistán.
©Alexander Nemenov / AFP PHOTO
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En
la provincia de Tashkent (Uzbekistán), un bus que viajaba
de Tayikistán a Rusia suscitó las sospechas
de los aduaneros y, poco satisfechos de la respuesta del chofer,
procedieron a registrar el bus. Encontraron oculto en el interior
del vehículo un cargamento de heroína cuyo precio
en las calles se elevaba a 9 millones de dólares estadounidenses.
El mismo día en el norte de Tayikistán, otro
vehículo detenido por la policía en el camino
de Dushanbe a Khudzhand transportaba 24 kilos. Y esto sucede
a menudo en la ruta de la heroína que atraviesa Asia
central.
Los decomisos ponen de manifiesto el creciente tráfico
de drogas desde Afganistán. Tras la caída de
los talibanes, la producción de opio en Afganistán
ha acusado un incremento espectacular. En 2003 se estima que
la cosecha de opio pudo alcanzar las 4.500 toneladas frente
a 4.000 toneladas en 2002 y a su nivel máximo de 5.000
toneladas en 1999.
Desde Afganistán hasta Rusia y Europa, pasando por
Tayikistán, Kirguistán, Uzbekistán y
Kazajstán, la ruta de la heroína se encuentra
nuevamente en pleno auge, además de otras que pasan
por Turkmenistán.
Las Naciones Unidas estiman que el 80 por ciento de la heroína
consumida en Europa occidental proviene de Afganistán
y Pakistán. Sin embargo, buena parte permanece en la
región para alimentar su propio mercado en constante
crecimiento, hecho que según la Cruz Roja y la Media
Luna Roja está acelerando la propagación del
VIH/SIDA. La epidemia ha comenzado a causar estragos principalmente
entre los consumidores de drogas inyectables que comparten
las agujas. |
VIH/SIDA
en la región
La prevalencia del VIH/SIDA en Asia central es una simple
conjetura. Las pruebas y la supervisión son escasas
o no existen. Incluso la transfusión de sangre no puede
someterse a un control de detección del virus.
Sin embargo, en los últimos años, se ha observado
un aumento escalofriante de casos de infección, las
tasas oficiales se han triplicado, incluso cuadruplicado anualmente
y, según se prevé, la situación seguirá
empeorando. Hoy la magnitud de la epidemia en Asia central
se asemeja a la del África subsahariana a comienzos
de los años ochenta. Es evidente que para evitar una
tragedia de grandes proporciones será necesario desplegar
ingentes esfuerzos para combatir el VIH.
La pobreza exacerba la amenaza. Más de una década
después de la independencia, más del 80 por
ciento de la población vive por debajo del nivel de
pobreza en Tayikistán, y en Kirguistán la mitad,
según cálculos del Banco Mundial. La mayoría
de la gente pobre vive en las zonas rurales.
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Una
frontera permeable
El río Panj discurre casi a todo lo largo de los 1.400
kilómetros de frontera que separan Tayikistán
de Afganistán. La zona limítrofe es larga y
permeable, escasamente poblada y montañosa permitiendo
a los narcotraficantes actuar a su antojo. Una de las rutas
más transitadas va de Khorog, la capital de Gorno Badakhshan,
región autónoma de Tayikistán, a Osh,
ciudad meridional kirguís que es un centro importante
para los traficantes. Lo que ha ocurrido en estas ciudades
y la propagación del VIH que han provocado las drogas
sirve de reflexión y de advertencia.
La ubicación de Gorno Badakhshan hace que el importante
papel que desempeña su capital en la ruta de la heroína
no decaiga. Adyacente se encuentra una importante y creciente
zona de adormideras, y el paso de Wakhan, una estrecha faja
afgana entre Gorno Badakhshan y Pakistán, está
repleto de drogas para Osh. Otro factor cuenta: Gorno Badakhshan
es el rincón más pobre del país más
pobre de la ex Unión Soviética.
La crisis existente en la región autónoma no
figura en las estadísticas oficiales. En Gorno Badakhshan
hay oficialmente 23 personas afectadas por el VIH/SIDA. Bodurbet
Bodurbekov, director del centro regional de VIH/SIDA, es el
primero en admitir que la cifra dista muchode la realidad
y afirma que es de diez a veinte veces más. Hay acuerdo
en un solo punto: la necesidad de una acción preventiva
de mayor envergadura.
La Media Luna Roja de Tayikistán está atareada
informando a los jóvenes, que constituyen el 43 por
ciento de la población. Las campañas de información
sobre el VIH están destinadas a las escuelas, universidades
y mercados. Un grupo teatral se encarga de transmitir el mensaje
en las escuelas a través de representaciones teatrales.
