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La situación en Darfur sigue
deteriorándose. La inseguridad no ha cesado de aumentar
en los últimos meses, privando a muchos habitantes
de sus medios de subsistencia y de la asistencia esencial.
Como resultado del conflicto armado interno, sectores enteros
de la población se han visto obligados a desplazarse,
lo que ha impedido que los campesinos se ocupen de sus campos
y ha perturbado el acceso a los mercados y los servicios de
salud.
La magnitud de las necesidades ha inducido
al CICR, junto con sus asociados del Movimiento, a organizar
la mayor operación de asistencia que despliega actualmente
en todo el mundo.
“Ser de Darfur hoy en día,
sea cual sea la etnia de origen, significa sobrevivir en condiciones
de total inseguridad, muy lejos de las declaraciones diplomáticas.
Significa el dolor de haber perdido todo ayer. Significa el
temor de la precariedad y la incertidumbre del mañana.
Hoy es más necesaria que nunca una verdadera acción
humanitaria neutral e independiente, aunque sea cada vez más
peligroso realizarla”, asegura, Jacques de Maio, jefe
de las actividades operacionales del CICR en el Cuerno de
África.
Los trabajadores humanitarios en Darfur
actúan en condiciones cada vez más arriesgadas.
Varios colaboradores de las organizaciones humanitarias han
resultado muertos o heridos. En agosto, un empleado del CICR
fue secuestrado y luego asesinado. Pese a que el acceso a
algunas regiones es esporádico, prosiguen las actividades
en los tres estados de Darfur.
La prioridad es asistir a los habitantes
y los desplazados en las zonas rurales, suministrándoles
semillas, aperos y socorros adaptados a sus necesidades. Son
vitales también los programas de asistencia médica
y abastecimiento de agua.
Hay actualmente dos millones de personas
desplazadas internas y otras 220.000 han encontrado refugio
en Chad. En Darfur Meridional, más de 100.000 desplazados
se han instalado en campamentos improvisados repartidos sobre
varios kilómetros cuadrados en torno a la ciudad de
Gereida. Se ha puesto en marcha aquí un programa nutricional
con la ayuda de las Sociedades Nacionales australiana y británica.
Un equipo quirúrgico de cuatro personas instalado en
Nyala puede intervenir en pocas horas dondequiera que se produzcan
enfrentamientos para atender a los soldados y combatientes
heridos de todos los bandos involucrados en el conflicto.
El CICR ha reforzado su apoyo a las campañas de vacunación
del Ministerio de Salud y ha intensificado sus programas veterinarios
para subsanar las deficiencias y promover la autosuficiencia
de la población.
Para mejorar la suerte de la población
civil, el CICR mantiene un diálogo confidencial con
todas las partes a todos los niveles a fin de recordarles
sus obligaciones dimanantes del derecho internacional humanitario
y velar así por que los civiles sean protegidos.
El conflicto de Darfur ha provocado
la separación de muchas familias. Buscar a las personas
desaparecidas y ayudar a los familiares dispersos a mantenerse
en contacto, y reunirlos cuando es posible, es una tarea a
largo plazo que lleva a cabo con habilidad la Media Luna Roja
Sudanesa.
Ante un conflicto que no da señales
de solucionarse, la misión humanitaria del Movimiento
en Darfur durará sin duda mucho tiempo.
Jean-François
Berger, redactor para
el CICR de Cruz Roja, Media Luna Roja |
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