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Sin techo ni ley en Iraq

Desde el ataque perpetrado el 22 de febrero contra el santuario de Al-Askari en Samarra, los movimientos de población se han multiplicado en Iraq. La Media Luna Roja de Iraq presta asistencia a las familias desplazadas, distribuyendo socorros, víveres y carpas. Uno de sus colaboradores nos da a conocer sus impresiones tras la visita que efectuó en mayo al campamento de desplazados de “Nahrawan”, situado en la periferia de Bagdad.

Conocía mi misión y me había preparado para ello, prometiéndome terminarla en el plazo más breve. El coche de la Media Luna Roja de Iraq partió a toda velocidad, el chofer, visiblemente preocupado, quería conducirnos hasta allí y traernos rápidamente de vuelta sanos y salvos.

En el camino, conversamos lo habitual y cotidiano, pasando de los cortes de luz a los atascos, de repente nuestro chofer soltó con tono áspero: “Esto no es vida... incluso el pedazo de pan tiene gusto a sangre”. No reaccionamos, acostumbrados desde hace algún tiempo a los comentarios violentos proferidos en el momento más inesperado.

Mi colega, voluntario de la Media Luna Roja, me preguntó a bocajarro: ¿ya has visitado un campamento de desplazados?”. Le contesté que no. “Ya verás y juzgarás por ti mismo”, se limitó a añadir. La contestación me dejó perplejo.

El coche se detuvo. El chofer descargó las cajas de alimentos y de socorros. Me dirigí a la primera carpa con mi colega. Una mujer alta, de pie, nos saludó: “No olvidaremos jamás lo que ustedes hacen por nosotros”. Me asaltó una pregunta: ¿cómo esta mujer puede vivir todos los días en una carpa así?

Me sentí invadido por una sensación irracional. El sufrimiento era palpable, intenso y visible, no sólo se notaba en los rostros sino también, cosa curiosa, en los objetos que me rodeaban. La mujer alzó los ojos al cielo fijando su mirada en el sol, y sentí que sus labios se secaban lentamente. Vi que tambaleó y, furiosa, desvió la mirada de la luz solar y exclamó: “No hay nada más deprimente que una puesta de sol”. Me dio vértigo y me quedé mudo. Dándose cuenta de mi malestar, mi colega me dio unas palmaditas en la espalda. Pasamos junta a un niño que leía deletreando las palabras. El muchacho interrumpió la lectura, me clavó su mirada y tras un instante de silencio me dijo con dulzura: “No te preocupes, todo irá bien”. Era él el que me reconfortaba...


El personal de la Media Luna Roja de Iraq trabaja en la vanguardia a lo largo y ancho del país.

Un adolescente se acercó a nosotros y nos saludó muy cortésmente. Mi colega le preguntó por sus estudios. El adolescente masculló unas palabras y exclamó: “me hubiera gustado que el tema de la composición fuese sobre el desplazamiento forzado, así habría podido desahogarme totalmente”. Pronto empiezan las vacaciones escolares, pero no veo a ninguno de mis amigos. Me aterroriza ver todas estas carpas. Todos los días pienso en mi casa, lloro y ¡estoy seguro de que de alguna manera ella también está sufriendo! Pero no puedo verla”.

Afligido, observé las carpas todas alineadas, ese montón de recipientes, mantas, sacos de harina, botellas de aceite y otros utensilios. Nuevamente tuve la impresión de que el suelo mismo, donde yacían todos esos objetos heteróclitos, parecía cansino, como preguntándose: “¿quiénes son esas personas? ¿qué están haciendo aquí? ¿qué está ocurriendo?”

 

La coordinación ante todo

Para prestar servicios humanitarios en todo el país, la Media Luna Roja de Iraq colabora estrechamente con el CICR, la Federación Internacional y las Sociedades Nacionales de los países vecinos. Los principales ámbitos de cooperación entre el CICR y la Sociedad Nacional iraquí son:
Socorro de emergencia
El principal objetivo de esta asociación es apoyar a las víctimas del conflicto y fortalecer la capacidad operacional y logística de la Media Luna Roja. Se ha iniciado un proyecto de almacenamiento anticipado de alimentos y artículos no alimentarios para 30.000 familias, incluyendo los desplazados, y se han constituido reservas de suministros de emergencia en Bagdad y otros cuatro emplazamientos regionales.
Búsqueda
El programa de restablecimiento del contacto entre familiares es una actividad vital. El CICR y la Sociedad Nacional iraquí han potenciado su cooperación para prestar un servicio rápido y eficaz. En lo que va del año, la Media Luna Roja ha recogido 5.318 mensajes de Cruz Roja entre los civiles y ha distribuido 5.868. Asimismo ha tramitado 3.522 solicitudes relativas a certificados de detención presentadas por ex prisioneros de guerra, detenidos o internados.
Difusión
Los programas de difusión e información de la Media Luna Roja de Iraq son esenciales para que todas las partes en el conflicto comprendan los principios básicos de la acción de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en el país.

