‘‘AMO
la vida, no la guerra”, afirma Khaled Bazzi, uno de
los responsables de la CruzRoja Libanesa de Bent Jbail, pequeña
ciudad del sur de Líbano parcialmente destruida por
los bombardeos israelíes. Situada en lo alto de una
colina, la casa que alberga la filial regional de la Cruz
Roja Libanesa está más o menos intacta, salvo
la fachada norte acribillada de metrallas. Los restos de una
ambulancia calcinada en el estacionamiento son una muestra,
por si fuera necesario, de las recientes hostilidades. Durante
los 34 días de guerra, los socorristas de la Cruz Roja
Libanesa que se quedaron en los dispensarios de los pueblos
aledaños de Hanine y Rmaich se dedicaron a salvar y
evacuar a los heridos. Desde el alto el fuego del 14 de agosto,
los habitantes de Bent Jbail empezaron a regresar poco a poco;
muchos de ellos se afanan entre las ruinas de sus viviendas.
Gracias a un equipo de la Media Luna Roja de Qatar que viajó
para ayudar a la Cruz Roja Libanesa, el centro de consulta
de esta Sociedad Nacional ha podido funcionar nuevamente.
Se proporcionaron tres ambulancias, medicamentos, generadores
y equipamiento diverso a fin de reactivar la acción
médica en los pueblos más afectados del distrito.
Si bien ya se ha acabado la fase de emergencia, siguen siendo
ingentes las necesidades de salud pública, principalmente
el acceso al agua potable. En este período de incertidumbre
en que el país comienza a salir a flote y se prepara
para una reconstrucción que demorará años,
el Movimiento prevé varios proyectos destinados a favorecer
la transición y el retorno a la normalidad, concepto
desde luego bien relativo en una región caracterizada
por la constante tensión. Lo más acuciante hoy
es eliminar las municiones sin estallar, que diariamente se
cobran nuevas vidas.
En Saida, la segunda ciudad más importante del país
y centro logístico para el sur del Líbano, la
guerra ha dejado pocas huellas visibles fuera de los puentes
destruidos. Un equipo médico de la Media Luna Roja
de Qatar se ha instalado en el tercer piso del hospital donde
se atiende a la población de algunos de los barrios
más pobres de la ciudad, incluyendo el campamento de
refugiados palestinos de Ain al Helwa. Centenares de personas,
principalmente mujeres y niños, han asediado la consulta.
Abdul Fawzi, un jordano sin seguridad social y que padece
de problemas respiratorios, estaba allí para recibir
sus medicamentos que son gratuitos para todos.
En Beirut, el Movimiento centra sus esfuerzos en los barrios
chiítas bombardeados. El CICR y los jóvenes
voluntarios de la Cruz Roja Libanesa han facilitado el acceso
al agua potable, mientras se sigue distribuyendo ayuda esencial
a la población afectada, principalmente paquetes familiares
donados por la Media Luna Roja de Kuwait.
Muy cerca de allí se encuentra la sede de la filial
de la Media Luna Roja Palestina en Líbano que administra
cinco hospitales y nueve centros de salud destinados a unos
400.000 refugiados palestinos en Líbano, de los cuales
más de la mitad viven en campamentos, algunos desde
1949. “En general, la comunidad palestina se vio poco
afectada por este conflicto. Incluso los libaneses que huían
de las zonas peligrosas buscaron cobijo en algunos campamentos
palestinos”, explica el Dr. Mohammad Osman, secretario
general de la filial de la Media Luna Roja Palestina en Líbano.
“El CICR nos ha ayudado a trasladar material médico
a los campamentos en el sur y la coordinación ha funcionado
bien”, asegura. Precisa que desde que se reconoció,
en junio, a la Media Luna Roja Palestina (véase pp.
26-27) “nos invitan a las reuniones del Movimiento en
Líbano y nos sentimos aceptados en la familia”.
