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En este campamento, los psicólogos de la Media Luna
Roja Turca dirigen un programa psicosocial, que ofrece actividades
a los niños traumatizados por la catástrofe
que se cobró innumerables vidas y dejó a unos
3,5 millones de personas sin techo justo antes del invierno.
Los psicólogos piden a los niños que escriban
una carta a sus seres queridos. El niño que había
estado un mes sin hablar escribió a sus padres. «El
día del terremoto fui a comprar chocolate, no sabía
que Alá me iba a castigar por eso. Cuando llegué
a la casa ustedes no estaban allí y la casa ya no estaba.
Nunca más volveré a comer chocolate. Nunca más.»
Lentamente el niño fue saliendo de su silencio y gracias
a la ayuda de la delegada psicosocial de la Media Luna Roja
Turca.
Cuando la Media Luna Roja Turca tuvo que traspasar sus actividades
de apoyo psicológico a los psicólogos de la
Media Luna Roja de Pakistán, el muchachito vino a despedirse,
como muchos otros residentes del campamento.
En las zonas afectadas por el seísmo más de
20 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja o de la Media Luna
Roja, el CICR y la Federación Internacional están
llevando a cabo codo a codo una operación gigantesca
para atender a las necesidades básicas tanto físicas
como psicológicas de la población. Hasta ahora
más de 81.000 familias (unas 570.000 personas) han
recibido una ayuda muy variada como carpas o utensilios de
cocina. De este grupo, más de 50.000 familias han recibido
un paquete completo que contiene una carpa, mantas, colchas,
cocinillas, baterías de cocina, estuches de higiene,
bidones plegables.
Se realizan programas psicosociales en cuatro campamentos.
Para completar las demás actividades, la operación
incluye la atención de salud, que ha beneficiado hasta
el presente a 183.000 personas, así como suministro
de agua potable y saneamiento.
Aunque la operación sigue en su fase de emergencia
se ha comenzado a reorientar. A las familias se les está
distribuyendo cada vez más material para refugios y
para hacer reparaciones, según criterios claros, a
fin de ayudarles a empezar a reconstruir sus propios refugios.
Los componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja
y de la Media Luna Roja están consultando también
con las comunidades para determinar sus necesidades y su capacidad
de ayudarse a sí mismas.
Paralelamente, el personal y los voluntarios tienen la intención
de llegar a las personas en lugares remotos y montañosos
como Allai, Shangla y Kohistán, utilizando camiones
y helicópteros.
La próxima etapa de la operación será
supervisar y volver a visitar a las familias para comprobar
su situación y responder a alguna necesidad pendiente.
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