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Aliviar
la terrible situación en Sri Lanka |
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un país que todavía se está recuperando
del tsunami ocurrido hace dos años y asediado
por un conflicto armado que sigue sin solución,
la situación para muchas personas en Sri Lanka
es poco alentadora. Tres delegados del CICR relatan
cómo el Movimiento responde a las necesidades
en un contexto muy difícil. |
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El Movimiento trabaja mancomunadamente
Hace ya más de dos decenios que el CICR está
presente en Sri Lanka y, en estrecha colaboración con
la Cruz Roja de Sri Lanka, ha venido asistiendo a la población
afectada por el prolongado conflicto armado entre el Gobierno
srilankés y los Tigres de Liberación del Eelaam
Tamil (LTTE) y grupos escindidos que buscan la autonomía
del norte y este de la isla. La respuesta al devastador tsunami
del 26 de diciembre de 2004 aportó un apoyo nuevo de
otras Sociedades Nacionales y de la Federación Internacional
que, unidas a un masivo esfuerzo, pudieron prestar socorro
y ayudar en la reconstrucción tras el desastre.
Prosigue la reconstrucción, pero con la reciente reanudación
del conflicto armado y el desgastado acuerdo de alto el fuego,
el Movimiento ha vuelto a sus antiguas tareas en Sri Lanka.
Las restricciones de acceso y las graves condiciones de seguridad
operacional que afectan al norte y este del país han
obligado a algunos asociados a disminuir o suspender las actividades
de reconstrucción y desarrollo.
Esos reveses han causado preocupación sobre lo equitativo
de la ayuda humanitaria a las víctimas del tsunami.
Al sentar el marco de seguridad para el Movimiento, el CICR
ha trabajado duramente para impartir un asesoramiento y una
orientación adecuados a los otros componentes, equilibrando
la gestión de riesgos con la urgencia operacional.
El CICR ha intensificado sus propias actividades para satisfacer
las crecientes necesidades que plantea el conflicto, actuando
cada vez que es posible conjuntamente con la Cruz Roja de
Sri Lanka. Dada la compleja situación, la coordinación
dentro del Movimiento se ha vuelto primordial y más
problemática a la vez. En un contexto tan cambiante,
la mejor manera de tener éxito es centrarse en las
víctimas y en los Principios Fundamentales.
Michael Myers
Delegado de cooperación del CICR en Sri Lanka. |

Miles de desplazados viven en el campamento
de Kiram, situado en el distrito de Batticaloa, en el este
de Sri Lanka.
©DOMINIQUE SANTONI / CICR

En el campamento de Kiram, el CICR y la Cruz
Roja de Sri Lanka proveen de carpas y artículos de
primera necesidad.
©DOMINIQUE SANTONI / CICR
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Restablecer
el contacto
entre familiares
Las familias separadas por un conflicto o un desastre a menudo
sufren la intensa ansiedad de no saber dónde o cómo
están sus seres queridos. Les acosan sin cesar las
preguntas y preocupaciones: “¿Está viva
mi hermana? ¿Qué le ocurrió a mi padre?
Tienen que saber que estoy vivo”. En Sri Lanka, muchas
personas saben lo que significa estar sin noticias de sus
seres queridos, carecer de medios de comunicación con
los familiares. El tsunami, el conflicto armado y el desplazamiento
masivo han distorsionado la vida normal de la familia para
muchas personas de esta pequeña isla.
A fines de 2005, la Cruz Roja de Sri Lanka, el principal
asociado del CICR en este país, comenzó un proyecto
bienal de fortalecimiento de la capacidad, apoyado por el
CICR y financiado por el programa de recuperación tras
el tsunami de la Cruz Roja Americana para reactivar y potenciar
su servicio de búsqueda. Según Surein Pereis,
Director General adjunto de Operaciones de la Sociedad Nacional
srilankesa, “La Cruz Roja de Sri Lanka está decidida
a tener un servicio de búsqueda eficaz y racional.
Dar noticias de un ser querido que ha desaparecido es lo mejor
que se puede hacer por una persona angustiada”.
Durante el primer año del proyecto, debido a la escalada
deviolencia, decenas de miles de personas fueron desplazadas
en el norte y este del país y no podían viajar
libremente. Amplias zonas quedaron inaccesibles durante largos
períodos. Rebecca Dodd, jefa de la oficina del CICR
en Puthukkudiyiruppu, recuerda que las familias quedaron totalmente
incomunicadas y lo único que ansiaban saber era si
sus seres queridos estaban sanos y salvos. Gracias al proyecto,
los voluntarios de la Sociedad Nacional srilankesa recibieron
una formación en materia de actividades básicas
de búsqueda.
El principal papel de los voluntarios de la Cruz Roja ha
sido recoger y distribuir mensajes con noticias urgentes.
“La fuerza de la Sociedad Nacional está en sus
voluntarios. Podemos entregar mensajes con mayor rapidez.
Los voluntarios de nuestra oficina de la filial conocen a
las familias y a las personas de sus comunidades, por tanto
es fácil para ellos asegurarse de que los mensajes
sean entregados”, comenta Prathajini Bernard, coordinador
voluntario de búsqueda para el distrito de Mullaittivu.
Siguen siendo necesarios estos servicios hoy en día,
dado que el conflicto armado en curso sigue impidiendo a las
familias que se comuniquen normalmente entre ellas en algunas
zonas del país.
El servicio de búsqueda recién consolidado
de la Cruz Roja de Sri Lanka forma parte de una red mundial
de la Cruz Roja y la Media Luna Roja dedicada a ayudar a los
familiares separados por un conflicto o un desastre natural
a restablecer y mantener el contacto tanto dentro de su propio
país como más allá de las fronteras internacionales,
cuando los sistemas de comunicación convencionales
han quedado interrumpidos. Es un servicio que permite satisfacer
una necesidad que es tan fundamental para la vida humana como
las de alimentarse, beber agua, tomar medicamentos y disponer
de alojamiento.
Sara Blandford
Delegada de búsqueda del CICR en Colombo. |

