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DESDE mediados de julio, la guerra ha vuelto a hacer estragos
en Oriente Próximo, principalmente en Líbano,
donde la población se ve afectada por la más
grave violencia desde la guerra civil de 1975-1991. La mayoría
de los muertos o heridos son civiles. Centenares de miles
de personas han sido desplazadas por las hostilidades en Líbano,
donde los combates han perturbado profundamente la vida diaria.
En Israel, la mayor parte de la población
del norte vive bajo la amenaza de los ataques con cohetes,
que han causado víctimas sobre todo entre los civiles.
Las incursiones israelíes en
la Franja de Gaza han ocasionado más dificultades a
los palestinos.
Pese a la gran inseguridad reinante,
el Movimiento ha respondido con celeridad.
En Líbano, la Cruz Roja Libanesa,
el CICR y los asociados del Movimiento han atendido a las
crecientes necesidades de emergencia, principalmente en el
sur del país. En las tres primeras semanas del conflicto,
la Cruz Roja Libanesa evacuó a 542 heridos, trasladó
a 3.493 pacientes y recogió 153 cadáveres. “En
el sur de Líbano, lo más acuciante es garantizar
la seguridad de los civiles y el acceso sin riesgo de quienes
participan en las actividades médicas y otras tareas
humanitarias”, asegura el director de Actividades Operacionales
del CICR, Pierre Kräehenbühl. Varias ambulancias
han sido alcanzadas por los ataques y varios socorristas han
resultado heridos; uno de ellos, Mikhael Jbayleh, murió
en el desempeño de su labor en la zona de Maryaiún
el 11 de agosto.
En estrecha cooperación con
la Cruz Roja Libanesa, el CICR sigue distribuyendo víveres,
material de refugio y enseres domésticos esenciales
a los civiles necesitados, tanto residentes como desplazados.
La prioridad hoy es proporcionar tratamiento médico
y agua potable a más de un millón de personas.
La filial de la Media Luna Roja Palestina
en Líbano está prestando servicios médicos
en los campamentos de refugiados palestinos, mientras que
la Media Luna Roja Árabe Siria ha instalado centros
de acogida en cuatro pasos fronterizos para ayudar a las personas
que huyen de las zonas de conflicto.
Al mismo tiempo, las necesidades humanitarias
en el norte de Israel, como los servicios de sangre, la atención
paramédica y los traslados en ambulancias, son atendidas
por el Magen David Adom, con el apoyo del CICR. El personal
del MDA ha prestado tratamiento a cientos de personas, principalmente
heridos.
Aunque es prematuro evaluar la viabilidad
del alto el fuego del 14 de agosto, negociado por las Naciones
Unidas, se trata del primer paso importante hacia la reducción
de la violencia.
En este cambiante contexto, los esfuerzos
conjuntos del Movimiento son esenciales.
Jean-François Berger
Redactor para el CICR de Cruz Roja, Media Luna Roja.
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