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La Cruz Roja a la vanguardia

Nigeria, la nación más poblada de África, sabe lo que es la violencia. Desde su independencia en 1960, ha vivido seis golpes militares y soportado la guerra civil de Biafra, que se cobró un millón de vidas a fines de los años sesenta. A pesar del restablecimiento del régimen civil en 1999, el país ha seguido siendo presa de una sangrienta violencia intercomunitaria. En medio de este contexto, la Cruz Roja de Nigeria se ha esforzado por desempeñar su cometido.

“Cuando estalló la violencia, me incorporé al resto del equipo”, cuenta Baba Gana Isa. “A pesar de que nosotros mismos corríamos peligro, seguimos adelante y asistimos a las víctimas”. Baba Gana Isa era uno de los voluntarios de la Cruz Roja de Nigeria movilizados cuando la crisis de los dibujos animados daneses desató una ola de violencia en cinco estados de Nigeria, en febrero pasado, dejando a decenas de personas muertas, cientos de heridos y miles de desplazados.

Este tipo de estallido de violencia es el que se ha venido produciendo en los últimos años. A menudo basta una ligera provocación para que se genere una matanza (la oposición a la celebración de Miss Mundo en Nigeria, por ejemplo) y después todo vuelve a la normalidad. Aunque sería fácil atribuir la culpa a la compleja mezcla étnica y religiosa existente en la población, las causas profundas son más bien económicas. Pese a los gigantescos ingresos de petróleo del país (Nigeria es el productor de crudo más importante de África y el décimo del mundo), la mayoría de sus ciudadanos se han empobrecido debido a la distribución desigual de los recursos. La región más afectada por la violencia es la desembocadura del Níger, donde operan grupos armados organizados, y las zonas donde hay competencia por el control de los escasos recursos.

Cuando se producen enfrentamientos, la Cruz Roja de Nigeria es a menudo la primera organización en llegar al lugar del incidente, evacuando a las víctimas y organizando los primeros auxilios. La Sociedad Nacional distribuye también socorros de emergencia a los desplazados que se han cobijado en barracas militares, escuelas, iglesias o mezquitas para escapar a la violencia. La asistencia no se limita a una ayuda alimentaria y no alimentaria sino que puede incluir también apoyo psicológico a las víctimas de la violencia.

Prepararse para las elecciones

Hoy Nigeria tienen un gobierno civil pero la transición a la democracia no siempre ha sido fácil. El presidente Olusegun Obasanjo terminará su mandato en el primer semestre de 2007, y se deberá elegir a su sucesor. Al mismo tiempo que elegirán al nuevo presidente, los nigerianos votarán para elegir los gobernadores de los 36 estados que componen el país; la Sociedad Nacional se está preparando para un recrudecimiento de la violencia antes, durante y después de los comicios.

“Nuestro objetivo es permitir que las filiales adquieran los conocimientos, las aptitudes y los recursos materiales necesarios para prestar asistencia humanitaria a las víctimas de la violencia asociada a las elecciones”, explica Umar Mairiga, responsable de la gestión de desastres de la Cruz Roja de Nigeria. Apoya a la Sociedad Nacional en este esfuerzo el CICR, que ha estado presente en el país desde la guerra de Biafra.

La primera medida ha sido evaluar la propensión a la violencia en cada uno de los 36 estados, teniendo en cuenta los factores políticos, étnicos, religiosos y socioeconómicos. La Cruz Roja está centrando sus esfuerzos en los estados donde existe un elevado riesgo de violencia y ha elaborado planes para enfrentar tal posibilidad.

Asimismo, se ha examinado y fortalecido la capacidad de respuesta de las filiales de la Cruz Roja en los lugares donde la situación es crítica. Así pues, se ha mejorado la red de voluntarios, creando nuevas divisiones en las zonas gubernamentales locales y organizando equipos de primeros auxilios de emergencia. Desde el principio de 2006, se han establecido más de 150 divisiones, cada cual con su propio equipo de socorristas de emergencia.