Por su parte, la Media Luna Roja de Arabia Saudita ha desplegado
en el centro de la capital libanesa, en el terreno del hipódromo,
un hospital de campaña en el que se atiende gratuitamente
a unos mil pacientes diarios en promedio. El hospital está
subdividido en 18 unidades de consulta, equipadas con material
ultramoderno, donde trabajan unos cien empleados. “Después
de una ola inicial de personas desplazadas, de las cuales
la mayoría ha vuelto a su hogar, tratamos sobre todo
casos crónicos de diabetes y de hipertensión”,
explica el Dr. Saud Al Omani, cirujano de la Media Luna Roja
de Arabia Saudita.
Durante 34 días de guerra, la Cruz Roja Libanesa,
gracias a su equipo de 6.000 voluntarios, fue el principal
actor humanitario y, a veces, la única organización
operacional en el terreno, papel central que sigue protagonizando.
Este enérgico desempeño se atribuye a dos factores
esenciales: por un lado, la experiencia y la cohesión
interna adquiridas por la Cruz Roja Libanesa en los últimos
30 años, en particular durante la guerra civil, y por
el otro, el poderoso apoyo del Movimiento Internacional de
la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
En efecto, la decisión temprana y rápida de
coordinar una acción del Movimiento bajo la responsabilidad
del CICR como organismo director, de conformidad con el Acuerdo
de Sevilla ha dado sus frutos. La cooperación con la
Cruz Roja Libanesa, la Federación Internacional y las
Sociedades Nacionales presentes en Líbano permitió
a todos los asociados conocer las necesidades prioritarias
y beneficiarse de un apoyo logístico para sus operaciones.
Fue decisiva la coordinación por el CICR de los procedimientos
de seguridad ante las partes en el conflicto para garantizar
las evacuaciones y el paso de los convoyes. Pese a los constantes
esfuerzos, las ambulancias de la Cruz Roja Libanesa fueron
el blanco de ataques, un socorrista resultó muerto
y otros heridos en el desempeño de su misión
médica.
La asistencia de emergencia prestada por las Sociedades Nacionales
de la región ha sido considerable. Las Sociedades Nacionales
de Siria, Egipto, Turquía y de los países del
Golfo han aportado muchísimo. De Kuwait a los Emiratos
Árabes Unidos pasando por Arabia Saudita, Bahrein y
Qatar, se ha manifestado un gran movimiento de solidaridad
de todos los Estados del Golfo con el fin de apoyar la reconstrucción
de Líbano. Transmitidas en numerosos canales de televisión
árabes, las imágenes del conflicto impulsaron
múltiples iniciativas humanitarias respaldadas financieramente
por empresas comerciales y gobiernos.
Algunas Sociedades Nacionales optaron por un modo de proceder
coordinado y otras no. “En Oriente Próximo y
en Turquía, la gente quiere ayudar a los libaneses
y expresar su solidaridad”, asegura Andreas Wigger,
jefe de delegación del CICR en Beirut. Sin embargo,
esta generosidad, en especie las más de las veces,
puede perturbar el funcionamiento de una acción coordinada
que se funda en la evaluación previa de las necesidades.
De hecho, la dificultad está en encontrar el punto
de convergencia entre una donación espontánea
y un enfoque planeado y calibrado que inevitablemente requiere
un tiempo de evaluación y de consulta y que puede resultar
poco estimulante para los donantes deseosos de actuar con
rapidez.
Como quiera que sea, la cercanía y la cultura común
son ventajas enormes para la labor de todo el Movimiento.
“Conocemos a todas las personas desde la base a la cúspide
de la sociedad libanesa”, destaca Mohammed Al-Ali, secretario
general de la Media Luna Roja de Qatar. “Numerosos jóvenes
voluntarios responden presentes al llamado de esas Sociedades
Nacionales. Sistemáticamente hacemos intervenir a los
jóvenes en nuestras actividades en el extranjero”,
indica Sadiq Al Shehabi, secretario general de la Media Luna
Roja de Bahrein. “Mientras vea gente sonreír
no me cansaré”, confirma Anwar Ghadhanfari, joven
voluntario de la Media Luna Roja de Kuwait que llegó
a Líbano con un convoy de camiones cargados con paquetes
familiares.