 

Era una verdadera pesadilla. Las prendas de ropa tendidas en unos delgados cordeles dispuestos entre las carpas añadían al cuadro una nota de desolación mientras las mujeres acarreaban agua desde un depósito distante.

La cantidad de personas alrededor nuestro aumentaba a ojos vistas. Un joven avanzó hacia donde estábamos y dijo: “Nunca se pierde el bien. Es el sentido de la acción de la Media Luna Roja, y no lo digo por complacencia. Estamos viviendo una tragedia que nos carcome y nos vacía”. Manifi estamente, necesitaba hablar, comunicar, compartir lo que le está sucediendo. Cerró los ojos y al abrirlos agregó: “Allá, en mi casa, poseo unas datileras. Están cargadas de racimos y pronto estarán listas para la cosecha. Pero yo lo único que veo son ataúdes que aumentan mi angustia día tras día”.

Yo estaba a punto de explotar. Mi colega se dio cuenta y comprendió que era el momento de partir.

Distribuimos el cargamento y emprendimos el regreso en silencio. Sabía que pronto estaría en mi casa, en cambio todas esas personas habían perdido la suya.

En el camino de regreso, me asaltaron mil preguntas mientras recordaba esas miradas cargadas de lágrimas retenidas.


Un campamento de desplazados internos instalado por la Media Luna Roja de Iraq.

Naji Mutaab Mohammed
Redactor de la revista de la Media Luna Roja de Iraq, Bagdad.

 


Frente a la oficina de Al-Karrada, Bagdad, que presta servicios a
unas 5.000 familias.
©MEDIA LUNA ROJA DE IRAQ

La oficina de Al Karrada, en Bagdad

La oficina de Al Karrada, abierta en enero de 2005, es una de las 85 que administra la filial de Bagdad de la Media Luna Roja de Iraq. Dirigida por el dinámico Mohammed Kamil Hassan, esta oficina cuenta con siete colaboradores y 50 voluntarios y cubre una zona de 5.000 familias.

Desde un comienzo, la oficina ha brindado ayuda a las personas afectadas por las hostilidades. El invierno pasado, 250 familias desfavorecidas recibieron mantas, cocinillas, calentadores de querosén, utensilios de cocina y bidones. Se facilitaron carpas a las personas que se habían quedado sin techo o cuyas casas fueron destruidas durante las operaciones militares, y se distribuyeron sillas de ruedas a las personas discapacitadas. El día de la peregrinación al mausoleo del imán Hussein, se instaló temporalmente un centro médico en el camino entre Bagdad y Kerbala.

El asilo de ancianos administrado por la Media Luna Roja de Iraq, Ibn Inaya, donde residen 20 personas de edad, es bien conocido y es citado a menudo en los medios de comunicación locales y regionales. De los 20 residentes, 19 son mujeres discapacitadas que fueron recogidas por los voluntarios de la Sociedad Nacional. “Estas personas fueron abandonadas a su suerte, sin ningún medio de subsistencia. Les dimos de inmediato víveres y colectamos dinero entre los vecinos”, explica Hassan. La Media Luna Roja de Iraq se ocupa también de la salud infantil apoyando un programa en favor de niños subalimentados que beneficia a 150 familias. Se tiene también previsto organizar un festival de solidaridad en favor de los niños huérfanos, discapacitados y enfermos mentales.

Con respecto al problema cada vez más preocupante de los desplazados, Hassan asegura
que más de 500 familias, principalmente del barrio Dora de Bagdad, han encontrado refugio en Al Karrada. La Media Luna Roja de Iraq les ha suministrado artículos de primera necesidad, víveres 20 carpas totalmente equipadas en las zonas residenciales de Al Karrada.

Entrevista de Nameer Hussein
Empleado de la filial de Bagdad de la Media Luna Roja de Iraq


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