Sin embargo, para que la ampliación de la base de voluntarios sea eficaz debe ir acompañada de una formación. A tales efectos, se han organizado talleres de gestión de desastres, que han reunido jefes de equipos de primeros auxilios de emergencia y otros actores, tales como las autoridades nacionales y estatales, organizaciones no gubernamentales y organizaciones religiosas. Además, los recientes cursos de formación de formadores permitieron aumentar el número de formadores de socorristas a 322.

Es difícil crear una estructura eficaz y ágil en un país como Nigeria, dado su tamaño, su geografía, su diversidad y su estructura federal. La Cruz Roja de Nigeria ha dividido, pues, el país en seis zonas: cada zona tiene un jefe de salud y uno de gestión de desastres, que apoyan las filiales en su zona, supervisan la situación y coordinan la respuesta de la Cruz Roja a las crisis. Se han constituido reservas estratégicas en las seis zonas, se ha abastecido cada filial con dispositivos de protección, botiquines de primeros auxilios y camillas y se ha modernizado la red de radio de alta frecuencia.

Es indispensable también coordinar con otros actores humanitarios para mejorar la respuesta global a las situaciones de crisis y evitar la duplicación de los esfuerzos.

Más allá de la emergencia

La policía y las fuerzas armadas deben conocer y comprender a la Cruz Roja para garantizar que sus voluntarios tengan un acceso seguro a las víctimas de la violencia. El CICR y la Cruz Roja de Nigeria organizan con regularidad sesiones de información para oficiales de policía y militares a fin de recordarles su obligación de respetar los derechos humanos y los principios humanitarios, especialmente cuando intervienen en situaciones de violencia interna.

El CICR y la Sociedad Nacional también mantienen el diálogo con las autoridades políticas y la sociedad civil para sensibilizar acerca del derecho internacional humanitario y promover su aplicación. El CICR apoya la integración del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos en la formación y los procedimientos de la policía y de las fuerzas armadas nigerianas, así como en los programas universitarios.

Fuera de sus intervenciones de emergencia, la Cruz Roja de Nigeria realiza actividades comunitarias, tales como la prevención y la asistencia en materia de VIH/SIDA, la promoción de la salud y la higiene, así como la adquisición de competencias para jóvenes y mujeres.

Mejorar el entorno social, económico y sanitario puede ayudar a prevenir la frustración y por ende, la violencia. Además, la Cruz Roja de Nigeria y el CICR han comenzado a elaborar un nuevo proyecto comunitario de prevención de la violencia destinado a los jóvenes y tratan de contribuir a forjar una sociedad que rechaza la violencia y fomenta el respeto de los principios humanitarios.

La Cruz Roja de Nigeria, el CICR y la Federación Internacional aúnan sus experiencias, su mano de obra y su motivación para lograr lo que cada uno no puede hacer separadamente. Emmanuel Campbell, delegado de cooperación del CICR, resume: “cuando los componentes del Movimiento trabajan juntos con eficacia, allanan el camino para que los voluntarios puedan llevar adelante la labor humanitaria esencial”.

Patrick Bawa e Iris Meierhans
Patrick Bawa es director asistente de comunicación de la Cruz Roja de Nigeria. Iris Meierhans es delegada de comunicación del CICR en Nigeria.

Emmanuel Campbell falleció el 18 de octubre de 2006. Fue uno de los primeros delegados de cooperación del CICR e hizo un valioso aporte a este ámbito de actividad. Que en paz descanse.


Los voluntarios de la Cruz Roja de Nigeria están preparados para responder a la violencia intercomunitaria en cualquier momento.
©GEORGE ESIRI / REUTERS,
CORTESÍA DE www.alertnet.org

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


El CICR y la Cruz Roja de Nigeria organizan sesiones de información periódicas para la policía y las fuerzas armadas.
©CICR


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