Siguen realizándose acciones unilaterales. La Media
Luna Roja de Kuwait considera que la cooperación con
el CICR no ofrece gran visibilidad y se considera demasiado
costosa y restrictiva. Sin embargo, va ganando terreno por
todas partes el deseo de desarrollar la cooperación
operacional dentro del Movimiento. “Cada uno debe empeñarse
en saber cómo trabajan sus asociados”, recuerda
Jean-Michel Monod, delegado regional del CICR en Kuwait. Preocupación
que no deja indiferente al secretario general de la Media
Luna Roja de Qatar, Mohammed Al-Ali, según el cual:
“El Movimiento debe redundar en beneficio de todos”.
El Movimiento proseguirá su acción en Líbano
por mucho tiempo aún. El apoyo de las Sociedades Nacionales
de Alemania, Bélgica, Francia, Gran Bretaña,
Irlanda, Noruega, Suiza y otros países completa el
aporte que brindan las Sociedades Nacionales de los países
vecinos. Los proyectos que se inician hoy en las áreas
de la salud y la educación ofrecen una oportunidad
única para mejorar la eficacia de la acción
del Movimiento en un ámbito en el que, si la calma
persiste, otros actores, tanto humanitarios como militares,
participarán todavía más
| Jean-François
Berger
Redactor de Cruz Roja Media, Luna Roja.
|
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Chamaa, pueblo en el sur de Tiro. Delegados
del CICR y un voluntario de la Cruz Roja Libanesa viendo por
dónde puede pasar un convoy del CICR.
Media Luna Roja de Arabia
Saudita
Población de Arabia Saudita:
16 millones de hab.
Sede: Riad
En el país: servicios de emergencia
en todo el país; primeros auxilios durante El
Hadj en la Meca
En el extranjero: proyectos en muchos
países, entre ellos hospitales de campaña
en Afganistán y Sudán; paquetes con alimentos
y proyectos de agua/hábitat en Palestina; alimentos,
asistencia médica y hospital de campaña
de Beirut en Líbano. |

Voluntarios paramédicos de la filial
de la Cruz Roja Libanesa en Tiro se preparan para cumplir
sus tareas en el terreno.
| Media Luna Roja de Qatar
Población de Qatar:
500.000 hab.
Sede: Doha
En el país: atención
primaria de salud; primeros auxilios; formación
en gestión de desastres; acogida de familias
libanesas residentes temporalmente en Qatar
En el extranjero: donaciones y proyectos
en muchos países, entre ellos distribución
de socorros y construcción de alojamientos en
Pakistán (terremoto); programas médicos
en Somalia, Sudán y Palestina; ambulancias, víveres,
combustibles, apoyo a hospitales y dispensarios móviles
en Líbano y respuesta al llamamiento del CICR/CRL.
|

Hospital de Saida, unidad médica de
la Media Luna Roja de Qatar. Una recepcionista registra los
datos de los pacientes en el primer día de actividades.
| Media Luna Roja de Bahrein
Población de Bahrein:
500.000 hab.
Sede: Manama
En el país: campaña de
donación de sangre, primeros auxilios, educación
para la salud, cursos de peluquería para mujeres,
cursos de costura para las familias necesitadas y donaciones
especialmente durante el Ramadán, visitas a las
personas de edad por la sección de la Juventud.
En el extranjero: orfanato en Maldivas;
centro de salud en Indonesia (tsunami); asistencia y
reconstrucción de escuelas en Pakistán
(terremoto); paquetes con alimentos en Hebrón
(Palestina); respuesta al llamamiento del CICR/CRL para
Líbano mediante donaciones en efectivo y en especie.
|

Tras los daños causados por la guerra
en el sistema de abastecimiento de agua, la prioridad del
CICR en Líbano es restablecer el acceso al agua potable.
| Media Luna Roja de Kuwait
Población de Kuwait:
3 millones de hab.
Sede: Kuwait
En el país: primeros auxilios,
donaciones a las familias necesitadas especialmente
durante el Ramadán, asistencia a los detenidos,
visitas a pacientes en hospitales.
