Tras la Conferencia Diplomática de diciembre de 2005,
que aprobó el Protocolo III adicional a los Convenios
de Ginebra, por el cual se creó el cristal rojo, era
necesario poner al día los Estatutos del Movimiento.
La XXIX Conferencia Internacional, a diferencia de las demás
que se celebran cada cuatro años, duró sólo
dos días y tenía el simple objetivo de aprobar
una sola resolución. Los otros temas del orden del
día eran dos informes. El primero, presentado por la
Comisión Permanente de la Cruz Roja y de la Media Luna
Roja, encargada de organizar la Conferencia, relativo al seguimiento
de la XXVIII Conferencia, y el segundo informe, elaborado
por el Gobierno suizo, concerniente a la implementación
del memorando de entendimiento firmado en noviembre de 2005
entre la Media Luna Roja Palestina (MLRP) y el Maguen David
Adom (MDA).
Al debatir ambos informes, los delegados tuvieron la oportunidad
de plantear diversas cuestiones no directamente relacionadas
con el contenido del proyecto de resolución.
La Conferencia tuvo una amplia participación y contó
con la presencia de 178 de las 185 Sociedades Nacionales y
148 de los 193 Estados Partes en los Convenios de Ginebra.
Una presidencia impecable
La Conferencia fue presidida por el Dr. Mohammed Al-Hadid,
presidente de la Comisión Permanente y presidente también
de la Media Luna Roja de Jordania. El Dr. Al-Hadid dejó
clara su intención de alcanzar el consenso sobre el
proyecto de resolución, pero dado el contexto político
cargado que rodeó la Conferencia Diplomática
de diciembre de 2005, consideró esencial recordar a
los delegados que una conferencia internacional es diferente.
El reglamento por el que se rigen los debates es inflexible.
En particular, todos los participantes deben respetar los
Principios Fundamentales del Movimiento de la Cruz Roja y
de la Media Luna Roja. El presidente también debe velar
por que “en ningún momento, un orador entre en
controversia de índole política, racial, religiosa
o ideológica”.
Así pues, el presidente desempeñó un
papel decisivo cuando los delegados no lograron dejar de lado
las cuestiones políticas. El Dr. Al-Hadid contó
con el apoyo de la abrumadora mayoría de los delegados
de las Sociedades Nacionales, del CICR y de la Federación
Internacional cuando insistió en que las cuestiones
humanitarias primaban sobre las consideraciones políticas.
Los objetivos del proyecto de resolución
Lo esencial del proyecto de resolución era modificar
los Estatutos del Movimiento para incorporar el cristal rojo,
principalmente el artículo 4 que establece las diez
condiciones de reconocimiento de las Sociedades Nacionales.
Ello iba a permitir el reconocimiento del MDA.
En la segunda parte del proyecto, se solicitaba la aprobación
formal del “cristal rojo” como nombre del nuevo
emblema adicional.
Por último, se pedía al CICR y a la Federación
Internacional que admitieran a la MLRP. El problema para la
MLRP estribaba en que debía cumplir el requisito de
tener la calidad de Estado, que es una de las diez condiciones
de reconocimiento previstas en los Estatutos. El CICR no tiene
poder para renunciar a tal condición. Pero la Conferencia,
como órgano maestro de los Estatutos, podía
hacer una salvedad, aunque se dejó muy claro que esto
no debía sentar un precedente para las Sociedades Nacionales
no reconocidas en otras partes del mundo.
La razón para incorporar a la MLRP fue su situación
humanitaria y operacional singular. Había suscrito
un memorando de entendimiento con el MDA y ambas Sociedades
trabajan codo a codo en circunstancias sumamente difíciles.
Un estatuto de igualdad dentro de la región iba a mejorar
su eficacia, fortalecer el apoyo público y beneficiar
a las personas a las que se procura ayudar.
El reconocimiento implica también que ambas Sociedades
tienen las mismas responsabilidades y obligaciones ante el
Movimiento.
Durante la Conferencia se supo rápidamente lo difícil
que sería alcanzar el consenso. El Dr. Al-Hadid decidió
apelar a la experiencia de un vicepresidente, el embajador
Wegger Strommen de Noruega, para negociar un acuerdo.