En esta familia, dos hijos fueron dados por
desaparecidos durante las operaciones militares en 1990.
©CICR
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La
angustia de la Incertidumbre
Cuando en la oficina del CICR en Trincomalee supimos que
otro pescador acababa de desaparecer, sentimos que teníamos
la obligación de ir a ver a la familia para ofrecerle
nuestra ayuda. Llegamos al poblado a mediados de la mañana
del día siguiente, y nos recibió una joven,
Pitchammah, con los ojos rojos de tanto llorar y todo el pueblo
de pie alrededor. Les pedimos que nos dejaran solos con ella
para poder hablarle en privado sobre la desaparición.
Pitchammah nos mostró una foto de su esposo con ella,
era el día de su boda. Explicó que su esposo,
Vijaysena, había ido al mercado el día anterior.
Los vecinos lo vieron caminando a su casa con las compras
pero nunca llegó. Desapareció en una calle de
apenas un kilómetro de largo. Pitchammah autorizó
al CICR a que hiciera las gestiones pertinentes para averiguar
el paradero de su esposo. Ese mismo día, empezamos
a llamar a los campamentos de los ejércitos y a las
comisarías, así como a los líderes del
LTTE en la zona. Las respuestas fueron todas negativas.
La semana siguiente, volvimos al pueblo, donde había
ocurrido otro incidente: un asesinato. Vimos a los padres
de la víctima y decidimos con ellos si plantear o no
el asunto a las autoridades. Cuando nos disponíamos
a partir, Pitchammah se acercó a nosotros. Estaba muy
demacrada. Nos dijo que había escuchado que Vijaysena
había sido arrestado por unos “civiles desconocidos”
cerca del mercado y llevado a la comisaría el día
de su desaparición. Este nuevo dato reabrió
las posibilidades de ubicarlo. Nos dirigimos a la casa de
la testigo que explicó que efectivamente se encontraba
en el mercado ese día y había visto a un hombre
con una capucha sobre la cara; supuso que se trataba de un
arresto. Después de hablar con algunos transeúntes
se dio cuenta de que quizás la persona se estaba simplemente
protegiendo la cara del polvo. A pesar de todo, la testigo
concluyó que no era a Vijaysena que había visto,
su relato había sido contado varias veces y adornado
hasta que llegó a oídos de Pitchammah.
Tuvimos que transmitir a Pitchammah los resultados de nuestras
investigaciones, que habían incluido visitas a lugares
de detención, llamadas telefónicas, así
como envío de cartas a todas las partes interesadas
y reuniones con ellas. Nuestros esfuerzos resultaron infructuosos.
Se presentará nuevamente una solicitud de información
sobre la suerte o el paradero de Vijaysena a un más
alto nivel con la esperanza de que esto pueda aportar algo.
Entre tanto, ni Pitchammah ni el equipo del CICR tienen alguna
idea de lo que sucedió a Vijaysena —otro nombre
que se añade a la lista de muchas personas que han
desaparecido en Sri Lanka.
Barbara Leck
Delegada de protección del CICR en Trincomalee.
Nota: Todos los nombres han sido cambiados
para respetar la confidencialidad de la información
obtenida y proteger la privacidad de las víctimas y
las familias. |
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