En el extranjero: donaciones y proyectos
en 58 países, incluyendo asistencia, equipos
y construcción de viviendas en Indonesia y Sri
Lanka (tsunami); socorro en EE.UU. (Katrina); ayuda
en Pakistán (terremoto) y en Iraq; en Líbano,
más de 2.000 toneladas de alimentos a granel,
paquetes familiares, material y artículos médicos
para la CRL, el Alto Comisionado para el Socorro y el
Ministerio de Salud.
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Beirut, hospital de campaña de la Media
Luna Roja de Arabia Saudita. Un niño herido recibe
atención médica.
| Media Luna Roja de los
Emiratos Árabes Unidos
Población de EAU:
1,9 millón de hab.
Sede: Abu Dhabi
En el país: campañas
sobre el VIH/SIDA; distribución de alimentos
a las personas necesitadas durante el Ramadán;
ayuda social a estudiantes, asistencia a detenidos y
discapacitados.
En el extranjero: donativos y proyectos
en 40 países, entre ellos programas de socorro
en Iraq; orfanato en Jordania; reconstrucción
y hospital en Jenín (Palestina), dinero y equipo
a la Media Luna Roja Palestina (Palestina); medicamentos,
alimentos, generadores, 24 ambulancias además
de cascos y chalecos antibala para la CRL en respuesta
al llamamiento del CICR/CRL en favor de Líbano.
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El
camino a Damasco
“No hay refugiados”, asegura el Dr. Abdul Rahman
Attar, Presidente de la Media Luna Roja Árabe Siria
(MLRAS). Tenemos unos 160.000 invitados y es para nosotros
un placer y un deber acogerlos en nuestro país”.
Ese sentimiento tipifica la respuesta rápida y eficaz
que han dado más de 900 voluntarios de la Sociedad
Nacional siria. Día y noche los colaboradores de la
Media Luna Roja, que en muchos casos renunciaron a sus vacaciones
de verano para prestar asistencia a los evacuados, se ocuparon
de los cruces fronterizos y de los centros de acogida. Proporcionaron
alimentos, agua, asistencia médica y psicosocial, así
como medios para restablecer el contacto entre familiares
separados a causa del conflicto. Si bien los evacuados se
concentraron principalmente en Damasco y Homs, 10 de las 14
filiales participaron activamente en la operación,
que duró más de un mes.
Las actividades se realizaron en los refugios comunales y
en las casas de particulares que fueron puestas a disposición
de los evacuados.
La participación de la Socieda Nacional no se limitó
a Siria. Durante casi un mes, Damasco fue un punto estratégico
para la circulación de bienes esenciales y personal
destinados a Líbano. La Sociedad Nacional siria ejerció
una función de mediación esencial y, en estrecha
cooperación con las autoridades sirias, contribuyó
a asegurar un perfecto canal no sólo para los asociados
del Movimiento, sino también para otros actores humanitarios.
La Media Luna Roja Árabe Siria no actuó sola.
El apoyo material y económico llegó rápidamente
en particular de las Sociedades Nacionales árabes y
de las Sociedades tradicionales de Europa occidental.
Mientras la atención de la comunidad internacional
seguía puesta en Líbano e Israel, la Media Luna
Roja Árabe Siria mantuvo sus actividades durante todo
el conflicto. A las pocas horas de declarado el alto el fuego,
los voluntarios de la Sociedad Nacionales volvieron a las
fronteras para prestar un valioso apoyo a las personas que
ansiaban regresar a su hogar en Líbano. La Sociedad
Nacional siria, junto con la Federación Internacional
y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados
y con el respaldo del CICR, proporcionó autobuses para
que las personas que no disponían de otros medios de
transporte pudieran volver a Líbano.
Pese al hecho de que ya no asiste a las víctimas de
este conflicto, la Sociedad Nacional siria no se ha quedado
de brazos cruzados. Junto con la Federación Internacional
acaba de hacer un balance de su acción, del que sacará
todas las enseñanzas necesarias para que su respuesta
a cualquier situación similar en el futuro sea aún
más eficaz.
Linda Ta’ef, Media Luna Roja Árabe Siria y Craig
Strathern, CICR, Damasco. |