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Nada mejor que deambular por las calles de Qom, a 150 km
de Teherán, para darse cuenta de la influencia de esta
ciudad en los chiítas. Ciudad de peregrinación,
Qom atrae a miles de fieles de Irán, Iraq, Pakistán
y Afganistán, que acuden al mausoleo de Fátima
Ma’sumeh, hermana del imán Reza, el octavo imán
de los chiítas. Día y noche, viajeros cansados,
entre ellos muchos enfermos y discapacitados, se agolpan ante
el santuario para alabar a Alá. En las salas contiguas,
tapizadas de alfombras persas, hombres coronados con sus turbantes
rezan y comentan en grupos pequeños párrafos
del Corán según un rito que se inscribe en la
larga tradición del Islam. Porque Qom es también
una prestigiosa ciudad de investigaciones teológicas,
donde más de 30.000 estudiantes analizan los textos
fundamentales y la ley islámica o sharia, que significa
literalmente “el sendero que conduce al abrevadero”.
En esta ciudad santa del chiísmo, tuvo lugar en noviembre
pasado un coloquio sin precedentes en la República
Islámica de Irán, que congregó a más
de 300 participantes en el vasto recinto de Hawze e Elmiyeh.
Esta conferencia fue organizada por el CICR, la Media Luna
Roja de Irán y algunas grandes instituciones de Irán
como la Ahl-e Beit World Assembly, el Centro de Estudios Políticos
e Internacionales del Ministerio iraní de Relaciones
Exteriores, la Universidad Imam Sadiq, el Centro Internacional
de Estudios Islámicos, la Islamic Culture and Communications
Organization, el Islamic Science and Culture Research Centre,
la Universidad de Sheik Mofid de Qom, los centros teológicos
de Qom (Hawza) y el World Forum For Proximity of Islamic Schools
of Thought. Los participantes eran en su mayoría ulemas,
doctores en ley islámicaque incluyen ayatolas y representantes
de los centros y escuelas coránicas. Para Mohammed
Reza Dast Gheib, consultor del CICR radicado en Qom, “una
reunión como ésta es ante todo un proceso de
concertación que implica a eminentes representantes
de las diversas corrientes e instituciones religiosas de Qom,
Teherán y Mashad”.
Durante las dos jornadas de trabajo, interrumpidas por momentos
de oración, los debates versaron sobre las relaciones
entre el Islam y derecho internacional humanitario. En torno
a este tema muy de actualidad, los participantes intercambiaron
sus puntos de vista sobre la protección de las víctimas
de conflictos armados a través del prisma de los valores
intrínsecos del Islam y de su jurisprudencia (fiqh),
así como en relación con el derecho de Ginebra.
“Explorar y extraer la sustancia de índole humanitaria
de las fuentes relativas al Islam es una tarea colosal que
debemos proseguir”, subrayó el Ayatola Amid Zanjani,
director de la Universidad de Teherán. Desde esta perspectiva,
¿qué trato prescribe el Corán, principal
fuente del derecho islámico, para los prisioneros de
guerra, los heridos y los civiles? Ante la noción de
terrorismo, ¿qué códigos y qué
enfoques jurídicos pueden aplicarse? ¿Dónde
convergen principalmente la ley islámica y el derecho
internacional humanitario? Estas cuestiones dieron lugar a
respuestas contrastadas e impregnadas del peso de la historia
y de la costumbre que gestaron la ley islámica en el
siglo VI mientras que en comparación el derecho internacional
humanitario, moderno y laico que data de hace 150 años,
es relativamente joven sobre todo si se hace abstracción
de sus raíces judeocristianas.
Encontrar un terreno común
Los debates giraron también en torno a la situación
actual de Iraq y Afganistán, dos países musulmanes
vecinos de Irán, caracterizada por la presencia de
Estados occidentales y no musulmanes que combaten contra grupos
musulmanes. En estos dos conflictos, la violencia cotidiana
contra los civiles evidencia la amplitud de la brecha entre
las normas jurídicas y su aplicación.
Pero fuera de esta funesta constatación, los participantes
que se expresaban bajo una bandera que contenía extractos
del Corán y de los Convenios de Ginebra (véase
p. 22) lograron llegar a una convergencia mayor, es decir,
a que la ley islámica y el derecho humanitario se sustentan
en un pilar común y presentan más semejanzas
que diferencias. En resumen, ambas doctrinas coinciden en
el carácter sagrado de la vida, de la dignidad humana
y en la necesidad de dar muestras de compasión hacia
el enemigo capturado. “Es importante debatir cuestiones
religiosas, éticas y jurídicas en un lenguaje
que sea inteligible para todas las culturas”, comenta
el jeque Sanad de Bahrein. Con esto está de acuerdo
también Olivier Vodoz, que encabezaba la delegación
del CICR y para quien el encuentro en Qom “contribuye
a hacer más accesible la labor neutral e independiente
del CICR”. Por su parte, Sirvan Mohammed, ex prisionero
e inválido de la guerra entre Iraq e Irán, cuya
asistencia patrocinó la Media Luna Roja de Irán,
expresa el deseo de que “este diálogo promueva
verdaderos progresos en la aplicación de los Convenios
de Ginebra”.
A todas luces, la reunión de Qom constituye un jalón
importante para el CICR y los expertos en jurisprudencia islámica,
de la cual se hicieron ampliamente eco los medios de comunicación
iraníes. “Es un comienzo dinámico pero
el camino aún es largo”, observa Andreas Wigger,
director adjunto de Actividades Operacionales del CICR que
entabló este diálogo en el mundo musulmán
hace ya dos años (véase recuadro). En un momento
en que las relaciones entre el mundo musulmán y el
mundo occidental están en un punto álgido, este
diálogo es valioso y muestra que puede haber una escucha
mutua con un espíritu de concertación a mil
leguas del maniqueísmo y de sus clisés deformantes.
| Jean-François
Berger
Redactor de Cruz Roja, Media Luna Roja.
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©CICR
El diálogo ante todo
Hace dos años el CICR entabló un diálogo
fértil con los principales actores y expertos
del mundo árabe y musulmán. Antes de la
reunión de Qom, se organizaron encuentros similares
en Islamabad, Aden, Fez, Dar es Salaam y Kabul. En todos
ellos se afirmaron y se hicieron públicas posiciones
comunes fundadas en la tradición islámica
y en el derecho internacional humanitario, permitiendo
así descubrir el aspecto universal en cada una
de esas fuentes e impidiendo tal vez la demonización
de la otra. A partir de una comprensión mutua,
este proceder ha hallado una razón común
capaz de proteger mejor la dignidad humana en tiempo
de guerra.
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Olivier Vodoz, vicepresidente del CICR
©CICR

Ayatola Amid Zanjani, presidente de
la Universidad de Teherán
©CICR

Dr. Jatami, presidente de la Media Luna
Roja de Irán
©CICR

Apertura de la reunión en Universidad
religiosa de Howzeh-ye Elmieh, Qom.
©CICR
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