Al final, como no se llegó al consenso aunque faltó
muy poco para ello, el presidente procedió a la votación,
primero sobre las enmiendas propuestas por Pakistán
y Túnez y luego sobre la resolución propiamente
dicha.
Había llegado, pues, el momento de decidir. En la
madrugada del 22 de junio los delegados comenzaron a votar
en medio de una atmósfera expectante. Incluso entre
los más antiguos delegados, nadie había experimentado
nada igual en una Conferencia de la Cruz Roja y de la Media
Luna Roja. Reinaba un ambiente sobrio y tranquilo y el temor
a una votación divisoria que menoscabaría al
Movimiento comenzó a disiparse. La votación,
según un delegado, iba a ser decisiva, no divisoria.
Y así fue. Las enmiendas fueron rechazadas y el proyecto
de resolución fue aprobado por 237 votos a favor, 54
en contra y 18 abstenciones. Entre los delegados se sintió
un gran alivio después de la votación. Se hizo
gran encomio de la forma en que el presidente, el Dr. Mohammed
Al-Hadid, manejó la Conferencia.
Al clausurar oficialmente la XXIX Conferencia Internacional,
el Dr. Al-Hadid pidió a los delegados que se quedaran
para tomar conocimiento de las declaraciones del CICR y de
la Federación Internacional. Jacob Kellenberger, presidente
del CICR, anunció formalmente el reconocimiento del
MDA y de la MLRP.
El presidente de la Federación Internacional. Juan
Manuel Suárez del Toro, invitó luego a todos
los delegados de las Sociedades Nacionales a reunirse inmediatamente
y reanudar la Asamblea General. Al cabo de una hora, las dos
nuevas Sociedades Nacionales eran admitidas por aclamación.
El principio de universalidad había salido victorioso.
Promover el Protocolo III adicional
El Protocolo III adicional entrará en vigor el 14
de enero de 2007. Se iniciará ahora un proceso de información
para que se comprendan más ampliamente los cambios
aportados en el uso de los emblemas.
El Protocolo establece el uso temporal del cristal rojo por
los Estados y las Sociedades Nacionales y por el CICR y la
Federación Internacional, en circunstancias excepcionales,
para facilitar su labor.
Las Sociedades Nacionales pueden utilizar también
uno de los otros emblemas dentro del cristal rojo y, por primera
vez, la cruz roja y la media luna roja pueden usarse juntas.
Es aún demasiado pronto para conocer los efectos que
tendrá el uso del cristal rojo para la identidad del
Movimiento y qué papel puede desempeñar como
emblema protector en el campo de batalla. ¿Cuándo
se empleará por primera vez el cristal rojo como emblema
temporal o en circunstancias excepcionales? ¿Y lo adoptarán
los Estados que actualmente utilizan la cruz roja o la media
luna roja o que no han decidido qué emblema utilizar
desde que firmaron los Convenios de Ginebra?
Estas dos posibilidades son bastante diferentes. Una implica
el uso del cristal rojo por un Estado o un componente del
Movimiento “sin perjuicio de sus emblemas actuales”,
según se estipula en el Protocolo. La otra supone que
un Estado decide adoptar el cristal rojo como emblema protector
nacional, y que su Sociedad Nacional lo adopta con fines de
identificación con o sin otro emblema dentro de él.
El uso temporal o excepcional se definirá solamente
cuando la situación se presente. Por otro lado, la
adopción será una decisión consciente
a largo plazo. En el pasado, varias Sociedades Nacionales
expresaron su interés en emplear el doble emblema,
lo que es posible hoy en día, de conformidad con el
Protocolo III, dado que con ello se refleja mejor su realidad
cultural. Sólo el tiempo dirá si ésta
es una verdadera opción.
Hoy la historia del emblema que fascinó y frustró
a tantas personas en el Movimiento en los últimos 15
años llegó a un punto culminante. Se ha cerrado
el capítulo sobre la necesidad de un emblema adicional,
su función, su forma y su nombre. Está aún
por escribirse el próximo capítulo acerca de
los efectos que tendrá el cristal rojo en el Movimiento.
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Ian Piper
Ian Piper ha contribuido enormemente a la calidad y
al éxito de Cruz Roja, Media Luna Roja, primero
como jefe de comunicación en la Federación
Internacional y luego como redactor principal. Recientemente
jubilado, le deseamos todo lo mejor del CICR. |
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