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Desde su inauguración en 1988, el Museo Internacional
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja ha coleccionado numerosos
objetos y documentos que trazan la historia de la primera
organización humanitaria e ilustran sus actividades
actuales. Ha pedido para ello apoyo a diversos actores del
Movimiento y los ha estimulado para que le confíen
los testimonios de su acción. Muchos respondieron a
este llamado y remitieron al Museo importante conjuntos históricos.
La Federación depositó varios fondos, entre
ellos una colección excepcional de más de 6.000
afiches producidos por las Sociedades Nacionales entre 1945
y 1990. Provenientes de más de 120 países, estos
fragmentos dan cuenta de la universalidad del Movimiento y
documentan las múltiples actividades desarrolladas
por las Sociedades Nacionales: la recogida de sangre, la prevención
de las epidemias, el reclutamiento de voluntarios o incluso
el socorrismo. Estos afiches embellecen desde hace varios
años la rúbrica “Los archivos del Movimiento”
de la revista Cruz Roja, Media Luna Roja y periódicamente
el Museo les los incluye en sus exposiciones. Las presentaciones
temáticas, como la prevención de accidentes,
el tabaquismo, la colecta de fondos o la iconografía
religiosa, dan una idea de la acción de las Sociedades
Nacionales durante la segunda mitad del siglo XX.
Pero los afiches no son en absoluto el único documento
que se conserva. El Museo colecciona estampillas, fotografías,
películas, objetos de socorro e instrumentos de trabajo.
El fichero de la Agencia de los Prisioneros de Guerra de 1914-1918,
guardado previamente en los Archivos del CICR, es una de las
joyas de la exposición permanente. A los objetos de
interés histórico, testigos de las primeras
actividades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, se suman
varios elementos contemporáneos, provenientes de la
acción reciente de diversos componentes del Movimiento,
desde la bolsa de arroz a la bolsa de sangre, pasando por
la caja de colecta y el maletín de primeros auxilios.
El Museo se enorgullece de su colección única
de objetos y de muestras de reconocimiento ofrecidos por los
beneficiarios, esencialmente detenidos, a quienes les prestan
asistencia. Lado a lado se exhiben objetos tan diferentes
como la maqueta de una mezquita hecha por un detenido palestino,
un cuadro pintado por un refugiado jemer, un paño bordado
ofrecido por una comunidad salvadoreña o una cocinilla
de queroseno fabricada por un detenido indonesio. Esos objetos
son una muestra conmovedora de la relación que se forja
entre quienes dan y quienes reciben la ayuda. A menudo fabricados
con materiales reciclados, evidencian la ingeniosidad y la
perseverancia de sus creadores y muestran la precariedad de
sus condiciones de vida. Iniciada con motivo de la exposición
Objetos del silencio organizada en el museo en 1992, esta
colección se va enriqueciendo principalmente gracias
a las donaciones del CICR y de empleados del Movimiento.
La mayoría de esos objetos son colocados en depósitos
que se atienen a estrictas normas de conservación para
garantizar su conservación a largo plazo. Sin embargo,
esta custodia no es un fin en sí mismo, con ello se
persigue, a la vez, realzar los objetos en la exposición
permanente del Museo, en las exposiciones temporales o a través
de publicaciones o presentaciones ocasionales (www.micr.org).
A partir de este número de Cruz Roja, Media Luna Roja
se abre un nuevo espacio de difusión en la contratapa
que presentará una serie de objetos insólitos
o corrientes, que se alternarán con los afiches del
Movimiento.
Constituir el patrimonio de mañana
El Museo no sólo pretende ser el depositario de un
rico patrimonio, sino que también desea legar las huellas
concretas de la acción contemporánea a las futuras
generaciones. A tales efectos, aplica una política
de colección ambiciosa, cuya finalidad es reunir el
testimonio de las diversas actividades humanitarias. A pesar
de estar situado en Ginebra, cerca de la sede del CICR y de
la Federación Internacional, el Museo desea reflejar
la extraordinaria diversidad geográfica y cultural
del Movimiento, reuniendo objetos e imágenes de los
cinco continentes, producto de su labor tanto en tiempo de
paz como de guerra. Con ese objetivo, procura consolidar sus
vínculos con las Sociedades Nacionales y las alienta
a que den muestras de sus principales programas: afiches promocionales,
fotografías de acciones recientes, películas
de prevención, material de socorro o testimonios de
trabajadores humanitarios y de beneficiarios.
| Patrick
Auderset
Conservador del Museo Internacional de la Cruz Roja
y de la Media Luna Roja en Ginebra.
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©THIERRY GASSMANN / CICR
Las colecciones en un vistazo
• 200 países representados
• 11.000 afiches
• 12.000 fotografías
• 1.200 objetos
• 2.400 películas
• 20.000 estampillas
• 10.000 medallas
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Botiquín utilizado por el Dr. Patay,
médico militar francés, durante la Guerra franco-alemana
de 1870-1871 (legado de la familia Patay).
©MUSEO INTERNACIONAL DE LA CRUZ ROJA
Y DE LA MEDIA LUNA ROJA
Mecedora
“En una de mis últimas visitas, un detenido
me regaló esta pequeña silla típica
de su país, diciéndome: `Como no puede
sentarse confortablemente con nosotros, espero que esta
silla pueda aliviar su agotamiento’. En efecto,
durante las visitas, los delegados iban de celda en
celda, sin que hubiera ningún mueble donde sentarse
salvo en la cama. La silla fue fabricada con hilo negro
y blanco, extraídos uno a uno de los sacos con
diversos artículos suministrados a los detenidos
por el CICR, como leche en polvo, jabón, dentífrico”.
Testimonio de una delegada del CICR, publicado en Objetos
del silencio. Obras y objetos de campamentos y prisiones
1900-1912, Museo Internacional de la Cruz Roja y de
la Media Luna Roja, Ginebra, 1992.

©MUSEO INTERNACIONAL DE LA CRUZ
ROJA Y DE LA MEDIA LUNA ROJA
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