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Bomba
de tiempo
Según las cifras transmitidas a la Cruz Roja Neerlandesa
por directores de organizaciones nacionales, el número
de consumidores de drogas en Tayikistán oscila entre
60.000 y 80.000 y entre 80.000 y 100.000 en Kirguistán.
La provincia de Osh, en Kirguistán, cuenta con una
gran proporción de drogadictos.
En Osh, se consigue heroína fácilmente; una
dosis cuesta un dólar estadounidense. El crimen y la
prostitución en constante aumento sirven para pagar
el producto.
Según cifras oficiales, hay 2.000 consumidores de drogas
en la provincia de Osh, lo que para mayoría de las
fuentes es una cifra absurda. Las abismales diferencias estadísticas
son la norma en Asia central. Oficialmente. Kirguistán
tiene 5.600 drogadictos. Sin embargo, la Comisión del
Estado para el Control de Drogas, basándose en investigaciones
científicas en dos regiones determinadas, sostiene
que la cifra podría ser 100.000. Por consiguiente,
¿qué cabe decir con respecto al VIH?
En cualquier parte de Asia central, la respuesta sólo
puede ser especulativa. No existen controles para medirlo.
La Media Luna Roja de Kirguistán afirma que el peligro
es a todas luces evidente.
El VIH es un factor que contribuye al aumento de la tuberculosis,
la causa de muerte relacionada con el SIDA más común.
En la provincia kirguís de Osh, hay actualmente 126,4
casos por 100.000 personas y hasta 147 en un distrito.
¿Osh puede estar amenazado por una bomba de tiempo?
No sólo Osh, afirma el coordinador regional de la Juventud
de la Sociedad Nacional, Nurgul Moldobaeva. "Todos los
elementos para causar un desastre están reunidos. Pero
la única forma de atajar el peligro es informar a la
gente y asegurarse de que el mensaje sea comprendido".
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Sensibilizar
a los jóvenes, una prioridad
Apoyada por la Cruz Roja Neerlandesa en las provincias de
Bishkek y Chuy, Issyk-Kul, Naryn y Talas y por la Cruz Roja
Británica en Osh meridional, Jalal-Abad y Batken, la
Media Luna Roja de Kirguistán tiene una sola prioridad:
los jóvenes. En su labor de prevenir el consumo de
drogas y dar información sobre el VIH y el SIDA, la
Sociedad Nacional despliega actividades en escuelas y universidades,
en las calles y a través de sus centros de jóvenes
en todo el país. En el marco del proyecto también
se distribuyen preservativos y se organizan concursos de preguntas
y respuestas sobre el VIH. |
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John Sparrow
Delegado en misión en Asia central para la Cruz Roja
Neerlandesa.
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Un objetivo
principal del Movimiento
Desde la independencia en 1991, tras el desmoronamiento de
la Unión Soviética, los cinco países
situados en la encrucijada olvidada del Este y el Oeste han
estado muy brevemente en el candelero geopolítico y
luego han hecho cortas apariciones principalmente después
del 11 de septiembre de 2001 en relación con los sucesos
en Afganistán. Sin embargo hacen frente a ingentes
amenazas en el ámbito humanitario.
Con una población total de más de 50 millones
de personas, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán,
Turkmenistán y Uzbekistán siguen luchando por
salir de la crisis que acompaña la transición
y lograr una nueva realidad. La pobreza sigue afectando a
amplios sectores de la población, sin hablar de la
falta de acceso a la salud y la educación.
Las crecientes tasas de casos de tuberculosis y VIH/SIDA,
la mortalidad materno-infantil y la recurrencia de las enfermedades
infecciosas están causando considerables estragos,
y existe un bajo nivel de conciencia de la salud pública.
El agua potable escasea y el saneamiento es precario, lo que
empeora la situación sanitaria general.
Hoy en día, se corre el peligro de que la región
sea relegada al olvido puesto que los imperativos políticos
apuntan hacia otra dirección. La Cruz Roja Neerlandesa,
junto con otros asociados del Movimiento, está determinada
a que eso no suceda.
Las redes de las bases de las Sociedades Nacionales de la
Media Luna Roja de Asia central responden con celeridad cuando
ocurre una emergencia pero también se empeñan
en prevenir y aliviar el sufrimiento humano. Ayudan a las
comunidades a reducir su vulnerabilidad a los peligros que
les rodean, sensibilizando sobre la salud, elaborando planes
de preparación para desastres, luchando por acabar
con la discriminación y abogando en favor de las personas
marginadas. Merecen todo nuestro respaldo.
Jan Post, Director general de la Cruz Roja Neerlandesa |
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